SAN JOSÉ LA POPA, MINA, N.L.

CAPILLAS ANTIGUAS XXIII

Primera Parte

Hace cuatro años y medio comenzamos una serie de artículos que busca enlistar y presentar una introducción histórica a cada una de las capillas antiguas de nuestra Arquidiócesis. La expectativa inicial era de, probablemente, llegar a una docena; en esta entrega alcanzamos el trigésimo tercer artículo. Ya van varias ocasiones que creemos ya cerrada esta lista y así ha aparecido otra y luego otra más, esto siempre teniendo el criterio de ser anteriores al año 1900.

Hace algún tiempo el Párroco de Mina, N. L. nos hizo favor de notificarnos que en el ejido de la Popa perteneciente a este mismo municipio existen dos capillas: la nueva y la antigua. Comencemos por dar algunos datos del lugar.

SAN JOSÉ LA POPA.

El nombre, curioso ciertamente, de La Popa proviene de un cerro cercano, imponente, cuya forma tiene semejanza con la popa de un barco, es decir, la parte trasera del mismo.

Es un pequeño ejido está localizado a 50 minutos de la cabecera municipal; se sale de Mina por la carretera a Monclova en esta dirección y más adelante se toma un camino vecinal que en un primer tramo está revestido para después ser un camino más precario. San José la Popa está localizado hacia los límites del Estado con el vecino Estado de Coahuila.

BERNABÉ DE LAS CASAS.

El origen de este lugar se encuentra ligado al español Bernabé de las Casas (1573 – 1632). Israel Cavazos señala que fue el poblador de gran parte del Valle de las Salinas, además señala que legó a su hijo Marcos las tierras de San José La Popa, Cavazos no afirma que Bernabé de las Casas haya fundado La Popa, sólo indica que legó las tierras a su hijo (Diccionario biográfico). Por su parte Valentina Garza (Movilidad social, CIESAS) indica que “Bernabé de las Casas estableció la hacienda San José de la Popa, con la compra de unas tierras a Diego de Huelva”; la venta de estas tierras según Cavazos se realizó el 29 de julio de 1616. Así los orígenes de este ejido se remontan a los primeros años de la colonización del Nuevo Reino de León a inicios del siglo XVII.

VENTA DE TIERRAS.

No tenemos más noticias de aquellos lejanos y recónditos lugares hasta la venta que hacen Ma. Gertrudis de Ancira y Juan Antonio Pérez de Ancira “de tierras y agostaderos que heredaron en La Popa”, la venta se realizó el 4 de marzo de 1776 a José Salvador Lozano (CAVAZOS, Catálogos y síntesis, No. 2533).

Años más tarde Francisca Javiera de Elizondo al hacer testamento el 17 de febrero de 1785 incluye entre sus posesiones “la parte de tierra que heredó de sus padres en el agostadero de La Popa” (No. 2754).

Aquí surge una primera pregunta: ¿El agostadero mencionado es el que aún está a las orillas del ejido? Los añosos e imponentes árboles que crecen cerca de él parecieran responder que sí, son magníficos, y más considerando que están localizados en medio del desierto de Mina.

De estas dos reseñas de Cavazos hay que subrayar algo: no se menciona a san José en el nombre sino sólo “La Popa”. Habría que ver los documentos originales para ver si así están escritos.

CAPILLA NUEVA Y ANTIGUA.

Como ya habíamos comentado en el ejido se posee una capilla nueva y una antigua, ésta en ruinas. Cruzando la pequeña plaza desde la nueva se encuentran las ruinas de la antigua, más precisamente en contra esquina de la plaza, por las calles Victoria González y Agustín Serna. El frente de la capilla da precisamente a esta última calle. El terreno, propiedad de esta Arquidiócesis, mide 11 mt de frente por 41 mt de fondo aproximadamente. La capilla en su interior midió los mismos 11 mt de frente por 4 mt de fondo. Las ruinas tienen una orientación poniente – oriente estando lo que fue el ábside al oriente de la construcción.

De las cuatro paredes que tuvo la capilla quedan únicamente dos en pie. La de la calle (norte) y la de ábside (oriente). De las otras dos paredes no queda nada excepto el ángulo surponiente, es decir, el ángulo de lo que fueron las paredes exactamente contrarias a lo que existe aún en pie. Este ángulo, al cual no podemos llamar columna por que no lo es, presenta un elemento importante: un contrafuerte adosado hacia el sur. De hecho el extremo de la pared del ábside al sur posee otro contrafuerte. Estos dos elementos pudieran indicar el motivo del abandono de esta capilla.

ABANDONO.

La pared, hoy inexistente, al sur está cerca de un pequeño barranco de un par de metros de profundidad que hoy está lleno de maleza ¿Este pequeño barranco está conformado por material inestable que dañó la capilla? Pudiera ser que sí y eso mismo sería el por qué a lo largo de su historia se colocaron esos dos contrafuertes de piedra. De hecho la pared del ábside posee una enorme grieta vertical que se abre precisamente hacia el lado del barranco. Muy seguramente la construcción comenzó a dar tal cantidad de problemas que mejor se optó por una capilla nueva, ésta se edificó, se trasladaron allá los objetos de la comunidad y ésta habría quedado en desuso colapsándose el techo sobre el piso y luego las paredes poniente y sur.

DESCRIPCIÓN 1962.

En el Departamento de Asociaciones Religiosas de la Arquidiócesis se cuenta con copia de las escrituras de la capilla antigua, el documento está fechado el 12 de septiembre de 1962, sólo habla de la capilla antigua, no hace mención alguna a la existencia de la otra, por lo tanto es de suponerse que la nueva aún no existía. En este documento civil se hace una valiosísima descripción de la capilla:

“Construcción simple con una ventana enrejada a la calle, en la parte superior espaldaña de piedra con una campana pequeña y remate con cruz de fierro, el material (…) piedra de sillar con enjarre de mezcla, los pisos son de cemento, paredes blanqueadas con cal, techo de terrado o hormigón sobre morillos (vigas de madera redondas) y duela del mismo material, carece de anexidades existiendo en el costado (…) una puerta lateral que comunica con el terreno descubierto perteneciente al referido inmueble (…)”.

Comentemos ahora el párrafo anterior que nos da mucha información y deja también algunas preguntas. Nos indica que las de las dos “puertas” que ahora apreciamos sobre la pared de la calle una era ventana, seguramente la más cercana al ábside (oriente) pero la reja mencionada ya no existe, también menciona una espaldaña de la cual ya no quedan rastros, la campana mencionada ¿será la que aún está en la capilla nueva? La que hoy se ve está en muy buen estado de conservación, pudiera haber sido “restaurada”, habría que analizarla más a fondo pero al menos coinciden en la descripción de que son “pequeñas”. Conforme esta descripción la capilla tenía dos puertas una hacia la calle y otra hacia el patio posterior. Acerca de las paredes se menciona que en 1962 tenían cal: en las ruinas al interior se puede ver la cal pero bajo esta se distingue una pintura anterior de color celeste.

En un documento existente en el mismo departamento arquidiocesano del año de 1996 y firmado por Mons. Rodolfo Rodríguez se dice que la capilla antigua “está en ruinas”.

HUELLAS LITURGICAS.

Las dos paredes existentes poseen dos huellas litúrgicas. La pared norte en su interior posee un hueco dónde se colocaba el agua bendita y en la pared del fondo (ábside) se encuentra un nicho al cual no nos pudimos acercar dada la maleza espinosa del lugar. En ese nicho, al menos por el tamaño, pudo haber estado colocada la imagen patronal del Sr. San José de la cual hablaremos el próximo mes. 


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