NO AMEMOS DE PALABRA, SINO CON OBRAS

Hogar y comedor de los pobres padre Infante casa INDI

“No honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez”, Obispo Crisóstomo. Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58

Pensar solo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de caridad, para realizar una vez a la semana, una vez al mes o una vez al año, son acciones valiosas y necesarias, que nos pueden ayudar a ser más sensibles acerca de las necesidades de lo más pobres, sin embargo, si esto no nos lleva a un verdadero amor por los pobres y no da lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida, podrían ser solo acciones para sentirnos bien o calmar nuestra conciencia.

La prueba de una auténtica vida evangélica es el amor hacia los más desprotegidos, a los más indefensos. ¡Y no solo eso!, es el lugar de encuentro con la fuente del amor y la felicidad: Jesús. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis…”.

El Papa Francisco ha insistido en este tema muchas veces, una Iglesia pobre y para los pobres. “Si tú quieres encontrar a Dios, búscalo en la humildad, búscalo en la pobreza, búscalo donde Él está escondido: en los más necesitados, en los enfermos, los hambrientos, los encarcelados”, dijo el Papa en una de sus visitas a un refugio y comedor para personas sin techo en Roma. El encuentro con los pobres nos lleva a cuestionar nuestro interior, nuestra manera de vivir.

La Iglesia de Monterrey cuenta con un espacio privilegiado para la vivencia del amor por los más necesitados: el HOGAR Y COMEDOR DE LOS POBRES PADRE INFANTE CASA INDI. El comedor es creado el 27 de junio de 1961 por el Padre Roberto Infante al percatarse de las necesidades de la zona cercana a la Parroquia de Santa María Goretti.

Actualmente la casa INDI, no solo brinda diariamente más de mil 500 platillos, además, se brinda  a quien lo necesita un espacio para el aseo personal, atención médica, ayuda espiritual y un lugar de reposo.

Este proyecto nació debido a un lamentable incidente de un hermano fallecido bajo el puente Bernardo Reyes. El Pbro. Felipe de Jesús Gallegos, fundador de este nuevo proyecto nos cuenta que un día de frío le llamaron para informarle este lamentable incidente. El padre sintió en ese momento una gran tristeza y quiso hacer algo, para que nunca más sucediera algo así, fue entonces cuando surgió la idea de ayudar a estas personas en desamparo, de darles un techo y comida, hombres que son migrantes centroamericanos o indigentes.

Esta Institución es en honor a este hermano que por desgracia falleció, está creada para que nuestros hermanos indigentes e inmigrantes no se sientan solos, tengan apoyo, sientan el calor de casa, sientan el cariño que el Padre Felipe de Jesús les brinda. Es por eso que él los llama hijos.

Dentro de este hogar han fallecido cinco personas a causa de su deteriorado estado de salud, sin embargo, a pesar de no tener ninguna persona cercana, encontraron en la Casa INDI, un lugar donde fueron atendidos y acompañados con amor y dignidad en este paso de la vida a la eternidad.

El Padre Felipe no se conforma; trabaja  con fe y esmero junto con su equipo en el proyecto para tener un edificio de tres pisos, donde se pueda tener más espacio para atender al creciente número de migrantes y personas sin hogar que deambulan en el área metropolitana. El primer piso será un comedor más grande para duplicar el número de lugares. En el segundo piso estarán las habitaciones de los hombres en situación de calle, mientras que en el tercero brindará refugio a niños y mujeres.

¡La Casa INDI necesita mucho de la ayuda de todos!, Puedes apoyar económicamente en la cuenta Banregio cuenta 1010 o comunicarte al teléfono 11 58 28 30 para ofrecer tu ayuda.

Atendamos la invitación de Mons. Romero, quien dio su vida por los pobres: “Hay que superar la indiferencia entre muchos que se colocan como meros espectadores ante la terrible situación. Hay que combatir el egoísmo que se esconde en quienes no quieren ceder de lo suyo para que alcance a los demás. Hay que volver a encontrar la profunda verdad evangélica de que debemos servir a las mayorías pobres”, (Homilía dominical, 2 de abril de 1978).

Hagamos nuestro de corazón, el amor y predilección por los pobres. Esta forma de vida produce alegría y serenidad espiritual, porque se toca con la mano la carne de Cristo. Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía.

Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director de Información de Pastoral Siglo XXI


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