Conoce

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Mons. Rogelio Cabrera López

En el ser humano, la vida no solo es un llamado a la existencia, pues en su corazón subsiste la inquietud de una vida plena. Desde la antigüedad, la humanidad se ha propuesto llenar su vida y su corazón de formas diversas, siendo así que muchos aún experimentan que no basta una buena salud y gozar de bienestar.

Ese anhelo ha sido catalogado de melancolía, por desear un estado de vida anterior o de resentimiento, por quererlo alcanzar sin poder hacerlo. Al estado de plenitud que motiva a muchos seres humanos le llamamos felicidad, un concepto tomado de la misma vida humana y que se manifiesta cuando la persona experimenta momentos en que se une a una meta de bien propuesta desde la razón y la voluntad, y en los que todos los elementos de la existencia, en medio de su complejidad, tienen cierto orden y equilibrio respecto a uno mismo y a los demás, revelándole así su identidad y el sentido más profundo en su vida.

El deseo de la persona consiste en vivir siempre así, en esa altura de vida, pero es consciente que esos momentos no llegan solos ni por casualidad ya que es necesario el esfuerzo biopsicosocial, las virtudes fundamentales de la prudencia, templanza, fortaleza y justicia, la vivencia de las virtudes propias del estado de vida de cada uno y el ejercicio de las virtudes sociales necesarias para la búsqueda del bien común.

De esta manera, la felicidad es un bien arduo, que requiere gran libertad y dedicación”.

Debido a la multiplicidad de formas de pensar y de querer, los seres humanos batallamos para encontrar claridad en la comprensión y búsqueda de ese estado de felicidad. En ocasiones la confundimos con el gusto propio, con las ideas, con las habilidades, con los resultados obtenidos, con los intereses individuales y colectivos, con prácticas y ritualismos, con órdenes fantásticos, con desarrollo externo, con la posesión de la ciencia, con la manipulación colectiva, con el poder y el dominio, con las riquezas materiales y con un largo etcétera.

La Iglesia reconoce el valor de las preguntas del ser humano acerca de su origen, identidad, destino y sentido de la propia vida y de la humanidad entera en cada etapa de la historia. Los seres humanos de hoy reclaman su derecho a ser felices e intuyen que el camino es el libre desarrollo de su personalidad. La felicidad se piensa hoy por los conceptos de libertad, derecho, desarrollo y personalidad: ¿será este el camino hacia la plenitud humana?

Esta pregunta surge también en nosotros, hermanos sacerdotes. El corazón sacerdotal también entra en crisis y pregunta por el destino y el sentido. Pedro también se lo expresó al Señor: “Ya lo ves, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mc 10, 28). ¿Cuál habrá sido su inquietud? Creo que este pasaje del Evangelio es provocador para nosotros en nuestro caminar sacerdotal pues nos conduce a preguntarnos si ha valido la pena el desprendimiento y si vale la pena seguir al Señor en un orden de vida tan difícil.

En varias etapas de la historia de la Iglesia, la consagración de la vida a Dios en comunidades religiosas y en el sacerdocio secular, ha entrado en momentos de crisis, cuestionamientos y persecuciones. Debemos reconocer que en el presente vivimos uno de estos momentos. No dudamos que en el corazón de algunos hermanos nuestros pueden surgir desalientos, dudas e incluso hasta sospechas; no faltan acusaciones, fundadas o infundadas, que nos hieren y separan. Hermanos, vivimos momentos en que es necesaria una respuesta muy madura, llena de humanidad y de fe.

Pedro pregunta, como todo ser humano, si será hasta el encuentro con el Resucitado cuando tenga certeza y fortaleza. Nosotros hemos de recorrer el camino del Crucificado para encontrarnos con el Resucitado, experimentando esa misma certeza y fortaleza en la vida. Solo así podremos encontrar la fe y la comunión para cumplir nuestra misión en la tierra alentados por las palabras de Jesús: “…he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22, 32).

Dios nuestro Padre, en su infinita bondad, quiso llamarnos a la vida. Somos seres humanos con toda la complejidad que esto implica y, por la dependencia mutua que tenemos, con una relación necesaria con el resto de la creación, que hemos de amar y custodiar para mantener este don inicial de la vida. Además, anhelamos no solo vivir, queremos una vida plena por un estado de felicidad completo, mismo que solo será posible si contamos con una luz verdadera y cierta que clarifique e ilumine el caminar de toda la humanidad y de cada ser humano en particular.

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Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Todos los días recibimos y emitimos miles de mensajes de manera consciente o inconsciente que influyen en nuestra manera de pensar, sentir y actuar. Somos seres comunicativos, posiblemente el lenguaje sea lo que más nos define como humanos, tenemos una esencia comunicativa.

La comunicación tiene una fuerza creadora muy grande, no solo crea discursos y mensajes, crea realidades, relaciones, proyectos, y mundos. Con nuestra forma de comunicarnos podemos crear o destruir, podemos elevar o hundir, podemos engrandecer o empequeñecer, en definitiva podemos transformar.

Además de la comunicación personal, las teorías de la comunicación han mostrado y demostrado los grandes impactos que tiene la comunicación social en el diario vivir de nuestras vidas.

La Iglesia no es ajena a esta realidad maravillosa de la comunicación, desde las épocas de los primeros cristianos la Iglesia ha sido aprendiz y al mismo tiempo maestra, creciendo y adecuándose a cada época, sus contextos y retos.

El 4 de diciembre de 1963 marca una etapa fundamental en la relación entre la Iglesia y los medios de comunicación. Ese día se cierra la sesión pública del segundo periodo del Concilio Vaticano II y se realiza la votación del Decreto sobre los instrumentos de la Comunicación social, Inter Mirifica.

Por primera vez aparece la definición de comunicación social. Es la primera vez que un concilio ecuménico habla de comunicaciones sociales, de los “instrumentos” fundamentales en la misión de la Iglesia en grado de reducir distancias con facilidad, rapidez y de forma atrayente. Inter Mirifica reconoce así la dimensión kerigmática de los “mass media”, instrumentos de evangelización, útiles para la difusión de la Buena Nueva.

Inter Mirifica dispone también que todos los años se celebre la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en ocasión del domingo de la Ascensión del Señor. Así, desde 1967 para esta jornada, los pontífices preparan un mensaje sobre los distintos aspectos de la comunicación social.

Este mes de enero, será el séptimo mensaje del Papa Francisco para esta Jornada Mundial de las Comunicaciones. Cada mensaje que ha compartido es un gran aporte y reflexión para todos los católicos. Estos son los títulos de los mensajes del Papa Francisco que vale la leer y reflexionar:

2014: La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro

2015: Comunicar la familia: ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor.

2016 – Comunicación y Misericordia: un encuentro fecundo

de la Ascensión del Señor.

2017 – “No temas, que yo estoy contigo” (Is 43,5). Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos

2018 – “La verdad os hará libres” (Jn 8,32). Fake news y periodismo de paz

2019 – “Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana

Al celebrarse el 24 de enero, el día de San Francisco de Sales, patrono del comunicador católico, pidamos por todos los que se dedican a esta valiosa labor, pero sobre todo, busquemos cada uno de nosotros ser comunicadores fieles al Evangelio, capaces de desarrollar las nuevas competencias que exigen la realidad actual: diálogo, empatía, misericordia y verdad.

Pastoral Siglo XXI

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Sí, la de las bodas. Monterrey conoce esta parroquia el día de hoy por ser la iglesia, por excelencia, para casarse. Con años de anterioridad la agenda se llena y conseguir una fecha es una proeza que pocos novios consiguen. Su disposición armoniosa, su tamaño proporcionado y el entorno urbano en el contexto de la Macroplaza la hacen un lugar ideal para los novios.

Ahora le ha llegado su turno en esta serie de artículos de las parroquias antiguas de la ciudad. Curiosamente, y a pesar de haber comenzado su historia en el siglo XIX, no existe hasta el día de hoy un estudio histórico amplio de esta parroquia que es indudablemente una de las principales de la Arquidiócesis.

Esperamos que estas páginas sean una contribución para valorar su historia y su patrimonio. 

INICIO DE LA CONSTRUCCIÓN. AÑO 1874

“(…) empezó a erigirse el 15 de febrero de 1874, por la Sociedad Católica de Señoras, en terreno donado por Antonia Arrese y con limosnas colectadas por Indalesia Berridi de Pacheco” (CAVAZOS, Israel en Enciclopedia de México, voz Monterrey).

Confirmando lo anterior, entrando a la parroquia hay una placa con la siguiente inscripción: “D´INDALECIA VERRIDI DE PACHECO * AGOSTO 8 DE 1825 + FEBRERO 27 DE 1897 INICIO PROMOVIO Y PROCURO LA ERECCIÓN DE ESTA IGLESIA Y AYUDO A SU EDIFICACIÓN MORAL Y MATERIAL HASTA SU MUERTE ORAD POR SU ALMA”.

Es de subrayar la diferencia entre el nombre consignado por Cavazos y el nombre presente en la placa de piedra; en esta última es de lamentar que en la parte superior tuvo alguna imagen devocional o un retrato de la difunta que se ha perdido.

“(…) suspendida por 15 años la obra, la reanudó el obispo López y Romo, encomendándola al presbítero Leonardo Garza Flores” (CAVAZOS).

El mencionado obispo Jacinto López y Romo fue obispo de Linares (Monterrey) del año 1886 al año de 1899, en 1891 es nombrado primer Arzobispo.

Acerca del mencionado presbítero, Portillo menciona: “Siendo Canónigo de Catedral en 1874 inició la construcción de la Parroquia (…) aunque no le tocó terminarla”. (Diccionario de Clérigos).

1894. NUEVA PARROQUIA: CON SEDE EN EL ROBLE

El libro I de Gobierno de la Parroquia del Sagrado Corazón (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey) comienza con el decreto de erección fechado el 19 de diciembre de 1894 “(…) expresada la necesidad que en su concepto había de dividirse esta parroquia (la del Sagrario)”. Es importante subrayar que en este tiempo la ciudad solo tenía una parroquia que era la del Sagrario (Catedral), es en esta época en la cual Monterrey comienza su industrialización y con ello la expansión urbana.

Así la única parroquia será dividida con la creación de tres nuevas: “una del Sagrado Corazón, provisionalmente en el Templo del Roble, mientras se concluye y se pone en uso el que se está edificando”. El edicto explica que el templo está edificándose y es por eso que no será definitiva la sede parroquial en El Roble.

La nueva parroquia tendrá una feligresía de 16,162 fieles; sus límites territoriales será todo el norte de la ciudad desde la calle de Matamoros hasta abarcar el Topo Chico, san Nicolás de los Garza y Escobedo.

Días más tarde se nombra al Pbro. Francisco de la Garza Martínez como cura interino de la nueva parroquia “Cuya administración residirá en la Iglesia del Roble que está a su cargo por mientras se concluye el templo parroquial que se está edificando”. El nombramiento está firmado por el Sr. Arzobispo López y Romo el 29 de diciembre de 1894. El Pbro. Leonardo Garza sigue aún al tanto de la obra.

Así, a fines de este año se erige la parroquia del Sagrario Corazón sin tener su templo en condiciones de ser la sede de la comunidad y curiosamente la primera sede de la nueva parroquia será ¡El Roble!

1896 IMAGEN DEL SAGRADO CORAZÓN

El 7 de febrero del Sr. Arzobispo recibe la cantidad de 600 pesos que fue el monto necesario para adquirir la imagen del Sagrado Corazón que aún preside la parroquia. El monto fue recaudado por muchos donantes, la imagen “que se está haciendo en Barcelona (…). Dicha escultura ha de ser igual a la que se venera en México en el Templo que fue del Antiguo Convento de San Francisco”. Además, se menciona que se solicitó al mismo escultor que hizo aquella por medio de un sacerdote jesuita que en ese momento era el capellán de ese templo.

1896. VISITA PASTORAL SR. LOPEZ Y ROMO

El Arzobispo hace la visita pastoral a la parroquia del Sagrado Corazón situada en El Roble dónde “se estableció provisionalmente el centro del despacho y servicio del curato, mientras se concluye la obra del templo parroquial que se halla en construcción”. En el acta de dicha visita se detalla el estado del Santuario del Roble pero se omite ir a la construcción del nuevo templo. No hay ningún comentario a la edificación excepto lo antes mencionado. La visita se realizó el día 30 de junio.

1899. LA PARROQUIA DEJA EL ROBLE

Tres años después, el mismo Sr. López toma la decisión de “(…) trasladar el centro de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (…) al Templo que se está construyendo y el cual tiene habilitada una capilla que aunque pequeña puede servir (…) mientras se termina (…)”. El decreto fechado y firmado el 25 de abril de 1899 menciona que se hará efectivo el cambio a partir del lunes 1 de mayo del ese mismo año. Aquí es conveniente subrayar por qué nunca se pensó que tuviera la parroquia su sede definitiva en el Roble: este templo siempre se consideró exclusivo para la promoción de la devoción a la Patrona de la Ciudad.

Otra duda surge ¿cuál fue la capilla que “aunque pequeña puede servir”? Probablemente se trate de la capilla del Rosario que vemos hasta el día de hoy hacia el poniente de la nave principal. Apoyando esta hipótesis, Cavazos afirma que en 1889 se bendijo la sacristía, la cual se encuentra adjunta a la capilla de Nuestra Señora del Rosario. El dato que sí habría que corregir, dado todo lo antes expuesto, es lo dicho por Cavazos en el cual afirmaba que el templo “para 1891 estaba casi concluido”, ya que, como hemos visto, en 1899 aún “se está construyendo”.

1899. CAMBIO DE PÁRROCO

En la misma fecha del decreto anterior el Sr. López firmó el nombramiento del nuevo párroco Luciano de la Paz, a quien “Muy especialmente le encargo la continuación de la obra del templo parroquial”. Asimismo, se menciona al Pbro. Leonardo Garza Flores que “hasta ahora había tenido a su cargo como encargado de la capilla y de la obra del templo”.

1899 PARROQUIA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

A fines de siglo se erigirá una nueva parroquia a la cual corresponderá el creciente norte de la ciudad. La nueva parroquia será la de la Santísima Trinidad (Calzada Madero) que tendrá una población estimada en 12,000 habitantes. Así, el 20 de diciembre se firma el decreto quitando al Sagrado Corazón una enorme área; la división parroquial será la calle de Isaac Garza. El Sagrado Corazón ahora solo tendrá parte del centro de la ciudad y ya no los municipios antes mencionados.

Por ahora nos detenemos en esta introducción a la historia de esta parroquia. En pocos años ha avanzado mucho y esto de la mano con el vertiginoso crecimiento de Monterrey a fines del siglo XIX.  

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM

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No cabe duda que la Iglesia de Monterrey, necesita de muchas vocaciones sacerdotales y religiosas, para cubrir todas las necesidades pastorales que la “gran ciudad” demanda. Sin embargo, no por ellos a lo largo de la historia de esta Iglesia diocesana se ha dejado de apoyar a otras diócesis que necesidad de vocaciones.

Hoy queremos compartir cuatro testimonios de sacerdotes que actualmente se encuentran de misión o ejerciendo su ministerio al servicio de la Iglesia.

PADRE GONZALO CHAIRES ACOSTA /TIERRA CALIENTE MICHOACÁN

El padre Gonzalo sirve en la parroquia de los Sagrados Corazones de Jesus y de María, en la diócesis de Apatzingán en el estado de Michoacán. Concretamente esta parroquia se encuentra en el municipio de Nueva Italia de Ruíz, en la llamada Tierra Caliente Mexicana de la cual es la 2° ciudad más poblada al registrar según el Censo de Población y Vivienda de 2015 una población de 55,397 solo por debajo de Apatzingán y por encima de Ciudad Altamirano.

El padre Gonzalo es un pastor cercano a los fieles siempre dispuesto a servir a todos niños, jóvenes, adultos y mayores. Su parroquia cuenta con un número importante de comunidades a las cuales constantemente está visitando.

PADRE ROGELIO NARVÁEZ MARTÍNEZ/ CEPS CÁRITAS CIUDAD DE MÉXICO

El Padre Rogelio Narvaéz se encuentra sirviendo a una de las estructuras más importantes de la Iglesia, su ministerio sacerdotal lo brinda en la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Caritas Mexicana, la cual en palabras sencillas tiene la misión ayudar a los que ayudan, impulsando la fe en todas las dimensiones sociales, buscando apoyar siempre a los más pobres de nuestra sociedad.

Para ello día a día el padre Rogelio coordina y apoya a la Iglesia de México, junto con los Obispos Responsables de las diferentes comisiones por medio de Cursos y Talleres, encuentros de reflexión y acción, trabajo de campo en apoyo a la diversidad operativa de la Caridad, escuela de la Caridad para directivos, entre muchas otras actividades pastorales y de logística.

Las oficinas de CEPS-CARITAS, se encuentran en la ciudad de México, desde donde se opera las actividades del padre Rogelio.

PADRE REYNALDO DÍAZ /BÉLGICA

Hoy la Iglesia de Europa enfrenta grandes retos, uno de ellos la escasez de vocaciones sacerdotales y Bélgica no es la excepción, por ello ha tenido que recurrir a diócesis de América para cubrir las necesidades pastorales.

Si bien Bélgica se reconoce como un país de católicos en los últimos 20 años ha crecido de manera significativa el laicismo radical.

El Padre Reynaldo fue llamado a realizar su ministerio sacerdotal en esta realidad, concretamente en la diócesis de Gante, en Bélgica, una parroquia que atiende dos comunidades: Lokeren-Moerbeke.

La tarea pastoral del padre Reynaldo es acompañar la vida parroquial de estas comunidades, celebraciones liturgicas, organización de la caridad y formación cristiana, lo cual lo hace día a día con alegría, fe y mucho entusiasmo.

OSCAR ZAVALA CARRILLO/ SIERRA DE DURANGO

El Padre Oscar realiza su ministerio pastoral como Vicario Parroquial de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Tayoltita, San Dimas, Dgo. Un municipio aislado del resto de la entidad, por las barreras naturales de su abrupta serranía, y la carencia de carreteras asfaltadas que lo comuniquen con la capital durangueña.

En la Sierra de Durango hay personas muy humildes que se dedican a la minería, agricultura de subsistencia, ganadería y corte de madera son las actividades predominantes en la región, otros más, se dedican a la siembra de la amapola y mariguana. A lo largo de la sierra madre Occidental se encuentran los líderes y cabecillas del narco, que protegen estos extensos territorios y sembradíos, dedicados a la producción y el trasiego de la droga.

La comunicación con Tayoltita es complicada, el camino es sumamente accidentado, ascendiendo primeramente hasta llegar a una altitud de 2,900 metros sobre el nivel del mar, para luego descender hasta el fondo de la barranca donde se encuentra Tayoltita a solo 492 metros de altitud, la distancia total que lo separa de la capital del estado es de 235 kilómetros que son recorridos aproximadamente en 8 horas.

En esta realidad geográfica y social el padre Oscar buscar servir a semejanza de Jesús el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.

Oremos ellos y los demás sacerdotes que se encuentran de misión, para que Dios les siga bendiciendo, los llene de alegría en su generosa entrega al servicio de la Iglesia en cada rincón del mundo.
#IglesiaDeMonterrey

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Apodaca, originalmente llamada Hacienda de San Francisco, es una comunidad eclesial cuyos orígenes se remontan a la época colonial, además de lo anterior, es una de las parroquias más antiguas de la Arquidiócesis: fue erigida como tal en el siglo XIX. 

El templo actual es reciente, antes de éste hubo uno del siglo XIX casi demolido por completo, y antes, una capilla ubicada en otra localización distinta a la actual. 

Comencemos cronológicamente:

I. CAPILLA DE LA HACIENDA

1583. ORÍGENES

En este año, Luis Carvajal y de la Cueva otorga unas tierras al capitán Gaspar Castaño y Sosa, en ellas, Castaño fundó una estancia que servía de descanso a los viajeros que iban a Cerralvo: “Estancia de Castaño que hoy llaman san Francisco” dice de ella Alonso de León en 1649 (Treviño, Apodaca…, p. 14). Así, se considera a Castaño el primer español en habitar estas tierras. Después de la fundación de esta primera estancia, vendría el despoblamiento español de esta región hasta la fundación definitiva de Monterrey en 1596. Después de esta fecha se sucederán varios propietarios más.

No se sabe a ciencia cierta dónde estuvo la hacienda de san Francisco en sus orígenes, se conoce el área, siempre en relación de cercanía al ojo de agua del lugar y a lo que hoy es el antiguo panteón municipal, pero los investigadores no precisan la localización exacta. De igual manera, tampoco se sabe desde cuándo hubo una capilla. La primera noticia que tenemos de la misma, y muy favorable, será la siguiente:

1648. VISITA DEL OBISPO DE GUADALAJARA

El 20 y 21 de agosto el obispo de Guadalajara Sr. Juan Ruiz Colmenero visitó la Hacienda; ambos días confirió el sacramento de la confirmación en la capilla de la misma y el 21 celebró la Santa Misa. (Treviño, p. 25). En el acta de la visita pastoral se anotó: “(…) La capilla de dicha hacienda (…) la cual halló estar con la debida decencia para la celebración de la Misa y administración de los otros sacramentos”. (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM), Libro de bautismos 5 de Catedral).

1670. INVENTARIO

Al morir en 1670 Beatriz González, quien fue esposa de Blas de la Garza, uno de los primeros propietarios, se realiza un inventario de la Hacienda en la cual se menciona la existencia de “una capilla con sus ornamentos”, y dada la existencia de un litigio, se elaboran más documentos en los cuales se menciona ese mismo año “la capilla que hoy tiene muy buenos ornamentos y campana nueva”. (Treviño, p. 23) 

No tenemos más noticias de esta capilla. 

II. PARROQUIA ANTIGUA

NUEVA UBICACIÓN

Cerca de 1841, la población se muda a una mejor ubicación con terrenos más firmes, un nuevo asentamiento que sustituiría al “San Francisco Viejo”. El asentamiento original habría sido propenso a las inundaciones y se habría deteriorado mucho en los años inciertos de la invasión americana (1846-1848) (Estrada, Nuevo León…, p. 146). 

Para el año de 1841, ya se habría mudado gran parte de la población, pero con mucho desorden urbano, de tal manera que al año siguiente un agrimensor dispondrá un trazo urbano para continuar poblando: es lo que hoy corresponde al casco municipal. En esta nueva ubicación, la nueva capilla de san Francisco ya habría sido comenzada para el mismo año de 1841 (Treviño, p. 18, 51).

APODACA: OBISPO Y MUNICIPIO

El Sr. Salvador Apodaca y Loreto nació en Guadalajara, Jal. en 1769, fue ordenado sacerdote en 1794 y consagrado obispo en 1843 en esa misma ciudad para el obispado de Linares (Monterrey). Llegó a esta sede episcopal el 11 de enero de 1884, pero lamentablemente su gobierno episcopal duró solamente cinco meses, muriendo el 15 de junio dejando una huella de caridad y humildad; sus restos reposan en la Catedral de Monterrey. En su honor, el Congreso del Estado nombró Apodaca a la antigua población de San Francisco, llevando así el apellido del obispo hasta el día de hoy (CAVAZOS, Diccionario). 

1849. CONCLUSIÓN DE LA PARROQUIA ANTIGUA

“La construcción de esta Iglesia se concluyó en 1849”. El 27 de septiembre de ese mismo año el gobernador concede licencia para llevar a cabo una “función religiosa y profana” con ocasión de la “conclusión y bendición de la Iglesia” (Estrada, p. 152).

Este mismo año, el alcalde envío un informe al gobierno del Estado y en él se menciona que en el municipio hay un capellán. Este mismo año se menciona que el templo católico es uno de los tres edificios públicos del municipio y se tasa el valor del templo en $4,000 pesos. 

En un informe de 1852 se menciona que hay en el lugar un teniente de cura que vendría siendo lo que hoy conocemos como un vicario parroquial, la parroquia aún sería, por supuesto, Catedral. 

ERECCIÓN PARROQUIAL

Según algunos documentos en circulación en el arzobispado, la erección de esta parroquia se habría efectuado el 2 de febrero de 1856 aunque este dato debe de ser debidamente comprobado con documentación original.

En un informe del alcalde de este mismo año se menciona que hay en el municipio 3 mil 402 habitantes, además, se menciona: “tiene una iglesia (y) casa cural” (Treviño, p. 45). Seguramente dicha casa cural es la que fue demolida cerca de 1991; ésta estuvo localizada a un costado de la presidencia municipal hacia el poniente, fue demolida para construir ahí el auditorio municipal (Treviño, p. 55).

El próximo mes continuaremos con la reseña histórica de esta parroquia y además haremos algunas anotaciones acerca de su patrimonio. 

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM

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Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 14 de noviembre 2019. A unas cuantas horas de que el Diácono Ángel Moreno Valdez reciba la ordenación sacerdotal, nos comparte en entrevista para Pastoral Siglo XXI, sobre su sentir en este trascendente acontecimiento en su vida.

¿Cuál es tu sentir al recibir el llamado de Dios ?
Antes de entrar al Seminario de Monterrey, en el Centro Vocacional me dijeron: “la vocación es un misterio, algo que vas descubriendo, es una respuesta que vas dando día con día”. Y yo preguntaba: ¿cómo voy a saber que voy haciendo lo correcto?, ¿cómo saber si es la voluntad de Dios ? El padre me dijo tu vas a sentir paz en tu corazón y alegría al hacer las cosas.

Creo que esto ha sido mi sentir desde que entré al Seminario hasta este momento: Paz y alegría. También a veces hay miedo, angustia, incertidumbre, aunque sé que puede ser un camino difícil, hay paz en mi corazón y la confianza en Dios que me va guiando, la alegría de descubrir nuevas aventuras cada día, saber que no voy solo en este camino sino que voy acompañado de mi familia, amistades y de mis hermanos sacerdotes compartiendo esta experiencia.

¿Cómo te gustaría vivir tu sacerdocio?
Primero en amistad con Jesús. Tengo un tesoro muy valioso que es ésta amistad la cual tengo que cuidar, proteger y madurar. Espero ser un signo de Dios para las personas con las que me encuentre, entregarme siempre en un servicio alegre para todos.

¿Se puede encontrar la felicidad sirviendo a Dios?
Por supuesto que sí. Los momentos más felices en mi vida precisamente son en los que me encuentro sirviendo a Dios. Lo que Dios necesita es un corazón dispuesto para servir , al poner todo el esfuerzo y dedicación, él hace su obra maravillosa. La felicidad más grande que encuentro es la amistad con Jesús, estar cerca de Él ha cambiado mi vida y ahora me envía a servir.

La Ordenación Sacerdotal se llevará a cabo el próximo domingo 17 de noviembre a las 6 de tarde, en la Parroquia San Miguel Arcángel en Juárez, N.L.

Pidamos por nuestro hermano Ángel para que se siga formando con la ayuda de Dios, un corazón de Pastor, lleno de alegría dispuesto a dar la vida día a día por el pueblo de Dios.

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Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 14 de noviembre 2019. El próximo 18 de Diciembre nuestro querido Obispo Auxiliar Emérito de la Arquidiócesis de Monterrey, Mons. José Lizares Estrada, estará cumpliendo 60 años de vida sacerdotal.

Monseñor Lizares nació en Tapalpa, Jalisco, el 31 de mayo de 1934. Fue ordenado Sacerdote el día 19 de diciembre de 1959.

El Santo Padre Juan Pablo II, le nombró Obispo de Ciudad Altamirano, el 12 de marzo de 1980, recibiendo la Ordenación Episcopal el 29 de Abril del mismo año.

El 29 de Enero de 1987, su Santidad lo traslada como Obispo Auxiliar a la Arquidiócesis de Monterrey; donde desarrolló diversos servicios a lo largo de estos años, entre ellos:

Entre las diferentes tareas que desempeñó Mons. Lizáres en esta Arquidiócesis, se encuentran: Trabajó en la formación permanente para sacerdotes en decanatos y zonas pastorales.

Realizó el manual para el decano y el Vicario episcopal. Puso las bases del Instituto diaconal y la formación permanente de ellos. Fundó el Instituto de Teología a Distancia en Monterrey.

Trabajó arduamente e hizo crecer enormemente la Comisión Arquidiocesana de Laicos. Fue Vicario Episcopal de Pastoral. Y Vicario Episcopal para Laicos por 20 años. Realizó el directorio parroquial, y dio forma a muchas estructuras pastorales diocesanas.

El Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al oficio de
auxiliar por límite de edad el día 21 de diciembre de 2009.

Nos unimos en la oración fieles, sacerdotes y miembros de la vida consagrada de esta Iglesia de Monterrey, dando gracias a Dios nuestro Señor, por todas las gracias y bendiciones que ha derramado a lo largo de estos 60 años a través del fecundo ministerio de Mons. José Lizares Estrada.

Felicitemos desde ahora a Mons. José Lizares Estrada por su Aniversario y pidamos al Señor le colme de su amor, lo llene de su fortaleza.
#IglesiaDeMonterrey
#MemoriaAgradecida

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Después de haber presentado el mes anterior los inicios de este templo continuamos con la reseña de su caminar en el siglo pasado.

INICIOS DEL SIGLO XX

Al comenzar este siglo, la parroquia tenía su altar principal con la imagen de la Virgen de san Juan y cuatro altares en la nave. En ellos estaban la imagen del Sagrado Corazón, la Purísima Concepción y la Virgen del Rosario (GUERRERO, El templo…, p. 21). Del año de 1902 tenemos un listado detallado de la imágenes existentes en la parroquia, entre las cuales destaca una imagen de la Virgen de Guadalupe “tal vez de 1829” (p. 22). Seguramente algunas de las imágenes enlistadas son parte del patrimonio actual de la parroquia. 

ESCALERA DE LA TORRE 

El día 25 de julio de 1902, según se dedujo de una inscripción encontrada en unos trabajos de restauración, se terminó la escalera que conduce al campanario, al parecer la habría realizado Reginaldo Castañeda. Esta escalera que aún existe es de madera, tanto el poste vertical como los peldaños. Es la segunda escalera de madera de caracol que encontramos en el patrimonio arquidiocesano; antes ya habíamos dado cuenta, en esta misma serie de artículos, de la existente en la parroquia del Carmen, N. L.

INFORME DEL AÑO 1912

Este informe incluye las medidas del terreno (64 mt. por 35 mt.), las medidas del templo (29.43 mt. de largo, 7.53 mt. de alto, 6.4 mt. de ancho) y menciona la altura del campanario (16 mt.) en el cual se encontraban 4 campanas y 2 esquilas las cuales fueron adquiridas en el año de 1902

Se menciona al bautisterio de techo de vigas, una pila “muy antigua” con una cubierta que protegía contra el polvo y los insectos el agua de la misma, además de una concha de plata y una pintura del bautismo del Señor (GUERRERO, p. 24). Esta es el área que hoy ocupa la capilla de adoración permanente, entrando a la parroquia por la puerta principal a la izquierda. 

La sacristía de adobe con dos puertas, una a la nave principal y otra al atrio. Seguramente el área descrita se trata del área donde hoy continúa la sacristía, pero seguramente en el siglo pasado se abrió el arco que hoy comunica ambas áreas y que antes no habría existido ya que la sacristía sería era un espacio separado e independiente.  

 Del templo se menciona que tenía piso de ladrillo y que en el área oriente del presbiterio había una cuarteadura que seguramente años más tarde fue uno de los motivos del derrumbe que más adelante comentaré. Entre otros asuntos se menciona la existencia de dos altares laterales de estilo gótico, un viacrucis “de cromos”; en el curato se mencionan cinco cuartos y en ellos una biblioteca de 210 volúmenes.

Muchos sacerdotes han atendido esta parroquia a lo largo de su historia destaca el Padre Pablo Cervantes, Siervo de Dios, quien la atendió en un breve periodo entre los años 1917 y 1918 

INVENTARIO DE 1922

De este inventario, firmado por el Padre Enrique Tomás Lozano, destaca la orfebrería que había en ese tiempo en la parroquia: dos cálices de plata antiguos, una custodia de plata dorada, un copón de plata antiguo, un “platillo para la comunión” de plata; en el bautisterio había una ánfora con los santos óleos de plata y una concha pequeña de plata: todo ello se ha perdido. 

Este inventario también menciona que había varios cuadros “todos de mala pintura”. Además se menciona que en el altar mayor se veneraba la imagen de la Virgen de san Juan.

INVENTARIO DE 1923 

De este inventario firmado por el Padre Emigdio Bejar se destaca la mención que hace de “un enser para el monumento de difuntos” además de “un armonio (órgano) marca Shoninger”. Esto también se ha perdido.

PROHIBICIÓN DEL CULTO

El Padre Crescencio Neaves (1881-1967) era el párroco de Santa Catarina cuando se suspendió el culto el 31 de julio de 1926, se dispuso que algunos de los objetos más valiosos se resguardaran en algunas casas de familias piadosas, asimismo se comenzaron a celebrar las Misas en domicilios particulares siempre ocultándose de la autoridad. Ese estado de la situación perduró hasta el 12 de julio de 1929 fecha en que se acuerda la reanudación del culto con una “entrada triunfal de Jesucristo Sacramentado” (Portillo, Diccionario).

RESPUESTA A UN CUESTIONARIO DE LA CURIA (1949)

El Padre José Ma. Villarreal menciona que “La titular de esta Parroquia (…) es Nuestra Señora de san Juan. No se ha hallado constancia de la fecha de adopción”. El mes pasado ya dimos cuenta de esta relación muy peculiar con la Virgen de san Juan.

DERRUMBE DEL TEMPLO (1984)

La madrugada del 18 de julio del año 1984, entre las 3 y las 4 horas, se derrumbó gran parte del templo, causando, como era de esperarse una honda pena en la comunidad parroquial. El reporte original del suceso se encuentra en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM), tiene fecha del 20 de julio, fue firmado por el Padre Miguel Alanís y en él afirma “se derrumbó casi totalmente el templo… la torre no sufrió ningún daño”

Hubo que conseguir sedes alternas para que la comunidad se reuniera. La reconstrucción comenzó el 28 de febrero del año 1985 buscando reconstruir lo derruido y conservar lo antiguo y original. El piso original del templo fue encontrado medio metro abajo del actual. La reapertura del culto se efectuó el 4 de marzo de 1987.

Durante estos trabajos se ocultó la decoración del ábside misma fue realizada a inicios del siglo XX por considerarla ajena al estilo del noreste. Cerca de 15 años más tarde se retiró la pared falsa permitiendo nuevamente observar el decorado del ábside. 

PATRIMONIO

La parroquia cuenta con un par de piezas de primer orden del maestro Efrén Ordóñez. Se trata de la imagen patronal de santa Catarina y de una última cena que decora la base del altar.  La primera fue bendecida en noviembre de 1984, cuando el templo estaba cerrado por remodelación, y un par de años después ya fue trasladada a su templo parroquial.

Una de las piezas más importantes de su patrimonio es una imagen de Cristo muerto en su sepulcro, seguramente es la que se menciona en un Informe del 24 de enero de 1922 (AHAM) “una urna de cristal, grande, muy deteriorada, como sepulcro del Divino Redentor”. En el inventario de 1923 (AHAM) también se menciona “una urna con vidrio para el santo entierro”. Posee en sus hombros piezas de cuero que sirven para colocarlo en diversas posturas. La imagen, en el momento de visitar la Parroquia para la realización de este artículo, estaba muy deteriorada. Seguramente debe de ser una imagen del siglo XIX.  

 Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM

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La parroquia de Santa Catarina, en la cabecera municipal del mismo nombre, es una de las parroquias más antiguas e interesantes de la Arquidiócesis. 

SIGLO XVI

El origen de Santa Catarina está íntimamente ligado a la fundación de Monterrey. Los intentos que hubo de fundar una población en este valle, que hoy es la sede de la capital del Estado, llevaban por consecuencia lógica el llegar a esta región desde el centro del país y el camino para lograrlo era llegar por, dónde hoy se encuentra, la cabecera municipal de Santa Catarina.

De igual manera que de Monterrey, de Santa Catarina también se afirma que hubo varios intentos previos de establecer una población de españoles hasta que finalmente lo logró el capitán Lucas García en el mismo año de la fundación de Monterrey pero en el mes de noviembre. El establecer una población de españoles llevaba consigo la necesidad de tener un lugar de culto.

LA PRIMERA CAPILLA

El historiador de Santa Catarina Antonio Guerrero afirma “Al poco tiempo de haberse establecido la hacienda fue erigida una capilla (…) probablemente estuvo situada en el sitio actual del templo parroquial” (GUERRERO, El templo…, p. 10).

Así mismo contamos con una descripción de la capilla en el año de 1656: una capilla de terrado (techo de tierra con vigas de madera); sus dimensiones fueron de 10 mt de largo por 5 mt de ancho y 3.3 mt de alto. Tenía un altar de madera, dos puertas, dos ventanas y un panteón en el atrio. No es difícil imaginar las dimensiones y la sencillez de la construcción. 

A fines del mismo siglo, año de 1685, se ordena su reedificación dadas sus malas condiciones. No tenemos el dato de si se llegó a arreglar el edificio, lo que sí sabemos es que en el año de 1775 no había lugar de culto en Santa Catarina y los habitantes tenían que acudir a la Parroquia de Monterrey, hoy Catedral.

CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO ACTUAL

Se da por hecho que el templo actual data esencialmente del año 1810. Esta fecha estaba escrita en relieve en el acceso al bautisterio y ahí se podía apreciar hasta hace cerca de 45 años.

En el año de 1817 se le dio la designación de Ayuda de Parroquia lo cual aseguraba la atención de un sacerdote de la Catedral de Monterrey.

EL CURATO

Dada la lejanía de Monterrey era necesario un curato, o casa parroquial, para que ahí descansara o habitara el sacerdote. En 1826 se le describe como “la mejor de pueblo” (Guerrero, p. 13), incluso nos ha llegado la descripción de que tenía amplias ventanas rectangulares que nacían en el piso de la misma, su fachada estaba ornamentada con remates de “caballeros con sombreros”. La fachada fue modificada en 1959 “pretextando que estaba en mal estado”.

PRESIDENTE JÚAREZ

El Presidente Benito Juárez en su peregrinar por toda la República se dirigía a Monterrey por el camino a Saltillo cuando se vio precisado a pasar la noche en Santa Catarina la noche del 10 de febrero de 1864. En esa ocasión él ocupó el curato y se narra que utilizó los muebles que ahí había e inclusive se hablaba de “la banca en donde se dice que durmió”.

  Este acontecimiento se recuerda con un busto del Presidente que está colocado en el pretil de la casa hacia la plaza y una placa conmemorativa. Más adelante mencionaremos el estado de conservación de este curato en distintos momentos del siglo XX.

LA VIRGEN DE SAN JUAN

Desde el siglo XIX la Parroquia ha guardado una especial devoción a la Virgen de San Juan de Los Lagos, e incluso en algunos documentos se habla de ella como la patrona de la parroquia. La mención más antigua a esta devoción data del año de 1813 (GUERRERO, Blog: “De solares y resolanas”). Años más adelante, en 1897, el pueblo habría sufrido una epidemia de viruela y en acción de gracias por su intercesión se le habría dedicado un retablo que ya es mencionado en 1899. La comunidad agradecería a la Virgen su intercesión por la cual habría conseguido abundantes milagros y favores.

Guerrero afirma que hace algún tiempo la imagen más antigua fue modificada aumentando su volumen. La imagen antigua quedo recubierta por un material nuevo que la oculta.    

RELOJ DE LA TORRE

El reloj más antiguo fue comprado en el año 1872 y el proceso de instalación del mismo tardó algunos años. El reloj fue suplido por unos más recientes en diversas ocasiones, en 1937, 1955 y la más reciente en el año 1964

VISITA DEL OBISPO MONTES DE OCA

El dato más antiguo que tenemos de una “visita” de un obispo a santa Catarina es de tiempos del Obispo Ignacio Montes de Oca (1880-1884). En el acta de la visita pastoral a la Parroquia del Sagrario (Catedral) del 30 de agosto de 1880, en el apartado respectivo se mencionan las capillas y oratorios dependientes de la misma entre las que se encuentra el templo de Santa Catarina y de ella se menciona “se halla en buen estado” (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey). No necesariamente él la visitó dado que en ese mismo párrafo se engloba un gran número de oratorios.

ERECCIÓN PARROQUIAL

En el año de 1882 el templo había sido ascendido al grado de “Viceparroquia” lo cual significaba una mayor jerarquía y madurez de la comunidad junto con su pastor  propio.

Pocos años más tarde, el 19 de diciembre de 1894 se erigieron tres parroquias, las tres se desmembraban de la del Sagrario (Catedral): la Purísima, el Sagrado Corazón y la de Santa Catarina. Esta última tendría una población estimada en un poco más de 5,500 habitantes y abarcaría lo que hoy es San Pedro Garza García además de todo el municipio de Santa Catarina.

VISITA DEL OBISPO LÓPEZ

Años más tarde visitó el templo el Obispo Jacinto López, la visita se realizó el 6 de junio de 1896, en esta ocasión bendijo la balaustrada que hasta el día de hoy está hacia la plaza y hacia el norte de la parroquia, observó todo en buen estado y fue hospedado en el curato. Él mismo realizó una segunda visita en el año de 1899 y bendijo en esta ocasión una imagen de la Purísima Concepción.

 En la próxima entrega continuaremos la reseña histórica de la Parroquia y de su curato a lo largo del siglo XX y XXI además de subrayar lo más importante de su patrimonio.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM

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Por Víctor Isaí Herrera Vázquez

Desde hace más de medio siglo, cada día,
a partir de aquel 2 de noviembre de 1946
en que celebré mi primera Misa
en la cripta de San Leonardo de la catedral del Wawel en Cracovia,
mis ojos se han fijado en la hostia y el cáliz en los que, en cierto modo,
el tiempo y el espacio se ha «concentrado»
y se ha representado de manera viviente el drama del Gólgota,

desvelando su misteriosa «contemporaneidad»”.
SS JUAN PABLO II

La Iglesia vive de la Eucaristía, n.59

INTRODUCCIÓN-
La primera misa de un nuevo sacerdote, es un acontecimiento que no puede ser considerado como una devoción personal este momento tan esperado. La celebración en sí misma va mucho más allá de cualquier cualidad o deseo humano: Es el Misterio Pascual celebrado (pasión, muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesucristo). Es acción de Jesucristo, que tiene su realización en nuestro tiempo y en nuestra historia. Esto todo nuevo sacerdote vivirá a lo largo de su caminar y ejercicio ministerial.

Aún habiendo explicado esto, si me gustaría detenerme en ciertos detalles que hacen de la primera Misa de todo nuevo sacerdote, una constante acción de gracias a Dios.

RITOS INICIALES
Mucho antes de todo, es tradición que el nuevo sacerdote, solicite la bendición a sus padres, al mismo tiempo en que él les bendice también. Es la familia, el primer seminario, es la familia, quien también acompañará la vida sacerdotal.

Comúnmente el que va a presidir (preside, porque va a estar unido a Jesús, cabeza del cuerpo de la Iglesia), preside la Eucaristía (Acción de Gracias) haciendo presente en toda la comunidad reunida, el misterio de Salvación. Por ello, un gesto es el bendecir las -vestiduras litúrgicas- que se usarán en dicha celebración: la estola es imagen del yugo leve y suave del Señor, y signo de la autoridad, poder y responsabilidad que asume el nuevo sacerdote como pastor. La casulla, por su uso al celebrar la Eucaristía, ha hecho que se vea en ella, a la Iglesia, vestidura humana de Cristo.

Toda procesión de entrada, no es un desfile, es el gesto más elocuente de toda la Iglesia: caminamos con Cristo hacia la Jerusalén celestial. Esta procesión se hace en este sentido. Es la primera vez que el sacerdote besa el altar, el “encuentro entre el ministro y el Misterio”.

En estas Misas, se percibe la activa participación de los fieles y del clero, reunidos en torno al altar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Las lecturas de ese día, o algunas elegidas con anterioridad, respetando los lineamientos correspondientes, iluminan la acción de Dios en nuestra actualidad. Es el nuevo sacerdote, quien, al presidir la asamblea, tiene la función de la predicación ese día, la cual puede realizarla otro de los sacerdotes presentes, resaltando la acción de Cristo en su Iglesia. La oración de los fieles, en sus intenciones, tendrá presente la comunidad que celebra y por quienes forman toda la comunidad eclesial.

LITURGIA EUCARÍSTICA
Es también un signo para este tipo de celebraciones, que un grupo presente un nuevo cáliz y una nueva patena y les coloquen en el altar, el nuevo sacerdote u otro de los presentes, bendecirá antes de utilizarlos en la celebración eucarística, dichos vasos sagrados, son para el culto eucarístico, no por la persona del nuevo sacerdote.

Antes de la renovación del Concilio Vaticano II (hace más de 50 años), no existía la concelebración. Cada sacerdote celebraba la santa Misa solo, si había más sacerdotes, asistían solamente, pero no concelebraban, así que uno de los grandes cambios en la liturgia fue esto, la concelebración. De hecho, para el nuevo sacerdote, su primera participación en la plegaria eucarística no es en su primera Misa, sino en la misma Misa de la ordenación presbiteral, donde participa junto con su Obispo y los demás sacerdotes de la plegaria.

La sagrada comunión este día de la primera misa, para resaltar el gesto de banquete eucarístico, el nuevo sacerdote distribuye bajo las especies del Pan y Vino consagrados.

RITOS CONCLUSIVOS
Después de la oración después de la comunión, si acaso el nuevo sacerdote no predicó, se acostumbra que dirija unas palabras agradeciendo el misterio celebrado en la fe. Es un buen momento para también agradecer a Dios su acción en medio de la comunidad y seguir pidiendo por las vocaciones al ministerio sacerdotal.

-A MANERA DE CONCLUSIÓN-
La primera misa de muchos sacerdotes es celebrada de manera solemne con la comunidad donde han vivido la experiencia en el caminar de la fe, otros, han tenido a bien, celebrar, con sencillez y belleza, en torno a un pequeño grupo: su familia.

Se le llama también “cantamisa” pues gran número de oraciones e intervenciones del sacerdote, pueden ser cantadas por el nuevo sacerdote.

También es parte de este día, al terminar la celebración comunitaria, el gesto del “besamanos” o el solicitar al nuevo sacerdote la bendición.

Concluyo estas líneas recordando lo que dice la oración colecta en la misa por el sacerdote celebrante: “Padre santo, tú que me has no por méritos míos sino por gracia tuya, a participar del eterno sacerdocio de Cristo en el servicio de tu Iglesia, concédeme anunciar tu Evangelio con bondad y valentía 
y administrar con fidelidad tus sacramentos. 
Por nuestro Señor Jesucristo. R. Amén”


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