FIESTA EN MÉXICO POR BEATIFICACIÓN DE CONCHITA

conchita

Ciudad de México (www.pastoralsiglo21.org) 4 de mayo del 2019.- El amor apasionado que Concepción Cabrera de Armida le profesó a Jesús y su deseo de darlo a conocer a todos los hombres, fue el sello que marcó su vida y la Iglesia Universal reconoce sus virtudes al otorgarle el grado de Beata, convirtiéndose así en la primera laica mexicana en llegar a los altares.

La misa de beatificación se celebró en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, presidida por el Cardenal Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y en la que participaron más de 80 obispos.

En su homilía, el Cardenal Becciu la recordó como “una figura maravillosa en sus diferentes aspectos de esposa, madre, viuda, inspiradora de institutos religiosos y de iniciativas apostólicas”.

En la misa estuvieron presentes la nieta de Conchita, la Hermana Consuelo Armida, y Jorge Treviño, el hombre que recibió una curación milagrosa por intercesión de la ahora beata.

“Para Conchita la felicidad consistía no en seguir sus propias inspiraciones, aunque santas, sino en conformarse al proyecto que Dios tenía para ella”, dijo el cardenal Becciu.

Posterior a la misa, el Prefecto dijo que “El legado de Conchita es dar su vida por la Iglesia y la salvación de la humanidad. Una herencia que también es una enseñanza para todos nosotros. Viviendo en Dios se puede ser creador, se puede ser creativo, se puede tener una imaginación enorme para animar a la Iglesia, para hacerla nueva”.

La beata Concepción Cabrera vivió en México de 1862 a 1937. Fue fundadora de cinco congregaciones, escritora de 46 obras recogidas en 158 volúmenes. Sesenta mil páginas escritas a mano. Con una espiritualidad que se concentra en el amor a la Virgen. Es decir, ella casi se identifica con María y de María quiere tomar sobre todo el aspecto de la Cruz, del sufrimiento. Quiere asemejarse a María aceptando cualquier dolor que le ocurra en la vida y ofrecerlo al Señor.

Conchita fue madre de nueve hijos, cuatro de los cuales murieron, esposa, mística, escritora y eligió a Dios abrazando su voluntad en todos los aspectos de su vida.

La misión que el Señor le confió fue la de salvar almas, especialmente las de los sacerdotes. Ella ofreció todos sus sufrimientos y dolores a Dios sabiendo que todo esto puesto en manos de Dios es fruto de bendición y de salvación, y precisamente un propósito específico que tuvo era ofrecer estos sufrimientos para tener sacerdotes santos.

Sus manuscritos inspiraron el establecimiento de cinco Apostolados de las Obras de la Cruz, muy populares en México: el Apostolado de la Cruz, dirigida a todos los fieles, laicos, sacerdotes y religiosos; las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, cuyos miembros están dedicados a la vida contemplativa; Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, formada por los laicos que buscan la santificación en el espíritu de la Cruz; la Fraternidad Sacerdotal, para los Obispos y Sacerdotes diocesanos y la Fundación de los Misioneros del Espíritu Santo, que fundó con el venerable Padre Félix de Jesús Rouger.


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