Comprométete

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Partimos de la ciudad de León, Guanajuato, el 14 de julio a invitación del IMIS (Instituto de Misioneros Seglares) de Guadalajara un grupo de 16 misioneros entre los cuales estábamos Alfonso Gloria y su servidor el diácono Fidel Cruz M. de Monterrey, así como de otras personas de México, Guadalajara, León, Chihuahua y Guerrero; para llevar a cabo una misión de verano en el Vicariato de San Jose de las Amazonas a petición de Mons. Javier Travieso Martín, Obispo de ese Vicariato.

Mons. Javier nos recibió en la Cd. de Iquitos y, después de agradecer nuestra presencia, nos hace referencia al principal motivo de esta misión, que era la de preparar a los jóvenes para recibir los sacramentos de la confirmación y primera comunión, así como pláticas para las familias sobre el cuidado de la casa común (Laudato si) y de la relación familiar (maltrato y alcoholismo), además de fortalecer la disposición de los agentes animadores de las comunidades, Nueva Libertad, Negro Urco, Sta. Teresa, Sta. María, San Luis, pertenecientes a la  Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la Comunidad de Sta. Cleotilde a cargo del P. Javier Mamani OFM.

El 18 de julio salimos de Iquitos, y después de casi seis horas de navegar por el río Amazonas y el Rio Napo, llegamos a la comunidad de Sta. María, donde fuimos recibidos con mucha alegría por algunos representantes de las comunidades y por el  P. Javier Mamani OFM, el cual ofició una misa para dar inicio propiamente a la misión. 

Se formaron dos equipos para llevar a cabo la misión en las cinco comunidades, iniciando con visiteo a una de las casas y se efectuó la bendición de las mismas en las que se pudo realizar, ya que algunas personas son evangélicas o cristianas. Y se les invitaba a asistir a los cursos de confirmación y primera comunión, así como las pláticas para las familias teniendo buena respuesta.

A lo largo de casi tres semas pudimos constatar, además, la falta de misioneros que pueden dar apoyo y seguimiento a las diferentes necesidades de estas comunidades, ya que tuvimos la oportunidad de visitar y conocer otras cuatro comunidades: Berlín, Nueva Argelia, Cruz de la Plata e Indiana. Como resultado de todo esto se nos pide volver después y por más tiempo, a lo cual se responde que se siga orando y pidiendo a Dios para que envíe más misioneros, parte del equipo algunos externan sus deseos de estar en disposición de hacer lo posible para realizar una nueva misión. 

Finalmente se presentaron al Obispo Javier Travieso Martín todos los resultados y frutos de esta misión, y agradeciendo a toda la disposición de participar en la misión y a los obispos de las diferentes diócesis el apoyo dada a la misma.

Regresamos a México el 10 de Agosto con la alegría de haber conocido la belleza natural de sus lugares y también con la tristeza de conocer la realidad de vida de esas comunidades, pero sobre todo con la esperanza de que Dios siga guiando y fortaleciendo vida de fe a todos ellos.

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El Estado de Nuevo León, en la última década ha tenido un importante incremento en la inseguridad, aunque en los últimos años, no se ha vivido los hechos de violencia, como los sucedidos en el 2010, siguen los asaltos en camión, robo en casa habitación, secuestros, extorsión, homicidios y en últimas fechas hasta violencia en las calles y avenidas de nuestras ciudades por el mal manejo y conducción en la vialidad.

Ante estos hechos inseguridad que se vive en Nuevo León y México, recuerdo una declaración del pasado mes de mayo que sentenciaba: esta inseguridad no puede ser arreglada “ni por Superman”, lamentó el Secretario de Seguridad, del Estado de Nuevo León.

Ahora, yo diría en una frase: ¿Y ahora quién podrá defendernos?, ciertamente no lo hará el Chapulín Colorado, aunque el Gobierno tiene este compromiso por su misión y su esencia de servicio público, no podremos mejorar nuestra realidad, sino nos comprometemos todos en la búsqueda de la paz.

Surge la interrogante ante este compromiso por la paz ¿Y yo que puedo hacer?. El lugar donde brota toda violencia es en el corazón humano, “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos,” Mc 7, 21. Cuidar nuestro corazón, es la primera responsabilidad y compromiso por la paz. La persona que cuida su corazón, alimentándolo con la fe, cuidando su salud emocional, llenándose de todo aquello que nos conduzca a la caridad, nos llevará a ser constructores de paz en nuestras familias, trabajos y entornos.

La segunda invitación para construir la paz es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe otro mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 29-31). No podemos seguir la tentación de la ley del talión: “Ojo por ojo, diente por diente”. Esto genera violencia, un mal nunca se arregla con otro mal. Cuando amamos nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, amamos al prójimo sin fingimiento las relaciones cambian. Caen, como por milagro, todos los motivos de prevención y hostilidad que nos impedían amar a cierta persona, y ésta empieza a parecernos por lo que es en realidad: una pobre criatura humana que sufre por sus debilidades y límites, como tú, como todos.

En semáforo delictivo que indica los diferentes aspectos de violencia en Nuevo León, es sobresaliente la violencia familiar, solo con la caridad y amor al prójimo podremos disminuir esta tendencia cada vez más a la alza.

Tercer propuesta para contribuir a la paz, sin duda alguna es hacer comunidad y comprometernos con las causas sociales. Compromisos sencillos, que no implican más que un poco de nuestro tiempo y buena voluntad. En algunas colonias ya se organizan vecinos para medidas de seguridad y organizarse para medidas de prevención. La indiferencia en nuestras colonias siempre es buen campo de cosecha para la inseguridad.

Existen muchas causas sociales en las que nos podemos sumar: educación, migrantes, niños, adultos mayores, medio ambiente, prevención de accidentes, primeros auxilios, etc. Si las todas las personas de buena voluntad nos sumáramos a un proyecto, nuestra realidad mejoría significativamente.

Por último y no menos importante, pedirle a Dios por la paz, al hacerlo acrecentamos nuestro interior y las personas de fe, sabemos de la fuerza de la oración para nuestra vida personal y comunitaria.

Finalmente concluyó con las Palabras del Arzobispo de Monterrey durante su homilía del primero de enero de este 2019: “Algo mucho más importante es que Cristo no solo regala la paz, Él es la paz. Porque Paz y amor son equivalentes, si decimos Dios es amor es decir que Dios es paz.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

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¡ANÍMENSE A ENTRAR CADA UNO EN SU INTERIOR!

Encuentro Mundial de la Juventud 2019

El Papa Francisco estará en Panamá del 23 al 27 de enero, y antes de encontrarse con los miles de jóvenes, les ha invitado a tres cosas muy importantes: seguir el ejemplo de la Virgen María, no tener miedo y decir sí al Señor descubriendo así el camino del servicio que nos lleva a la felicidad.

Para ello, el Papa dice que es necesario entrar en el interior: “Anímense a entrar cada uno en su interior y decirle a Dios: ‘¿Qué es lo que quieres de mí?’ Dejen que el Señor les hable y verán vuestra vida transformada y colmada de alegría”.

NO TENGAN MIEDO

Muchos jóvenes en la actualidad no quieren reflexionar, se vive, convive y platica sobre temas superficiales, el Papa señala que tal vez no queremos meditar, entrar al interior, porque tenemos miedo de descubrirnos a nosotros mismos.

“Y vosotros, jóvenes, ¿qué miedos tenéis? ¿Qué es lo que más os preocupa en el fondo? En muchos de vosotros existe un miedo de «fondo» que es el de no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que sois”.

El Papa no solo nos recomienda entrar en el interior, sino nos dice cómo hacerlo.

En este proceso, lo primero que hay que hacer para superar los miedos es identificarlos con claridad, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia. Por esto, os invito a mirar dentro de vosotros y «dar un nombre» a vuestros miedos. Preguntaos: hoy, en mi situación concreta, ¿qué es lo que me angustia, qué es lo que más temo? ¿Qué es lo que me bloquea y me impide avanzar? ¿Por qué no tengo el valor para tomar las decisiones importantes que debo tomar? No tengáis miedo de mirar con sinceridad vuestros miedos, reconocerlos con realismo y afrontarlos.

El Santo Padre propone un proceso muy importante para la fe: el discernimiento, abrirnos y no cerrarnos a nosotros mismos.

“El discernimiento, en este caso, no pretende ser un esfuerzo individual de introspección, con el objetivo de aprender más acerca de nuestros mecanismos internos para fortalecernos y lograr un cierto equilibrio. El discernimiento consiste sobre todo en abrirse al Otro que llama. En caso de no ser así, la persona puede llegar a ser más fuerte, pero permanece cerrada en el horizonte limitado de sus posibilidades y de sus puntos de vista”.

DECIR SÍ AL SEÑOR

El Papa nos invita también a seguir el ejemplo de María, que encontró plenitud en el servicio, en la misión. «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).

“Sus palabras son un ‘sí’ valiente y generoso. El sí de quien ha comprendido el secreto de la vocación: salir de uno mismo y ponerse al servicio de los demás. Nuestra vida solo encuentra significado en el servicio a Dios y a los demás. Hay muchos jóvenes, creyentes o no, que al final de una etapa de estudios muestran su deseo de ayudar a otros, de hacer algo por los que sufren. Esta es la fuerza de los jóvenes, la fuerza de todos ustedes, la que puede cambiar el mundo; esta es la revolución que puede desbaratar los grandes poderes de este mundo: la ‘revolución’ del servicio”.

El Santo Padre, conoce el corazón de los jóvenes y sabe que hay un profundo deseo de felicidad, por ello nos propone a María, una mujer feliz a pesar de la dificultad.

“María fue una mujer feliz, porque fue generosa ante Dios y se abrió al plan que tenía para ella. Las propuestas de Dios para nosotros, como la que le hizo a María, no son para apagar sueños, sino para encender deseos; para hacer que nuestra vida fructifique y haga brotar muchas sonrisas y alegre muchos corazones. Dar una respuesta afirmativa a Dios es el primer paso para ser feliz y hacer felices a muchas personas”.

SIGAMOS EL EJEMPLO DE MARÍA

Los jóvenes saben escuchar, pueden ver lo que más les conviene, pero cuando hay un ejemplo, un testimonio coherente, auténtico y lleno de amor, contagia a la juventud más que mil palabras. Su Santidad nos propone a la mujer que más ha amado.

“Ella escuchó lo que el ángel le decía y después respondió. De ese trato con Dios en el silencio del corazón, se descubre la propia identidad y la vocación a la que el Señor llama; esta puede expresarse en diferentes formas: en el matrimonio, en la vida consagrada, en el sacerdocio… Todas ellas son modos para seguir a Jesús. Lo importante es descubrir lo que el Señor espera de nosotros y ser valientes para decir ‘sí’”.

Sigamos estas tres invitaciones que nos hace el sucesor de Pedro, quien sabe de las necesidades humanas y espirituales, y que sin duda, nos llevaran al camino de la santidad.

Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director Editorial de Pastoral Siglo XXI

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Cuidar y velar por los menores y personas vulnerables debe ser una realidad estable en nuestra Iglesia, sin embargo, en los últimos tiempos ha tenido una relevancia particular debido a la crisis que experimenta actualmente la Iglesia Universal por denuncias de delitos abominables que claman al cielo.

Como Iglesia peregrina en Monterrey recibimos la Instrucción diocesana sobre la Tutela de Menores y Personas Vulnerables publicada por Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, y también la creación desde hace ya unos años de la Comisión Diocesana para la Tutela de Menores y Adultos Vulnerables, que está conformada por expertos en ciencias humanas, jurídicas y teológicas-pastorales.

Esta comisión busca responder a la necesidad de transparentar la manera en la que se enfrentan los delitos contra menores y establecer normas claras para que los pequeños estén verdaderamente protegidos cuando se encuentran confiados a la Iglesia por sus familias.

La comisión no solo se ocupa de los abusos sexuales cometidos contra menores, en especial los delitos contra el sexto mandamiento del Decálogo cometidos por clérigos, sino también salvaguarda a los menores en nuestra Iglesia de cualquier “maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que cause o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

La comisión cuenta con tres áreas de trabajo: educativa, de acompañamiento y legal.

En la Instrucción, que comprende 42 artículos, se especifican lineamientos a seguir para sacerdotes, miembros de vida consagrada, empleados y voluntarios, especificando a detalle las conductas a evitar tanto en la casa parroquial, en la sacristía o en áreas de trabajo de empleados.

También explica los procedimientos necesarios en caso de organización de un retiro, la administración del sacramento de la reconciliación, que debe realizarse en un lugar público y visible, que también garantice la privacidad del sacramento.

Explica las condiciones del acceso a sacristía, la aplicación de normas en los colegios, en el Seminario, casas de formación y otras instituciones similares.

Ante la denuncia de un posible delito contra los menores, la Iglesia escuchará a quien denuncia y atenderá su demanda, brindará apoyo espiritual, humano y legal al menor que se dice afectado y si lo requiere, también a quien es acusado, pues goza de presunción de inocencia.

El artículo 25 dice: “Cuando un clérigo, miembro de la vida consagrada, empleado o voluntario de nuestra Iglesia haya sido encontrado culpable de abuso sexual contra menores o cualquier otro delito o maltrato contra ellos no podrá ejercer bajo ningún concepto oficio o servicio alguno en la Arquidiócesis”.

La Comisión hace énfasis en apoyar la denuncia, pues es obligación de toda la sociedad y de cada uno de nosotros como miembros de ella que nuestros menores y adultos vulnerables estén seguros y puedan desarrollarse de manera integral.

Se invita a hacer la denuncia en el fuero civil y canónico, por varias razones: “Tu denuncia no le hace mal a la Iglesia, la beneficia; tu denuncia no traiciona a nadie, lo auxilia; menores y adultos vulnerables son una prioridad: los amamos y juntos los tutelamos mejor”.

Cuando denuncias a alguien que ha cometido un delito canónico ayudas a la sociedad eclesial a que se restablezca el bien y el orden público y a lahj persona que ha delinquido le proporcionas un auxilio en su camino de conversión.

 

Llama o acude cuanto antes a

Pbro. Pedro Pablo González Sias

Promotor de justicia

Zaragoza 1100 Sur, Centro, Monterrey, N.L., CP 64000

(a un costado de la Catedral)

Tel: 1158 2450

o bien escribe a tuteladelmenor@iglesiademonterrey.com

 

Rocío Díaz

Equipo Editorial de Pastoral Siglo XXI

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Hogar y comedor de los pobres padre Infante casa INDI

“No honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez”, Obispo Crisóstomo. Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58

Pensar solo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de caridad, para realizar una vez a la semana, una vez al mes o una vez al año, son acciones valiosas y necesarias, que nos pueden ayudar a ser más sensibles acerca de las necesidades de lo más pobres, sin embargo, si esto no nos lleva a un verdadero amor por los pobres y no da lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida, podrían ser solo acciones para sentirnos bien o calmar nuestra conciencia.

La prueba de una auténtica vida evangélica es el amor hacia los más desprotegidos, a los más indefensos. ¡Y no solo eso!, es el lugar de encuentro con la fuente del amor y la felicidad: Jesús. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis…”.

El Papa Francisco ha insistido en este tema muchas veces, una Iglesia pobre y para los pobres. “Si tú quieres encontrar a Dios, búscalo en la humildad, búscalo en la pobreza, búscalo donde Él está escondido: en los más necesitados, en los enfermos, los hambrientos, los encarcelados”, dijo el Papa en una de sus visitas a un refugio y comedor para personas sin techo en Roma. El encuentro con los pobres nos lleva a cuestionar nuestro interior, nuestra manera de vivir.

La Iglesia de Monterrey cuenta con un espacio privilegiado para la vivencia del amor por los más necesitados: el HOGAR Y COMEDOR DE LOS POBRES PADRE INFANTE CASA INDI. El comedor es creado el 27 de junio de 1961 por el Padre Roberto Infante al percatarse de las necesidades de la zona cercana a la Parroquia de Santa María Goretti.

Actualmente la casa INDI, no solo brinda diariamente más de mil 500 platillos, además, se brinda  a quien lo necesita un espacio para el aseo personal, atención médica, ayuda espiritual y un lugar de reposo.

Este proyecto nació debido a un lamentable incidente de un hermano fallecido bajo el puente Bernardo Reyes. El Pbro. Felipe de Jesús Gallegos, fundador de este nuevo proyecto nos cuenta que un día de frío le llamaron para informarle este lamentable incidente. El padre sintió en ese momento una gran tristeza y quiso hacer algo, para que nunca más sucediera algo así, fue entonces cuando surgió la idea de ayudar a estas personas en desamparo, de darles un techo y comida, hombres que son migrantes centroamericanos o indigentes.

Esta Institución es en honor a este hermano que por desgracia falleció, está creada para que nuestros hermanos indigentes e inmigrantes no se sientan solos, tengan apoyo, sientan el calor de casa, sientan el cariño que el Padre Felipe de Jesús les brinda. Es por eso que él los llama hijos.

Dentro de este hogar han fallecido cinco personas a causa de su deteriorado estado de salud, sin embargo, a pesar de no tener ninguna persona cercana, encontraron en la Casa INDI, un lugar donde fueron atendidos y acompañados con amor y dignidad en este paso de la vida a la eternidad.

El Padre Felipe no se conforma; trabaja  con fe y esmero junto con su equipo en el proyecto para tener un edificio de tres pisos, donde se pueda tener más espacio para atender al creciente número de migrantes y personas sin hogar que deambulan en el área metropolitana. El primer piso será un comedor más grande para duplicar el número de lugares. En el segundo piso estarán las habitaciones de los hombres en situación de calle, mientras que en el tercero brindará refugio a niños y mujeres.

¡La Casa INDI necesita mucho de la ayuda de todos!, Puedes apoyar económicamente en la cuenta Banregio cuenta 1010 o comunicarte al teléfono 11 58 28 30 para ofrecer tu ayuda.

Atendamos la invitación de Mons. Romero, quien dio su vida por los pobres: “Hay que superar la indiferencia entre muchos que se colocan como meros espectadores ante la terrible situación. Hay que combatir el egoísmo que se esconde en quienes no quieren ceder de lo suyo para que alcance a los demás. Hay que volver a encontrar la profunda verdad evangélica de que debemos servir a las mayorías pobres”, (Homilía dominical, 2 de abril de 1978).

Hagamos nuestro de corazón, el amor y predilección por los pobres. Esta forma de vida produce alegría y serenidad espiritual, porque se toca con la mano la carne de Cristo. Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía.

Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director de Información de Pastoral Siglo XXI

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Con motivo de las próximas elecciones, Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey ha promulgado la “Instrucción Pastoral Sobre la Participación Política de los Seguidores de Jesucristo” en la que exhorta a los fieles laicos a participar activamente durante todo el año en la política partidista y en la búsqueda del bien común.

El documento, que puede encontrarse en el sitio de internet de la Arquidiócesis de Monterrey, resalta la importancia de estar al tanto de la evolución de las campañas, conocer las plataformas y propuestas de candidatos, partidos y coaliciones, analizar su trabajo previo, preguntarse sobre su honestidad y capacidad.

Mons. Rogelio recomienda quitar la idea tan extendida de que es mejor no platicar de política porque eso nos divide, más bien hay que traerlo a la mesa. “Estas conversaciones nos pueden ayudar para formar rectamente nuestra conciencia y tomar una decisión informada a la hora de votar”, dice en la instrucción.

“Durante la semana anterior a las elecciones”, continúa, “tengamos acciones que faciliten la toma de conciencia, entre ellas, intensificar la oración personal y comunitaria para que, invocando la luz del Espíritu Santo, podamos cumplir con acierto nuestro deber de elegir a nuestros gobernantes”.

Si se es elegido como representante de casilla, el Arzobispo recomienda participar, y aclara que solo por causa grave “podemos abstenernos del derecho-deber de votar”.

El día de las elecciones, habrá que ir a misa antes de emitir el voto, así como hacerlo acompañado de toda la familia.

¿Cómo decidir el voto?

“Ciertamente, queremos gobernantes que nos den seguridad y garantías para nuestra paz y prosperidad, tanto personal como familiar. Pero el criterio decisivo a la hora de votar deberá ser siempre el bien común y no el particular, el beneficio del país y, en especial, de las personas más pobres y necesitadas”.

También explica que vender el voto “nos disminuye como ciudadanos y hacemos un gran daño a nuestro país. Como discípulos de Jesucristo, tenemos la obligación de señalar aquello que se aparta de la verdad y la justicia”.

“Es bueno que enseñemos nuestro dedo pintado en señal de que hemos cumplido con nuestro deber de votar; que nos comuniquemos con familiares y amigos: platicarles nuestra experiencia, animarlos a que también la vivan y que acudan a votar. Esta promoción también forma parte de nuestro compromiso cristiano”.

Sin embargo, a pesar de haber participado activamente en las elecciones, la participación política no termina en la casilla electoral, hay que estar al tanto de los resultados que se publican afuera de las casillas y evitar la información de las redes sociales que no siempre son confiables.

También hay que vigilar que las personas elegidas, que ya ocupan un puesto público, cumplan con su trabajo.

“Esta es, quizá, una de nuestras más grandes omisiones, pues con frecuencia no sabemos ni siquiera quién es nuestra diputada o diputado local, que nos representa en el Congreso”.

Es cierto que los partidos políticos están muy desprestigiados, añade, pero muchos seguidores de Jesucristo pertenecen a ellos y tratan de vivir su fe en esas instituciones.

“Este año 2018 es un año electoral, pero todos los años deben ser políticos. No podemos reducir la participación política a las elecciones; necesitamos interesarnos en los problemas de nuestra comunidad, con sensibilidad social y señalando siempre aquellas cosas que se apartan del Reino de Dios”, expresa el documento.

Finalmente termina con una oración a la Virgen del Roble y con una idea del Cardenal Robles Ortega: “Que todo lo que hagamos, el voto y nuestra participación social y política postelectoral, esté motivado por el amor, por una caridad que no se enfría. Amor que es capaz de combatir la mentira, la avaricia y la violencia con la oración, la limosna y el ayuno, como nos lo acaba de recomendar el Papa Francisco”.

 

Rocío Díaz

Equipo Editorial de Pastoral Siglo XXI

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Artículo del Padre Rodo García.

“Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales” 
(Francisco, Gaudete et exsultate 14)

La jornada electoral que estamos por vivir tiene una complejidad particular: además de que elegiremos presidente, senadores y diputados, 30 estados tendrán elecciones locales, ocho de los cuales elegirán gobernadores para su lugar; hay en juego más de 3 mil 400 cargos; a la complejidad organizativa que tiene un evento de tal magnitud, se le suman otras razones que hacen que esta sea una de las elecciones más complejas que vive nuestro país… y estamos ahí con nuestra fe…

Una notable decepción del tema político ronda el ambiente y muchos ciudadanos no encuentran claro el rumbo que se puede dar al país; al tema de la corrupción de los políticos se suman un sistema democrático frágil y unos partidos políticos desdibujados, no habríamos imaginado algunas alianzas partidistas que se dieron en estas elecciones ni que un instrumento ciudadano como el de las candidaturas independientes pudiera ser acusado de las ilegalidades que se daban a los antiguos partidos.

Analistas serios hablan de una “diabetes del sistema democrático”, poco a poco el sistema político deja crecer una enfermedad invisible, imperceptible, que no alarma, pero que carcome la vida lentamente. El gran desinterés en las cuestiones públicas, el comenzar a apostar por vías no institucionales y a veces violentas carcome un sistema que, si bien no es el mejor, es el mejor de los que tenemos. La democracia ha sido una de las mejores respuestas que hemos dado; no es el sistema democrático lo que no funciona, sino la capacidad de cada ciudadano para vivir democráticamente.

Ya sabemos que muchas personas relacionan la palabra “política” con malas prácticas, lo que contribuye a afianzar la falsa creencia de que política y fe, espiritualidad y bien común, Iglesia y estado son opuestos que no se tocan.

Podemos encontrar católicos que no se envuelven en política, y políticos que no llevan su propia fe a la vida pública relegando sus valores a la vida privada. Pero la ciudad requiere el cuidado de todos, el interés de todos y por todos, de allí que participar se vuelve una necesidad urgente para todos, y para el católico un deber moral.

La Iglesia vive hoy una renovado y genuino interés por los temas de la vida pública y el Espíritu Santo nos va guiando a fortalecer los caminos que velan por el medio ambiente, la política, la justicia, el diálogo interreligioso y otros muchos temas. De hecho, recientemente el Papa escribió una exhortación apostólica invitando a cada uno a encontrar un camino de santidad en la trinchera cotidiana que vive; nos recuerda que se puede ser santo “luchando por el bien común” (GE 14) y que “no podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo” (GE 101). ¿Podría vivirse una vida cristiana genuina sin velar por la ciudad, o mejor dicho, por los intereses comunes de ciudadanos que uno a uno formamos la ciudad? Hoy es una urgencia participar activamente en la vida política de la ciudad.

Si bien el voto es la clave del sistema democrático, no es el único modo de participar, sino simple y llanamente el modo más básico, y por eso uno de los más importantes. Hay que salir a votar en esta jornada, tenemos una gran tarea por delante: un discernimiento personal para decidir nuestros votos (no es solo un voto, ni votar en bloque es la mejor opción); hay que favorecer un discernimiento comunitario cuando es posible; informémonos unos a otros, miremos con buenos ojos la participación política, con esperanza real; alentemos a quienes participan como candidatos a llevar sus valores a la arena pública; seamos atentos a la veracidad de la información; comprendamos el funcionamiento de las elecciones y su lenguaje; ten listos tus documentos y decide el horario en el que acudirás a votar y con quiénes lo harás… y como dice nuestro Arzobispo: “Que todo lo que hagamos, el voto y nuestra participación social y política postelectoral, esté motivado por el amor” (Cabrera, Instrucción Pastoral Participar en política, 44).

Pero tu voto no es todo… después de las elecciones se espera de nosotros una continua participación para seguir construyendo la ciudad y el país que queremos. Que no nos venza la apatía ni la decepción, como a quien no tiene esperanza. En el tema de la ciudad y de la participación política, como dice Bernardo Kliksberg: “más vale encender una vela que maldecir a la oscuridad”.

Padre Rodolfo García Martínez
Sociólogo


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