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Segunda parte. Documentos de un siglo (1777- 1874).

 

El mes pasado reseñamos los lejanos orígenes de esta comunidad hasta la erección parroquial en 1761. Recorreremos ahora casi un siglo de su historia apoyados de tres documentos.

1777 VISITA DEL DR. JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ.

El Dr. Martínez recibió la encomienda del obispo de Guadalajara de realizar en su nombre la visita pastoral a toda la región de lo que hoy es el noreste mexicano, esta visita se da en el contexto de encontrar el mejor lugar para la elección de la sede de un nuevo obispado que pronto será erigido y que como bien sabemos la sede elegida fue finalmente Linares.

Así el Dr. Martínez llega a Cerralvo en el mes de mayo (Visita…, CIESAS, 2013). Cumpliendo el objetivo de su visita hará un informe detallado del cual destacamos lo siguiente:

“(…) pasó a la iglesia parroquial (…) y en la puerta fue recibido (…) se comenzó la misa (…) y acabado el evangelio se leyó en el púlpito el título de visitador general (…). Acerca del púlpito más adelante el documento afirmará: “Que se mande hacer un púlpito nuevo porque el que sirve está muy maltratado”.

“Y acabada la misa (…) y por no haber sagrario ni depósito del santísimo sacramento visitó la pila bautismal, concha y crismeras de plata que se hallaron proveídas en conveniente forma a un lado de la iglesia, cerca de la puerta mayor por no haber bautisterio” así el bautisterio actual aún no existía.

“Visitó el altar mayor, que es el único que hay en esta iglesia parroquial, y lo halló con la decencia correspondiente (…) Visitó asimismo la sacristía con todos sus ornamentos, vasos sagrados, ropa blanca y demás alhajas que hay en ella para el servicio del culto divino (…)”.

“Y habiendo reconocido su señoría la iglesia toda por dentro y por fuera, advirtiendo los reparos de que necesita para su conservación y aliño [poner en orden], mandó que se eche un contracimiento de piedra y cal fuerte, revocando [pintando] las paredes (…), y en los ochavos del presbiterio se hagan unos pilares de buenas basas que sostengan su fábrica, que se abra una puerta al costado y se pongan encerados a las ventanas para que se eviten así la introducción de los animales volátiles e inmundos, como los vientos que empolvan las imágenes”.

Así en este documento se nos habla de una parroquia montada ya en forma adecuada pero que al mismo tiempo necesita una buena reparación.

  1. INVENTARIO.

A mediados del siglo XIX se realizó un detallado inventario de la parroquia (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey), este aporta un retrato escrito de cómo era en ese tiempo la parroquia con su sacristía y su bautisterio.

La parroquia poseía una dimensión aproximada de 27 mt por 6 mt de ancho por 6 mt de alto. El techo es de vigas (62) y sobre ellas tabletas sobre las cuales está el techo “bastante arruinado”. Posee comulgatorio y un púlpito de madera con su escalera además de dos confesionarios y dos pilas de agua bendita. El coro alto “lo sustentan dos pilares que forman un arco”. El bautisterio actual ya existía con pila de piedra.

Describe los altares comenzando por el altar mayor que posee una imagen grande de la guadalupana y “el santo patrón Sr. San Gregorio Papa”. Además, se mencionan los altares de Nuestra Señora del Refugio, el altar del Sr. San Rafael y el altar de las benditas ánimas. Así existían 4 altares mientras en 1777 solo había uno.

La sacristía posee una colección de imágenes de bulto, entre ellas destacan Nuestro Padre Jesús Nazareno la cual poseía una corona con tres potencias de plata y una “de la resurrección de N. S. J. C.” entre otras muchas más imágenes. No recuerdo en alguna otra parroquia alguna mención antigua a una imagen al Resucitado.

La torre “de una altura y hechura razonable con sus almenas todo de piedra” en ella “tres campanas y una esquila de muy razonable y fino tañido”.

INVENTARIO: CASA ADJUNTA A LA PARROQUIA

En este mismo inventario se habla de los curatos o casas parroquiales. Una está a un lado de la parroquia y que está compuesta “por una sala y un cuarto con otras piececitas bastante arruinadas con todas las demás que apenas se advierte donde estaban por los cimientos o restos que han quedado en sus ruinas” probablemente esta descripción de ruinas se trate del antiguo convento franciscano que quedó en desuso desde la secularización de la parroquia en 1761.

INVENTARIO: CASA GRANDE

Pero aún más interesante es que la parroquia poseía otra enorme propiedad donada “a esta Iglesia y a Nuestra Sra. De Agualeguas” el inventario enlista las partes de la enorme propiedad: el cuarto de los arcos, recamara, sala, zaguán con portón, sala, recámara, cuarto en la esquina, otro cuarto, segundo zaguán, cuarto y la cocina. Cierra todo el conjunto una pared con una buena noria y un gran patio.

Muy probablemente la descripción que se hace de esta enorme casa es una antigua descripción de la edificación que hoy se conoce con los nombres de “Casas Reales” o “Presidio” o “Las Cureñas” o “Casa de Moneda”, esta casa aún hoy está localizada en la esquina de Guerrero y Mina frente a la Plaza 5 de mayo. Esta edificación se dice que tiene sus orígenes en el período de Martín de Zavala coincide con la descripción que se hace en el inventario yendo del extremo nororiente avanzando en el sentido de las manecillas del reloj hasta acabar en el extremo norponiente. Esta casa seguramente fue utilizada por los sacerdotes de aquí pudiera provenir el nombre de Las Cureñas que algunos explican porque fue de “curas hombres” pero esto carece de sentido dado que la cureña es un artefacto militar los cuales más bien pudieron dar pie a este nombre, además de que sería una redundancia decir curas-hombres dado que los curas siempre son del sexo masculino.

Todo el inventario de 1844 retrata una realidad floreciente de la parroquia.

1874 VISITA DEL SR. VEREA.

El Obispo Francisco de Paula Verea visitó la parroquia el 24 de enero de este año. En el detallado documento de la visita describe el templo “Es muy antiguo, sus paredes son de adobe, una de ellas cuarteada, vencido el techo al que debe ¿? pronto para evitar su ruina”, menciona el altar mayor con un retablo de la Virgen de Guadalupe y “altar y tabernáculo que están bien construidos”.

El bautisterio se encuentra “en regular estado” y menciona además que en mucho sirve de bodega, visitó la sacristía y en ella destacó los estantes “que encontró en regular estado”, el atrio se haya “bien cercado”.

Ya no se habla de la casa grande antes mencionada, seguramente retirada a la Iglesia en las leyes de Juárez, sino solo de la adjunta a la parroquia y de esta se dice “No hay casa en esta parroquia, el cura habita en una pieza contigua a la sacristía, junto a dicha pieza hay otra que sirve (…) para bodega o despensa”.

Acerca del archivo se anota “lo encontró en desorden, amontonado”.

El balance que deja este documento es de una parroquia descuidada y seguramente al encargado no le fue tan bien en la visita del obispo Verea. Pero peores reportes habrá de esta parroquia y los comentaremos el mes siguiente.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM

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Peregrinación diocesana 1941, el Sr. Tritschler con miembros del clero y del Seminario de Monterrey. Fotografía capturada en la sacristía de la antigua Colegiata, hoy Museo

 

Casi a mediados del siglo XIX se propuso que todas las diócesis mexicanas, las que existían en ese entonces, fueran una vez al año en peregrinación a la Colegiata, hoy Basílica, del Tepeyac. No tenemos el dato exacto de cuándo data esta propuesta, pudo haber sido en 1836 o en el año de 1837. Así la entonces diócesis de Linares (hoy Arquidiócesis de Monterrey) es invitada a ir cada año.

En el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM) no se conservan las primeras invitaciones para ir al Tepeyac, la más antigua invitación es del año 1841, es decir, carecemos de las primeras invitaciones. Pero cada año seguramente llegaba al obispo de Monterrey la invitación a acudir: algunas seguramente se han extraviado o nunca llegaron. Las cartas eran enviadas por el Cabildo de Guadalupe al Obispo o, más tarde, Arzobispo de Monterrey.

No quiere decir que no haya habido antes de estas fechas peregrinos regiomontanos en el Tepeyac, seguramente los hubo pero centramos nuestra atención al tema de la peregrinación anual diocesana que se sigue desarrollando hasta el día de hoy cada doce de agosto.

También es conveniente subrayar que un asunto es que tengamos las invitaciones anuales y otra muy distinta es que alguien haya ido. Lo que sí queda claro por los documentos es que, haya ido alguien de Monterrey o no, la Misa por nuestra diócesis se celebraba en el Tepeyac. Era celebrada por alguno de los miembros del cabildo guadalupano quienes reportaban puntualmente el hecho al obispo de Monterrey.

La primera noticia cierta que tenemos de la presencia de dos representantes de nuestra diócesis es hasta el año de 1877 ya que el obispo nombró como a sus representantes a los licenciados Jesús Ma. Aguilar y Jesús Ma. con apellido Cerda o Serna.

Al inicio no fue fija la fecha del 12 de agosto. En las invitaciones de los años 1841 y 1845 la fecha es el 12 de septiembre. No es sino hasta el año 1866 en que se fija para esta iglesia diocesana la fecha del 12 de agosto “según lo convenido en nuestro último concordato” escribe el cabildo de Guadalupe. Así tenemos más de siglo y medio, como diócesis, siendo representados o yendo cada 12 de agosto a la casa de la Guadalupana. El que las diócesis fueran cada día 12 es que la Virgen estuviera acompañada siempre por peregrinos ese día y no solo el 12 de diciembre.

SIGLO XX Y XXI

En el nuevo siglo las invitaciones seguirán llegando para la función anual. La última invitación que se conserva en el AHAM es del año 1940. El P. Tapia señala que un fuerte impulsor de estas peregrinaciones anuales fue el Sr. Arzobispo Guillermo Tritschler, Siervo de Dios, quien animó a la asistencia a la misma desde su misma llegada a Monterrey en 1941.

En 1961 el Abad del Tepeyac preguntó al Sr. Espino si deseaba conservar esta fecha del 12 de agosto o si deseaba algún cambio y la respuesta del prelado fue que la fecha de agosto “ya es tradicional” entre la feligresía regiomontana.

Este año seguramente la presencia regiomontana será limitada por la pandemia pero como cada año desde hace más de siglo y medio el nombre de nuestra Arquidiócesis se escuchará en el Tepeyac este próximo 12 de agosto delante del manto sagrado.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM

 

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Alma Elizabeth Gasque Montemayor, se integró al Tribunal Eclesiástico de Monterrey en el año 2008 y desde entonces se ha desempeñado como Notario en los Procesos de Nulidad Matrimonial, ahora bajo el cargo del Pbro. Pedro Pablo González Sias, Vicario Judicial.

 

Desde hace 12 años ha participado en dar fe en las actuaciones procesales de quienes van en busca de hacer nulo su matrimonio después de un extenso proceso que compruebe que desde un principio no existió ningún vínculo matrimonial; actualmente los casos que Gasque mantiene activos son supervisados por el Pbro. Justo Javier Treviño, juez en turno.

 

Conoce más sobre Alma Gasque, esposa, madre, compañera y amiga, a quien distinguen por ser servicial, comprometida, siempre alegre y muy empática.

1.- ¿Cómo llegaste a laborar en el Tribunal Eclesiástico?

Para mí ha sido una “Diosidencia”, era parte del plan de Dios. En 2008 quedé desempleada; para esas fechas una amiga estaba de paso en Monterrey y la fui a visitar, al contarle mi situación me comentó que debía llamar a la bolsa de trabajo de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, a la que pertenecimos tiempo atrás, pero la Señorita me comentó que sabía de una oportunidad en el Tribunal Eclesiástico, me pidió mi información y justo un día después ya estaba en entrevista con el Pbro. Ernesto David González Muñoz, quien me solicitó quedarme de una vez para capacitación. Al día siguiente mi amiga volvió a su casa, pareciera que solo esperaba inspirarme a entrar a este lugar para que ambas pudiéramos continuar nuestros rumbos en tan buenos lugares.

 

 

2.- De los procesos que realizas día con día, ¿cuál servicio disfrutas más?

A mí me gusta mucho ayudar a las personas, aquí viene gente con mucho dolor y el escucharlas, darles cierto consuelo, para mí es algo muy importante. Al final del proceso para mí es mucha la satisfacción cuando la persona puede volver al sacramento de la comunión y tener un encuentro personal con Dios y después consolidar su sueño de contraer nuevas nupcias y estar en gracia de Dios con la familia actual, dando testimonio a sus hijos.

 

3.- ¿Consideras que hay posibilidad de encontrarte con Dios en el ámbito laboral?

Sí, yo pienso que Dios está en cada persona que viene a pedir ayuda para que se lleve a cabo su proceso, y así mismo tenemos que tratar a esa gente con caridad y paciencia, para que puedan alcanzar la felicidad, al poder volver al Sacramento del Matrimonio y así mismo el Sacramento de la Comunión.

 

4.- ¿Qué experiencia personal te deja la colaboración o servicio que brindas?

Tengo muchas y muy buenas experiencias, pero creo que resaltaré los buenos lazos e incluso amistades que he podido obtener, ya que en muchas ocasiones por lo profundo que es el proceso se llegan a tener muy buenas relaciones. También cuando después de cierto tiempo, algunas personas llaman para comentarme que ya se pudieron casar y que han recuperado la gracia de Dios. Me reconforta tanto saber que un factor importante es que gracias a la colaboración y cumplimiento de mi trabajo, ellos obtienen un bienestar espiritual.

 

5.- Qué recomendación das a quienes visitan el Tribunal Eclesiástico para llevar a cabo algún trámite.

Con el paso de los años he notado que el tema de la nulidad del matrimonio, en muchas ocasiones, no se toma con la seriedad que esto implica, por ello muchos desisten, incluso antes que el proceso terminé, los invito a ser pacientes, a confiar y practicar la paciencia.

Por Pastoral Siglo XXI

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Los acontecimientos que estamos viviendo, y que nos hacen recordar lo frágiles que somos, no deben ser motivo para que perdamos la esperanza en que todo podrá ser superado, aún y cuando se tengan que tomar medidas más estrictas en las que, tal vez, no todos estarán de acuerdo, pero que son necesarias para que pronto podamos retomar nuestras actividades cotidianas.

 

Es por eso que, quiero invitarlos a fortalecer en nuestra vida la virtud sobrenatural de la esperanza, misma que Dios ha infundido en cada uno de nosotros al momento de nuestro bautismo, y que nos da la firme confianza en que Dios, por los méritos de Cristo, nos bendice con las gracias necesarias para salir adelante.

 

Dice el apóstol San Pablo, en su carta a los Romanos (Cf. Rom 5,5) que la esperanza nunca defrauda. ¿Por qué? porque la esperanza es Jesús. Al respecto, dice el Papa Francisco: “Jesús, la esperanza, lo hace todo nuevo, es un milagro constante. No solo ha hecho milagros de curación, como dice la Escritura, sino que todo lo hace nuevo cada día. Cristo es el que hace nuevas todas las cosas en la creación, es el motivo de nuestra esperanza. Y esta esperanza no defrauda, porque Él es fiel” (Papa Francisco, Homilía 09/09/2013).

 

Queridos hermanos y hermanas, al poner nuestra esperanza en Jesús, sabemos todo será superado, por lo que no debemos dar un paso atrás, debemos seguir adelante. Si ahora nos piden cumplir con normas más estrictas, seamos obedientes. Es necesario que vivamos una auténtica solidaridad como miembros de una sociedad que atraviesa por una crisis en la salud de sus ciudadanos.

 

El número de contagios sigue siendo preocupante, pero no debemos quedarnos en la sola lamentación por lo que acontece, sino que debemos comprometernos a buscar juntos la solución, la cual se inicia quedándonos en casa.

 

La vivencia de nuestra fe, siempre será una acción esencial, por lo que no puede limitarse a un solo momento, debemos vivirla en todas nuestras acciones de la vida. Hoy, debemos permanecer en casa, en la Iglesia doméstica que nos fortalece, para que mañana podamos vivir lo nuevo con tranquilidad y esperanza.

 

Les pido que sigamos unidos en la oración, especialmente por todos los sacerdotes que, en torno a la Solemnidad de la Virgen María, celebran su aniversario sacerdotal. Que ella interceda en su vocación, para que sigan teniendo un corazón misericordioso y acompañen con fidelidad al pueblo de Dios, especialmente en estos tiempos de dificultad.

Dios les bendiga.

 

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

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En estos días pasados he estado viendo constantes publicaciones acerca del PIN parental, del debate sobre quién tendrá el derecho a educar a los niños y sobre qué tipo de educación o ideologías se podrían estar colocando en la enseñanza básica; se han presentado diversas posturas, cada una intentando explicar el por qué unos u otros deben tener el derecho a educar.

 

Ante esto, la pregunta que detona mi reflexión es ¿por qué “el derecho a educar” para debatir este tema? La segunda es ¿conviene que sea este el punto de partida para una visión clara de la educación?

 

Podríamos correr el riesgo de estar olvidando que, antes del derecho a educar, existe el derecho a la educación. Son varios los pensadores que en décadas pasadas han reflexionado acerca de este tema. No pretendo enunciar a dichos autores ni sus escritos, sino generar una reflexión que parta de la persona que será educada y no de la búsqueda de intereses de los protagonistas del debate.

 

Existe un derecho a la educación que nace de la persona misma. Es decir, no se trata de que yo papá, yo maestro o tú gobierno tengas el “derecho a educar” sino que el niño tiene derecho a la educación. Tal como el que será adoptado tiene derecho a una familia, y los papás adoptivos se les concede ser los responsables de velar que se cumpla el derecho del niño. Tal como el que ha sido encontrado inocente en un juicio tiene derecho a la libertad, y el celador abrirá la reja para que ejerza su derecho inocente, pero el celador no es el poseedor del “derecho a la libertad”, sino sólo quien abre la reja a quien le corresponde la libertad.

 

La persona (el niño, o el joven) tiene derecho a acceder a la educación, a la ciencia, a la verdad, al conocimiento. Nosotros (papás, docentes, o gobierno) no somos los dueños de nada de esto, como si alguno de nosotros tuviera estos recursos en cajas para distribuirlos y como si el otro no los tuviera; en ese sentido de posesión, tampoco somos los poseedores del derecho a la educación (salvo únicamente porque somos personas y tenemos el mismo derecho a ser educados); nosotros somos los agentes que garantizan que el niño pueda gozar de este derecho que es SUYO. Por otra parte,  estimados papás, maestros y gobierno, educar no es que sea nuestro derecho, es nuestra obligación ante el derecho del otro, que es un humano.

 

Ahora bien, algunos tal vez me dirían: “bueno, lo que estamos debatiendo es sobre quién decide los planes de estudio y sobre lo que dice la Constitución en cuanto a materia de educación” etcétera… a ellos les responderé: primero hay que aclarar los conceptos para todos, porque de fondo debería existir primero una reflexión epistemológica y antropológica que a algunos de nosotros nos ha faltado. De ahí que por eso insisto, ¿estamos partiendo del derecho a educar o del derecho a la educación? Primero respondamos eso. Y si partimos del educando descubriremos que aunque una ley civil incline la balanza hacia el gobierno, los docentes o hacia donde sea, el individuo que será educado tiene derecho a una educación integral, y esto incluye la formación a vivir en la verdad, en la ciencia, en la dignidad de la persona, y podemos seguir la lista si reconocemos que incluye el ser educado como ser humano; eso le corresponde, y nadie se lo debe quitar, y quien lo eduque tiene la obligación de respetar ese derecho.

 

Por último; en mis 15 años de docente he visto muchos papás llorar por las caídas de sus hijos diciendo “no sé en qué me equivoqué como papá al educarlo, en qué momento fallé”. Papá, mamá, quiero decirte que difícilmente alguien más hará lo mismo; la visión de algunas personas o instituciones al hablar de su derecho a educar es pragmática o ideológica, si aciertan o se equivocan en algún momento se irán dejando a nuestros hijos  a su propia suerte si nosotros como papás no los seguimos educando también conforme a su derecho a la verdad.

 

Como papá, yo educaré a mi hija, en todos los temas que necesite para la vida, es mi obligación por ley natural que nadie en este mundo me puede quitar. Tal vez tendré aciertos y errores, pero pase lo que pase, para ella estaré toda mi vida.

 

Claudio Guadalupe Soto Martínez

Docente en el Instituto de la Arquidiócesis de Monterrey

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María Concepción Cavazos Martínez, mejor conocida como “Conny” desempeña su trabajo desde hace 4 años y medio, como Asistente del Pbro. Santiago Gutiérrez, Representante Legal de la Arquidiócesis de Monterrey. Actualmente realiza trámites administrativos y legales para el buen funcionamiento de las parroquias.

 

Del 2000 al 2004 ya había sido parte de la Curia, al trabajar como Asistente de la Secretaría del Sínodo Diocesano.

 

Conny es esposa, madre y abuela; ha experimentado momentos difíciles en su vida personal en los últimos años pero se encuentra sumamente agradecida por el apoyo y solidaridad que recibe constantemente.

 

Compartimos una breve entrevista que tuvimos con ella para conocerla un poco más…

 

1.- ¿Por qué decidió trabajar en la Curia?

Ya había tenido la experiencia de haber colaborado en la Curia años anteriores, aquí obtuve un crecimiento profesional, personal y espiritual muy grande; en cuanto el P. Santiago Gutiérrez me invitó a trabajar en el Departamento de Asociaciones Religiosas, no lo pensé dos veces pues el ambiente que se experimenta aquí es muy gratificante.

 

2.- ¿Qué valores se practican más en sus actividades laborales?

Creo que fundamentalmente el amor al servicio, la responsabilidad, la honestidad, la discreción y la disciplina.

 

3.- ¿Hay momento para tener un encuentro con Dios en su día laboral?Todos los días, ya que atiendo a sacerdotes y religiosas y su sola presencia me remite a Dios, y laborar aquí me permite que fuera de mis actividades laborales pueda desempeñarme en un apostolado de evangelización bíblica.

 

4.- ¿Tiene algún recuerdo valioso que le haya dejado estar en esta experiencia profesional?

Tengo una anécdota de cuando yo trabaje en la Secretaría del Sínodo Diocesano; al finalizar una asamblea se reunieron el Sr. Arzobispo en ese tiempo Mons. Adolfo Cardenal Suarez Rivera con los Vicarios de Zona, a mí me tocó atenderlos y ofrecerles algunos aperitivos y bebidas. Me sorprendió que Mons. Suarez se levantó y me pidió que me sentara y él personalmente tomó unos canapés y me ofreció un refresco. Tiempo después el P. Paco Gómez en ese entonces Secretario del Sínodo, me hizo un comentario “ya vas a tener algo valioso que contarles a tus nietos”; y pues sí, gracias a Dios he podido contarles esta experiencia de humildad y sencillez de parte de nuestro Pastor.

5.- ¿Qué es lo que más disfruta del servicio que brinda en la Curia?

Disfruto muchísimo mi trabajo, ya que tengo la oportunidad de conocer y convivir con personas con vocación espiritual, de las que siempre hay algo valioso que aprender. Me da mucha satisfacción poder contribuir al buen funcionamiento de la Curia; también trabajar aquí me ha permitido participar en cursos y seminarios que han enriquecido mi conocimiento y espiritualidad. He crecido como persona y esto de alguna manera lo proyecto en mi familia. Puedo decir por último que me gusta mucho mi trabajo.

 

Por Pastoral Siglo XXI

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Oremos mucho, oremos confiadamente. Oremos unos por otros. Si la epidemia nos arranca lágrimas, serán transformadas en esperanza. Mantengámonos firmes, levantemos la cara, el corazón y, llenos de fe, abracemos al Señor Crucificado. Ama mucho al pueblo de Dios, estamos ayunando juntos, preparando la Pascua del Señor. Ayuda a tu comunidad a tomar conciencia, a cuidarnos unos a otros y a velar por los vulnerables, estando al pendiente de otras decisiones y comunicaciones.

 

En estos momentos nuestra oración debe elevarse, en primer lugar, por las personas que han sido afectadas por el virus y la enfermedad, así como por todas aquellas personas dedicadas al área de la salud: desde la más humilde, porque le corresponde mantener limpio y ordenado el lugar, hasta la más especializada, porque ha estudiado más a fondo el fenómeno, ya que ambas ponen en juego su propia salud y la de los suyos por el bien de toda la sociedad. Pidamos por los voluntarios que se ofrecen a realizar lo que pueden: quien auxilia a los mayores a hacer compras, quien está dispuesto a escuchar a los que sufren la soledad o encierro, quien realiza cualquier obra buena por los demás. También, nuestra oración debe elevarse por las autoridades de todos los niveles, para que puedan tomar las mejores decisiones, y por todos los que formamos la sociedad, para que sepamos ser prudentes en estos momentos sin caer en pánico.

 

Bajo la protección de la Virgen Santísima del Roble y el padre Jardón.

 

Este, además, es un buen tiempo para recordar la fe y entrega de los sacerdotes que nos precedieron. Como nosotros, el padre Jardón tuvo que vivir lejos de su pueblo, pues dos veces fue desterrado del país durante la persecución religiosa, pero nunca dejó de estar cercano a él en la oración y la fe, sigamos su ejemplo. Ojalá que el día de mañana, cuando seamos llevados a la presencia del Señor, puedan las generaciones futuras, quienes saldrán victoriosos de esta pandemia, decir de nosotros lo que decimos del padre Jardón: “Su corazón había sido un volcán de amor al Señor y a sus semejantes, particularmente los pobres… Sus labios habían sido manantiales de sabiduría y de paz, que habían cantado fervorosamente las alabanzas de Dios y habían elevado las almas a Dios como el más rico incienso. Su vida ejemplar rendía la jornada santamente, había sentido el sello del dolor y de la Cruz… Siendo según el mundo, pobre, ignorante y pequeño, tuvo una influencia relevante en nuestra comunidad. Monterrey recibió su ejemplo, una vida llena de caridad, humildad y espíritu de servicio para bien de su Santa Iglesia”.

 

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

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El confinamiento social se implementó a nivel nacional para evitar el colapso sanitario del Sistema de Salud y lograr que toda persona afectada por la enfermedad Covid-19, causada por el virus Sars Cov 2 (sumamente contagioso: hasta el día de hoy no existe evidencia científica-médica de una vacuna o un tratamiento específico), reciba la atención médica que merece y requiere. Pero una vez terminado dicho período crítico de confinamiento (#QuédateEnCasa) la vida no puede ni debe regresar a lo “normal”.

Poco a poco, el movimiento de las personas en espacios públicos retornará. Paulatinamente se irán abriendo lugares de trabajo, escuelas, restaurantes, teatros, iglesias, cines, estadios, centros de diversión y de espectáculos, parques, bibliotecas… Pero ¿qué significa este retorno a la vida cotidiana? ¿Qué debemos hacer para continuar cuidándonos y cuidando a los demás, si seguirá el mundo sin vacuna ni tratamiento y continuaremos conviviendo con este virus, y todos somos susceptibles a infectarnos?

En primer lugar, deberemos continuar con las medidas médicas preventivas en la vida cotidiana y asegurarnos de llevar al máximo su correcta aplicación, ya que será la única manera de prevenir que nos infectemos y contagiemos a los demás. También puede ayudarnos:

  1. Continuar bien informados, siguiendo las fuentes oficiales de salud a nivel mundial, nacional y estatal para evitar que las noticias falsas (fake news) nos generen angustia, temores infundados o incluso pánico. ¡Busquemos siempre la verdad!
  2. Obedecer las medidas a seguir indicadas por las instancias sanitarias oficiales. ¡Hagamos lo correcto!
  3. Salir a la vía pública solo en caso necesario o urgente, y obedeciendo las disposiciones sanitarias establecidas (informarnos día a día nos permitirá saber qué medidas debemos tomar y cómo hacerlo, pues debido a que el comportamiento del virus puede variar y con ello la dinámica de la pandemia, las medidas sanitarias preventivas también pueden cambiar de un día para otro. Aún se continúan investigando todos los aspectos del virus y sus repercusiones).
  4. Realizar frecuentemente el lavado de manos con agua y jabón, friccionando durante al menos 40 segundos. En caso de no contar con agua y jabón, utilizar productos de alcohol al 70% de concentración y friccionar durante al menos 20 segundos.
  5. Susana Distancia y el estornudo de etiqueta llegaron para quedarse: esto significa no tener contacto físico con los demás y, al toser o estornudar, hacerlo de manera correcta (en la parte interna del codo).
  6. Ante cualquier duda, hay que preguntarle a expertos. ¡No creas todo lo que ves o escuchas!
  7. Tras la aparición de cualquier signo o síntoma de COVID 19, inmediatamente buscar atención médica, no te autodiagnostiques y menos te automediques.

  Pbro. Roberto Van Troi Ramírez

Párroco Sagrado Corazón de Jesús

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Más que velar por la seguridad de la Curia

Hernán Guillermo Schroeder Saenz, trabaja desde hace poco más de tres años en la Curia Arquidiocesana, como guardia de seguridad, en sus labores controla el acceso de los automóviles a la Curia, así como de personas, orienta a los fieles que acuden a realizar algún trámite y apoya a los presbíteros y compañeros de trabajo. Algo que pocos saben es que es Contador Público y Auditor de profesión.

Compartimos una breve entrevista que tuvimos con él, para conocerlo mejor.

Hernan Guillermo Schroeder

¿Qué le gusta más de su trabajo?

Antes de llegar a trabajar aquí, tuve puestos de atención a clientes, por lo cual lo que más me gusta es darle una orientación correcta a cada persona que llega a la Curia a realizar cualquier trámite. Siempre tratando de ponerme en el lugar de esa persona, sabiendo que podemos hacer algo bueno por los demás.

¿Qué le gusta realizar en su tiempo libre?

Disfruto ver videos de música en inglés, limpiar la casa y lavar la ropa, visitar a mi hermana y mis sobrinas y al final meditar todo lo que hice durante el día.

¿Alguna experiencia valiosa que recuerde de su trabajo?

Un día festivo, que estaban cerradas las oficinas, llego una muchacha muy mal emocionalmente, pude escucharla, ayudarla y se fue muy tranquila. Otra ocasión especial fue una vez que le pedí a un padre recién ordenado que atendiera de favor a una señora mayor de edad, que también venial muy mal emocionalmente y que buscaba desesperadamente a un sacerdote.

¿Cuáles son los valores que considera más importantes en su experiencia profesional?

Considero que el respeto a uno mismo, el respeto a los demás, la honestidad, el espíritu de servicio y tener una actitud positiva.

¿Qué ha encontrado en esta experiencia laboral?

Mi paz interior, mi crecimiento en la oración y he encontrado el gusto de serle útil a alguien, todos los días tengo esa maravillosa oportunidad.

¿Qué le pide a Dios en este trabajo?

Todos los días le hago a Dios esta oración: “Señor, sabes que te estoy sirviendo a ti en cada una de las personas que se acercan a mí, sacerdotes, compañeros y la gente que viene a hacer un trámite, sabes que lo hago con el gusto de poder servirte, porque desde aquí quieres que lo haga”. “Y también, para que saques del purgatorio a mis papás, parientes y amigos que se adelantaron en el camino”.

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Mons. Rogelio Cabrera López

El dolor de la lejanía física y la alegría del acompañamiento espiritual

Es un gran dolor, para sacerdotes y pueblo, no poder celebrar la Eucaristía juntos, ni reunirnos para celebrar los sacramentos y compartir el caminar de la vida, como solíamos hacerlo y deseamos hacerlo. Pero es uno de esos ayunos que purifican e invitan a la renovación de la fe en Cristo y en la Iglesia. En nuestros templos no está la presencia física del pueblo, aunque está la presencia virtual por las redes digitales que manifiesta su fe viva, y el deseo de cercanía con el pastor y la comunión de los santos. Por lo pronto, el templo está vacío, pero está realmente ejerciéndose la unión espiritual del Pueblo con Cristo, adorando a su Creador en el Espíritu Santo y en Verdad. No pudimos vivir la Semana Santa como la planeábamos, así que, por amor a Dios y a tu comunidad, no congregues personas en las celebraciones litúrgicas. No las convoques a cosas innecesarias, no las expongas, todo es para evitar contagios y salvar vidas.

Fue Cristo quien nos enseñó a amar a estas personas a las que ahora tenemos que cuidar con atención. Celebramos el Misterio Pascual en las fechas que son debidas, pero al mismo tiempo, en nuestro corazón, preparemos una Gran Celebración Pascual con todo el pueblo reunido, para que, cuando pase toda esta emergencia y podamos salir con toda libertad, alegría y amor, pidamos a Dios consuelo y fortaleza por todo lo que sucedió, agradeciéndole el fin de la calamidad y así proponer un nuevo futuro del mundo, la sociedad y de la Iglesia. Ya llegará el momento de reunirnos de nuevo con el Maestro para que nos enseñe las Escrituras y nos comparta el pan, como sucedió a los discípulos de Emaús en la resurrección de Cristo.

La caridad como manifestación de nuestra fe y preparación a la Pascua Florida.

Como ya se ha comentado, esta emergencia sanitaria está provocando una gran crisis económica y ha conmovido estructuras sociales, institucionales e individuales, dejando a muchas personas en incertidumbre y provocando en otras desorientación, desánimo, ansiedad, miedo y angustia. Cuidemos mucho la estructura de nuestra vida personal y nutramos nuestro cuerpo, mente y espíritu con el alimento adecuado: dieta balanceada, ejercicio físico, lecturas motivantes e información veraz; diálogo fraternal, servicio y amor a los demás; ayuda mutua, creatividad pastoral, lectura y meditación de la Palabra de Dios, oración confiada, obras de misericordia… En fin, todo lo que es la vida cristiana de un discípulo sacerdote, sólido en la fe, esperanza y caridad. Necesitamos estar fuertes para esta parte del camino de la vida que apenas empieza y requerirá de nosotros lo mejor. Estemos atentos, unos de otros para servir las necesidades que experimentemos. Este es el modo de lavar hoy los pies a los hermanos en medio de las dificultades que enfrentamos.

En la medida de nuestras posibilidades reales, tanto personales como institucionales, seamos generosos, comenzando por nuestra familia sacramental, extendiéndolo a la familia espiritual y de sangre. Confiemos en la Providencia Divina y desde nuestra pobreza y necesidad, aprendamos a compartir.

En cuanto a las necesidades económicas de nuestras parroquias e instituciones, dejemos que sean los fieles quienes tomen la iniciativa. Tú confía mucho en el Señor, saldremos adelante juntos, no sin la austeridad y sobriedad necesarias.

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey


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