Conoce

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Arzobispo de Monterrey

Llamado a la fe y vivencia de la propia vocación en las circunstancias actuales

La emergencia sanitaria mundial que estamos viviendo es histórica y la humanidad actual tiene que aceptar y responder a este desafío. Dentro de esta barca única de la humanidad, estamos nosotros, discípulos de Cristo, sus humildes servidores y sacerdotes del Señor. Él está en la misma barca, tal como el Santo Padre, el Papa Francisco, nos hacía reflexionar en la Bendición Urbi et Orbi. Jesús duerme, hasta que le gritaron preguntándole: “¿no te importa que perezcamos?”. De la reflexión del Papa podemos inferir: ¡claro que le importamos! Dios Padre no envía la tempestad, es parte de la vida en el mundo, y Jesús, Hijo de Dios, por su amor misericordioso, es el Primer interesado en atender las dificultades humanas. 

Pero, dormido en la barca, el Señor esperaba la respuesta de humildad de aquellos experimentados pescadores, quienes conocían el lago. No era una tormenta del mar Mediterráneo, fiera e implacable, sino del mismo lago de Galilea, el lago de siempre, tan navegado por ellos, del que pensaban que tenían bien conocido y dominado. Jesús esperaba la humildad de los pescadores pidiendo su ayuda y, al despertar, no negó la tormenta ni minimizó la reacción de los discípulos, sino que se enfocó en el interior de ellos y en su corazón, descubriéndoles lo que sucedía: su fe era muy débil.

Hemos sido llamados por Cristo a atender a su pueblo. Cada uno ha recibido el don del sacerdocio para ejercerlo en su nombre y en comunión con toda la Iglesia. También cada uno de nosotros ha recibido dones personales para responder, según la propia capacidad, a las circunstancias de las propias responsabilidades.

Las nuevas situaciones que vivimos, aunque sean temporales, nos exigen nuevas formas de vivir nuestro ministerio que puedan responder a ellas, siendo así, buenos pastores para toda la comunidad cristiana. Sin embargo, la base de nuestra vida como pastores es la misma: la fe en Cristo Jesús y la respuesta que hemos dado a su llamado.

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

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6min43

“La humanidad, está enferma de estruendo”, dijo Kierkegaard, filósofo y teólogo danés, estruendo que manifiesta un estilo de vida lleno de estrés, indiferencia, soberbia, orgullos y un ritmo de vida acelerado que nos deshumaniza, nos aleja  y nos hace desconfiados.

Sabemos ciertamente que el COVID-19, no es deseado, mucho menos es algo que en sí mismo provoque algo positivo en las personas, pero las medidas necesarias que hemos sido obligados a tomar, como resguardarnos en casa, ha producido reacciones positivas y beneficiosas a nivel personal, social, incluso para nuestro planeta.

Bastaría con mencionar la oportunidad de convivencia en el núcleo famiiar, que ha generado el aislamiento social, con ello, la oportunidad de diálogo, cercanía. Ciertamente hay familiares que no podemos visitar, pero también nos ha ayudado a valorarlos y esperar con ansias el momento de llegar y poder darles un abrazo, y tal vez cuidar más esa relación con nuestro amor.

En el aspecto personal, esta pandemia llega para cuestionarnos, para realizarnos tantas preguntas relacionadas con nuestra existencia, nuestra misión, nuestros afectos y defectos. Ojalá no seamos sordos a nuestro interior, en el cual se encuentra la voz de Dios. Sí, es muy difícil el aislamiento, pero es peor el poder salir a las calles y no poder conectar con los demás desde lo más profundo de nuestro ser, viviendo en la superficialidad, desde el vacío interior, tratando de ser llenado con el estruendo que ofrece.

Que decir del medio ambiente, según cálculos del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA) en Estados Unidos, el cierre de fábricas y comercios en China, al igual que las restricciones de traslados aéreos impuestas (se estima que entorno al 5% de la contaminación del mundo pertenece a los aviones) ha producido una disminución en las emisiones de CO2 de, al menos, un 25%, debido a reducción en el consumo de combustibles fósiles como petróleo, gas o carbón, entre otros, una cifra que representa, a nivel global, una reducción del 6% aproximadamente.

No podemos olvidarnos de los beneficios espirituales, pudiera decir alguien, “¡pero cómo!, si se han cancelado las eucaristías públicas y se han suspendido gran parte de las actividades en las parroquias”, ciertamente, pero esto ha provocado que seamos creativos y sigamos viviendo nuestra fe en la intimidad de nuestro hogar, siendo verdaderas iglesias domesticas. Hay un meme que se ha hecho viral en el que dice el demonio: “he cerrado todas tus iglesias”, y Dios Padre responde: “pero he abierto una Iglesia en cada hogar”. Este ayuno eucarístico nos esta ayudando a valorar más la presencia de Dios en la Santa Misa y demás sacramentos. Solo imaginemos ese momento en que podremos estar de nuevo reunidos como comunidad recibiendo el Cuerpo de Cristo, solo de pensarlo se estremece el corazón.

Sí, ciertamente este coronavirus generará muchas cosas negativas, desempleo, crisis económica, perdidas de vidas, etc., pero no dejemos por ello de tratar de sacar lo mejor de esta experiencia. La caridad, la comunión y nuestra fe le da sentido a este acontecimiento.

Finalmente, deseo concluir este editorial con unas palabras del Papa Francisco en su mensaje dado en la bendición extraordinaria ‘Urbi et Orbi’: “La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades”.

Deseamos que esta edición de Pastoral Siglo XXI, lleve un poco de esperanza a tú hogar y tú corazon.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director Editorial

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Conoce a la asistente del Vicario General de la Curia

Diana Elizabeth Jasso Briseño, trabaja desde hace 18 años con 3 meses como asistente del padre José Francisco Gómez Hinojosa, quien se desempeña ahora como Vicario General de la Curia Diocesana de Monterrey y Moderador de la Curia. Entre las funciones que ella realiza, esta agendar las entrevistas con el Vicario General, cuando es solicitado por los fieles y los padres, además, apoya a los fieles asesorándolos en los trámites relacionados con las cuestiones religiosas de nuestra Iglesia. Muchas veces los canaliza a los departamentos de la curia o pastorales según sus necesidades.

Diana Elizabeth Jasso Briseño,

Compartimos una breve entrevista que le realizamos:

¿Qué le pide Dios a usted en este trabajo?

Que el servicio que preste a mis semejantes sea pensando en Él, viendo con empatía las necesidades personales de cada uno de ellos.

¿Qué le gusta más de su trabajo?

La oportunidad que me da Dios para servir a mis semejantes y verlos felices al satisfacer su requerimiento.

¿Qué ha encontrado en esta experiencia de trabajo?

En primer lugar, la presencia de Dios y una gran satisfacción en poder ayudar a que los fieles tengan una mejor calidad de vida al satisfacer sus necesidades principalmente espirituales.

¿Cuáles son los valores que considera más importantes en su experiencia profesional?

En general todos los valores humanos son importantes, pero por mencionar algunos diría: la solidaridad, la empatía, el respeto, humildad, tolerancia, etc.

¿Alguna experiencia valiosa que recuerde de su trabajo?

Hay un señor que tiene desaparecido a su hijo y el pasado mes de abril, se cumplen 5 años, que cada mes se celebra una misa en Catedral, en memoria de su hijo y todos los desaparecidos de Monterrey. Él siempre me agradece que yo haya sido un medio para lograr que se llevara acabo esta eucaristía de cada mes.

¿Algún mensaje para las personas que acuden a la Curia?

Que en esta oficina tenemos las puertas abiertas para servirles en sus necesidades, y que todo lo hacemos en nombre de Dios siguiendo el ejemplo de Cristo.

Agradecemos a Diana su entrega, su testimonio y servicio alegre a todas las personas que buscan apoyo en la Curia Arquidiocesana.

Pastoral Siglo XXI

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5min88

Mons. Rogelio Cabrera López

Todas las medidas a causa del coronavirus, fueron tomadas en un proceso de reflexión y buscando en todo momento el bienestar de la comunidad, no para crear pánico o confusión, sencillamente hemos observado como es debido las disposiciones que también las autoridades correspondientes han expresado.

Si bien, no se podrá participar de manera presencial en la Santa Misa, no debemos olvidar que hoy tenemos la bendición de poderlo hacer a través de los medios de comunicación y las redes sociales esto antiguamente hubiera sido imposible.

Ya en alguna otra ocasión se han celebrado misas, sin la presencia de los fieles y esto está previsto en los mismos libros litúrgicos.

Este tiempo debe ser una oportunidad para reforzar los lazos de unidad en nuestras familias, somos conscientes de las complicaciones que el cambio de actividades puede provocar, pero recordemos que todo en la vida debe ser visto como una buena ocasión para crecer como personas en el diálogo y la convivencia.

Para los fieles católicos es importante que no dejemos de unirnos en la oración, confiando en que el Señor siempre escucha a sus hijos, recurriendo a la valiosa intercepción de la Virgen del Roble patrona de nuestra Arquidiócesis quien ha protegido a nuestra ciudad desde hace muchos años.

Sigamos unidos en la oración, pidiendo a nuestro Señor, que nos conceda la paciencia necesaria para aprovechar este tiempo en nuestros hogares.

Considero que este tiempo, es una oportunidad para hacer de nuestras familias, verdaderas iglesias domesticas, donde se haga oración y se comparta el pan de todos los días.

Este tiempo de privación de convivencia, este tiempo de privación de nuestras tareas ordinarias, espero yo, que sea tiempo de oración, tiempo de unidad y tiempo de solidaridad. 

Por su puesto, nuestro deseo y nuestro sueño, es que las cosas no vayan a hacerse graves, lo que nosotros queremos es prevenir, y cuando se previene puede sonar exagerado, pero es necesario exagerar para que no se propague el virus y mucho menos suceda algún deceso.

Todos estamos en riesgo, todos debemos de cuidar unos por otros.

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

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Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Necesitamos de la esperanza para vivir como del oxígeno para respirar

La desesperación, el desaliento, la pérdida de confianza en sí, en la vida, en la Iglesia y hasta en Dios, pareciera ser lo de hoy.

Y como no desesperar, si vivimos retos que difícilmente habíamos imaginado: crisIs personales, crisIs económica, crisis de salud y crisis de valores. Sin embargo, sería bueno reflexionar en el origen de estas situaciones y atender lo que las origina.

La respuesta está en el fondo del corazón de cada, persona, el enemigo a derrotar está dentro de nosotros, el miedo, la falta de amor propio y al prójimo, la falta de paz, por no encontrar a Dios a nuestro corazón.

El 20 de septiembre de 2017, un día después del terremoto en la Ciudad de México, el Papa Francisco dio una catequesis que ha mi parecer, es de las más hermosas, titulada: educar a la esperanza, donde señaló puntos concretos que nos ayudan a crecer en esta virtud teologal, los resumo a continuación :

1.- No tengas miedo de soñar.

2.- Relaciónate con las personas que han mantenido su corazón como el de un niño.

3.- No pienses que has luchado en vano, que la vida es un naufragio.

4.- No te quedes paralizado, ¡levántate! ¡Camina! ¡Confía! ¡Sueña!

5.- Se constructor de paz, no de odio y división.

6.- Ama a tu prójimo y respeta el camino de cada uno.

7.- Recuerda que no eres superior a nadie, que como cristiano eres hermano de todos, cultiva ideales y se fiel a ellos y si te equivocas, no dudes en levantarte siempre.

8.- Se compasivo y justo, sueña con un mundo nuevo.

9.- Pide a Dios la gracia de ser valiente, recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, el enemigo más grande para nuestra fe.

10.- Confía en Dios creador, en el Espíritu Santo que mueve todo hacia el bien.

Concluyó este pequeño editorial diciéndoles que la esperanza es milagrosa: cuando renace en un corazón, todo es diferente, aunque nada haya cambiado. Donde renace la esperanza renace la alegría.

Pero sobre todo, recordemos siempre el fundamento de nuestra esperanza, Cristo que vino a dar la vida por nosotros.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director Editorial

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Lic. Zaira Margarita García Lugo.

Coordinadora del Departamento de Talento Humano

Primero que nada deseo expresar mi agradecimiento a S.E. Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y al Padre Francisco Gómez Hinojosa, Vicario General y Moderador de la Curia, por todo el apoyo brindado y por supuesto por la confianza depositada en mi, para esta nueva área dentro de la Arquidiócesis de Monterrey.

El departamento de Talento Humano busca, primero que nada, atender las necesidades de quienes colaboramos en esta Arquidiócesis, así como velar por nuestra capacitación, formación y desarrollo. Mejorar nuestras competencias, desempeño, así como la atención que se brinda a los fieles, es sin duda uno de los objetivos de este departamento.

Con la ayuda de consultores hemos estado trabajando y poco a poco se ha ido estructurando esta nueva área. Además, les comparto que hemos arrancado con actividades de mejora: aplicación de herramientas 3 “Ss” en nuestro entorno laboral, esto con la finalidad de generar un espacio laboral más agradable y maximizar nuestra eficacia.

Me siento muy contenta y agradecida con Dios de poder formar parte de este departamento. Es un gran reto, que con la ayuda del gran equipo con el que se cuenta, iremos cumpliendo los objetivos marcados.

Agradezco el espacio brindado a Pastoral Siglo XXI, Dios les pague la oportunidad de expresión, así como ser la voz en esta Iglesia de Monterrey.

Lic. Zaira Margarita García Lugo.

Coordinadora del Departamento de Talento Humano

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6min164

Mons. Rogelio Cabrera López

La etapa histórica que vivimos despierta en el interior muchas inquietudes, tantas que a veces ya no alcanzamos a ser conscientes de nuestras necesidades y respondemos de manera compulsiva a propuestas diversas. En esta dinámica tecno-consumista, reinante en nuestro tiempo, se diseñan estrategias para estimular las áreas inconscientes de nuestro cerebro, el cual responde con una señal de deseo, llevándonos a reacciones semi-inconscientes, como en un estado hipnótico, digamos por ejemplo, para comprar un producto. El Papa Francisco nos invita a reflexionar lo que Romano Guardini pensaba a mitad del siglo XX: “… el ser humano ‘acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado’” (LS 203). Estamos ante la estrategia y dinámica consumista y sentimos que nuestra ansiedad es lo racional y correcto.

La ansiedad que vivimos solo se satisface consumiendo, de tal manera que al poco tiempo nos descubrimos rodeados de falsas necesidades, productos materiales, ideologías, maneras de hablar, de vestir, megaproyectos y proyectos con los que buscamos imitar estilos o apariencias que nos son propias. Mentes obtusas llenas de rencores, propuestas individualistas sin comunidad; espíritus ansiosos llenos de mundanidad y ebrios de materia y de sí mismos, sin trascendencia y alejados del Dios de la vida. El camino de la mundanidad es uno de los grandes riesgos en nuestro camino ministerial.

En la encíclica Laudato Si’, el Papa Francisco hace una invitación a un cambio de vida a todos los que habitamos esta casa común, actualizando el llamado a la santidad en nuestros tiempos, con una fuerte carga espiritual. Según el camino de la enseñanza evangélica, el vino nuevo, necesita odres nuevos (cfr. Mt 9, 14-17), así como una nueva manera de vivir, necesita una nueva educación y nuevos aprendizajes. Preguntémonos: ¿Cuáles son los nuevos aprendizajes necesarios para vivir una vida profético-contemplativa? Les propongo, como un camino a la santidad, reflexionar y meditar Laudato Si’, así como orar de su mano, por el mensaje de santidad tan actual que contiene. Especial atención merece el sexto capítulo llamado Educación y Espiritualidad Ecológica. Subrayaré enseguida algunos puntos que me parecen importantes sobre ella y así plantearnos un primer compromiso sacerdotal.

En primer lugar, la vida profético- contemplativa tiene cuatro características: libertad, austeridad, sobriedad y gozo. Estas nos liberan de la dinámica de consumo, de ansiedades, estrés y falsas necesidades, permitiéndonos distinguir el justo valor de las cosas, reconociendo el valor de las personas en el centro y la distinción entre lo necesario y lo superfluo para una vida digna en camino de santidad. Facilita además que tengamos el equilibrio personal necesario, la salud mental y espiritual y la libertad de los hijos de Dios, para desarrollar los dones recibidos en justicia, solidaridad, subsidiariedad, reconciliación y

misericordia, cultivando el gozo y la paz como frutos del Espíritu Santo.

En segundo lugar, el cambio de época que estamos viviendo, exige de nosotros, como respuesta, el reconocimiento de los desvíos, el arrepentimiento personal y comunitario y el compromiso firme y decidido por la santidad de vida que el Espíritu Santo ha inspirado en todas las ocasiones en que los cristianos han sufrido las consecuencias del alejamiento de los caminos divinos y en épocas de persecución.

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

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Hace algunos años en las clases de la Universidad, un maestro nos realizó una pregunta que nos puso a pensar a mis compañeros y a mí, y me ha seguido acompañando en diversas etapas de mi vida: ¿Qué comunicas tú?, el maestro de la materia de comunicación interpersonal nos explicaba que por el hecho de existir ya estamos comunicando algo. Esta claro que los seres humanos nos distinguimos por la capacidad de entablar comunicación con el lenguaje hablado y escrito, pero no exclusivamente.

Me pongo a pensar que tan conscientes somos de lo que comunicamos cada uno de nosotros, de lo que transmitimos, de lo que perciben los demás de nosotros y que tan acorde va a la realidad. Tal vez bondad, alegría, paz, amistad, o por el lado opuesto quizás molestia, tristeza, miedo y enemistad.

Siempre será oportuno que analicemos de vez en cuando, si lo que comunicamos es acorde no solo con lo que pensamos y sentimos, sino sobre todo con lo que somos. Para comunicar con fidelidad y autenticidad se necesita primero conocernos, valorarnos y tener el deseo de compartir.

Como Iglesia, también es bueno que analicemos que es lo que comunicamos: ¿bondad, misericordia, alegría?, tal vez nos hemos vuelto autoreferenciales y nos hemos olvidado del centro de nuestra comunicación: ¡Jesús!

En su Exhortación apostólica `La Alegría del Evangelio´, el Papa Francisco nos recuerda: “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”, y nos invita a comunicar “una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría”. Es necesario para ello renovarnos, principalmente en nuestro encuentro personal con Cristo.

También, Pastoral Siglo XXI, periódico de la Iglesia de Monterrey y parte de la estructura de comunicación de nuestra Arquidiócesis, nos renovamos, y queremos ser un instrumento que comunique todo aquello a lo que nos invita Jesucristo por medio de nuestros pastores, los planes pastorales y toda la riqueza que integra nuestra amada Iglesia en sus fieles y consagrados.

Hoy, agradecemos a todos los que han ayudado a este medio de comunicación católica a seguir creciendo y comunicando la fe y caridad.

También nosotros nos preguntamos, ¿qué comunicamos?, ¿qué necesitamos comunicar?, y la respuesta es: a Jesús, su Palabra, en esta realidad donde es indispensable el diálogo, la escucha, generar opinión de los problemas actuales y propuestas para una civilización del amor.

Siembre en comunión, en salida, con la riqueza y belleza de todos los que formamos parte de esta querida Iglesia de Monterrey, estamos para servirles, estamos para comunicar desde el corazón del Evangelio.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director Editorial

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3min111

Pbro. José Francisco Gómez Hinojosa

Quiero agradecer el trabajo que realizó el P. Eliezer Israel Sandoval Espinoza, como Director Editorial de nuestro periódico diocesano Pastoral Siglo XXI. Al mismo tiempo, felicito al LCC. Juan Pablo Vázquez Rodríguez, quien hasta la fecha había fungido como Director de Información del mismo medio, por asumir la Dirección Editorial, encargo que le ha dado nuestro Señor Arzobispo, Mons. Rogelio Cabrera López.

Este instrumento de comunicación es muy importante para la vida pastoral de nuestra Arquidiócesis, y confío en que el proceso de transición iniciado sea de provecho y bendición para todos.

Desde la Curia Arquidiocesana va un saludo para todos los lectores de Pastoral Siglo XXI, y confío en que nos pueda apoyar para dar a conocer las actividades que aquí realizamos.

En este momento, y gracias al apoyo de consultores externos -que pronto conocerán-, de los Padres responsables de los departamentos, y de todos nuestros equipos de trabajo, estamos revisando los procesos de servicio que se ofrecen a señores obispos, padres, fieles y público en general, y será muy importante que Pastoral Siglo XXI nos ayude a comunicar los avances y resultados de este esfuerzo.

Como Vicario General y Moderador de la Curia, me siento muy orgulloso y agradecido de contar con este medio, y pido a Dios Nuestro Señor nos ayude para convertirlo en un verdadero instrumento de evangelización.

Dios nos bendice

Pbro. José Francisco Gómez Hinojosa

Vicario General y Moderador de la Curia

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A propósito de la invitación que realizó el día de ayer, Mons. Rogelio Cabrera López, en la rueda de prensa dominical, en torno al paro de mujeres de mujeres del día 9 de marzo, invitamos a ver la rueda de prensa completa, lo cual siempre nos da un panorama amplio del tema que se esta tratando: https://bit.ly/3a0qmdx

Además, queremos compartir una valiosa reflexión en torno a esta declaración, del Padre Jesús Treviño Guajardo, sacerdote de la Arquidiócesis de Monterrey:

Después de leer todos los comentarios que surgieron ante la iniciativa de nuestro Pastor Don Rogelio, quisiera compartir algunos puntos de vista:

1. Me llama la atención la facilidad con la que opinamos y provocamos divisiones entre nosotros, quienes profesamos la misma Fe en Cristo.

2. La iniciativa de Don Rogelio está fundamentada en el Evangelio, ya que se está apoyando a un sector vulnerable y frágil de la sociedad, las mujeres, no solo por el caso lamentable de la niña Fátima, sino por muchos anteriores en la historia de nuestra sociedad.

3. El padre Ernesto Caro, hace un análisis de un cierto grupo de mujeres que tienen una agenda concreta (aborto, entre otras cosas) que no sintoniza con el Evangelio y con el estilo de vida Cristiano, eso es un hecho indiscutible.

4. Don Rogelio deja claro que apoya a las mujeres en cuanto grupo vulnerable, no que se busca apoyar al grupo de mujeres que se vale de la violencia para promover
su agenda.

5.- Habrá quienes dirán…¡pero apoyar una causa es apoyar la otra! Mi opinión es que no necesariamente, la vulnerabilidad en la que han vivido las mujeres es indiscutible y se distingue de la Agenda feminista, pro aborto y violenta.

6. Don Rogelio simplemente está manifestando sensibilidad ante una realidad patente, el sufrimiento de un grupo vulnerable, lo cual es verdaderamente Evangélico.
Pbro. Jesús Treviño.

Agradecemos al Pade Jesús Treviño su valiosa colaboración.


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


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