PARROQUIAS Y CASAS ANTIGUAS, SANTA CATARINA, N. L. II

Después de haber presentado el mes anterior los inicios de este templo continuamos con la reseña de su caminar en el siglo pasado.

INICIOS DEL SIGLO XX

Al comenzar este siglo, la parroquia tenía su altar principal con la imagen de la Virgen de san Juan y cuatro altares en la nave. En ellos estaban la imagen del Sagrado Corazón, la Purísima Concepción y la Virgen del Rosario (GUERRERO, El templo…, p. 21). Del año de 1902 tenemos un listado detallado de la imágenes existentes en la parroquia, entre las cuales destaca una imagen de la Virgen de Guadalupe “tal vez de 1829” (p. 22). Seguramente algunas de las imágenes enlistadas son parte del patrimonio actual de la parroquia. 

ESCALERA DE LA TORRE 

El día 25 de julio de 1902, según se dedujo de una inscripción encontrada en unos trabajos de restauración, se terminó la escalera que conduce al campanario, al parecer la habría realizado Reginaldo Castañeda. Esta escalera que aún existe es de madera, tanto el poste vertical como los peldaños. Es la segunda escalera de madera de caracol que encontramos en el patrimonio arquidiocesano; antes ya habíamos dado cuenta, en esta misma serie de artículos, de la existente en la parroquia del Carmen, N. L.

INFORME DEL AÑO 1912

Este informe incluye las medidas del terreno (64 mt. por 35 mt.), las medidas del templo (29.43 mt. de largo, 7.53 mt. de alto, 6.4 mt. de ancho) y menciona la altura del campanario (16 mt.) en el cual se encontraban 4 campanas y 2 esquilas las cuales fueron adquiridas en el año de 1902

Se menciona al bautisterio de techo de vigas, una pila “muy antigua” con una cubierta que protegía contra el polvo y los insectos el agua de la misma, además de una concha de plata y una pintura del bautismo del Señor (GUERRERO, p. 24). Esta es el área que hoy ocupa la capilla de adoración permanente, entrando a la parroquia por la puerta principal a la izquierda. 

La sacristía de adobe con dos puertas, una a la nave principal y otra al atrio. Seguramente el área descrita se trata del área donde hoy continúa la sacristía, pero seguramente en el siglo pasado se abrió el arco que hoy comunica ambas áreas y que antes no habría existido ya que la sacristía sería era un espacio separado e independiente.  

 Del templo se menciona que tenía piso de ladrillo y que en el área oriente del presbiterio había una cuarteadura que seguramente años más tarde fue uno de los motivos del derrumbe que más adelante comentaré. Entre otros asuntos se menciona la existencia de dos altares laterales de estilo gótico, un viacrucis “de cromos”; en el curato se mencionan cinco cuartos y en ellos una biblioteca de 210 volúmenes.

Muchos sacerdotes han atendido esta parroquia a lo largo de su historia destaca el Padre Pablo Cervantes, Siervo de Dios, quien la atendió en un breve periodo entre los años 1917 y 1918 

INVENTARIO DE 1922

De este inventario, firmado por el Padre Enrique Tomás Lozano, destaca la orfebrería que había en ese tiempo en la parroquia: dos cálices de plata antiguos, una custodia de plata dorada, un copón de plata antiguo, un “platillo para la comunión” de plata; en el bautisterio había una ánfora con los santos óleos de plata y una concha pequeña de plata: todo ello se ha perdido. 

Este inventario también menciona que había varios cuadros “todos de mala pintura”. Además se menciona que en el altar mayor se veneraba la imagen de la Virgen de san Juan.

INVENTARIO DE 1923 

De este inventario firmado por el Padre Emigdio Bejar se destaca la mención que hace de “un enser para el monumento de difuntos” además de “un armonio (órgano) marca Shoninger”. Esto también se ha perdido.

PROHIBICIÓN DEL CULTO

El Padre Crescencio Neaves (1881-1967) era el párroco de Santa Catarina cuando se suspendió el culto el 31 de julio de 1926, se dispuso que algunos de los objetos más valiosos se resguardaran en algunas casas de familias piadosas, asimismo se comenzaron a celebrar las Misas en domicilios particulares siempre ocultándose de la autoridad. Ese estado de la situación perduró hasta el 12 de julio de 1929 fecha en que se acuerda la reanudación del culto con una “entrada triunfal de Jesucristo Sacramentado” (Portillo, Diccionario).

RESPUESTA A UN CUESTIONARIO DE LA CURIA (1949)

El Padre José Ma. Villarreal menciona que “La titular de esta Parroquia (…) es Nuestra Señora de san Juan. No se ha hallado constancia de la fecha de adopción”. El mes pasado ya dimos cuenta de esta relación muy peculiar con la Virgen de san Juan.

DERRUMBE DEL TEMPLO (1984)

La madrugada del 18 de julio del año 1984, entre las 3 y las 4 horas, se derrumbó gran parte del templo, causando, como era de esperarse una honda pena en la comunidad parroquial. El reporte original del suceso se encuentra en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM), tiene fecha del 20 de julio, fue firmado por el Padre Miguel Alanís y en él afirma “se derrumbó casi totalmente el templo… la torre no sufrió ningún daño”

Hubo que conseguir sedes alternas para que la comunidad se reuniera. La reconstrucción comenzó el 28 de febrero del año 1985 buscando reconstruir lo derruido y conservar lo antiguo y original. El piso original del templo fue encontrado medio metro abajo del actual. La reapertura del culto se efectuó el 4 de marzo de 1987.

Durante estos trabajos se ocultó la decoración del ábside misma fue realizada a inicios del siglo XX por considerarla ajena al estilo del noreste. Cerca de 15 años más tarde se retiró la pared falsa permitiendo nuevamente observar el decorado del ábside. 

PATRIMONIO

La parroquia cuenta con un par de piezas de primer orden del maestro Efrén Ordóñez. Se trata de la imagen patronal de santa Catarina y de una última cena que decora la base del altar.  La primera fue bendecida en noviembre de 1984, cuando el templo estaba cerrado por remodelación, y un par de años después ya fue trasladada a su templo parroquial.

Una de las piezas más importantes de su patrimonio es una imagen de Cristo muerto en su sepulcro, seguramente es la que se menciona en un Informe del 24 de enero de 1922 (AHAM) “una urna de cristal, grande, muy deteriorada, como sepulcro del Divino Redentor”. En el inventario de 1923 (AHAM) también se menciona “una urna con vidrio para el santo entierro”. Posee en sus hombros piezas de cuero que sirven para colocarlo en diversas posturas. La imagen, en el momento de visitar la Parroquia para la realización de este artículo, estaba muy deteriorada. Seguramente debe de ser una imagen del siglo XIX.  

 Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM


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