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Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Necesitamos de la esperanza para vivir como del oxígeno para respirar

La desesperación, el desaliento, la pérdida de confianza en sí, en la vida, en la Iglesia y hasta en Dios, pareciera ser lo de hoy.

Y como no desesperar, si vivimos retos que difícilmente habíamos imaginado: crisIs personales, crisIs económica, crisis de salud y crisis de valores. Sin embargo, sería bueno reflexionar en el origen de estas situaciones y atender lo que las origina.

La respuesta está en el fondo del corazón de cada, persona, el enemigo a derrotar está dentro de nosotros, el miedo, la falta de amor propio y al prójimo, la falta de paz, por no encontrar a Dios a nuestro corazón.

El 20 de septiembre de 2017, un día después del terremoto en la Ciudad de México, el Papa Francisco dio una catequesis que ha mi parecer, es de las más hermosas, titulada: educar a la esperanza, donde señaló puntos concretos que nos ayudan a crecer en esta virtud teologal, los resumo a continuación :

1.- No tengas miedo de soñar.

2.- Relaciónate con las personas que han mantenido su corazón como el de un niño.

3.- No pienses que has luchado en vano, que la vida es un naufragio.

4.- No te quedes paralizado, ¡levántate! ¡Camina! ¡Confía! ¡Sueña!

5.- Se constructor de paz, no de odio y división.

6.- Ama a tu prójimo y respeta el camino de cada uno.

7.- Recuerda que no eres superior a nadie, que como cristiano eres hermano de todos, cultiva ideales y se fiel a ellos y si te equivocas, no dudes en levantarte siempre.

8.- Se compasivo y justo, sueña con un mundo nuevo.

9.- Pide a Dios la gracia de ser valiente, recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, el enemigo más grande para nuestra fe.

10.- Confía en Dios creador, en el Espíritu Santo que mueve todo hacia el bien.

Concluyó este pequeño editorial diciéndoles que la esperanza es milagrosa: cuando renace en un corazón, todo es diferente, aunque nada haya cambiado. Donde renace la esperanza renace la alegría.

Pero sobre todo, recordemos siempre el fundamento de nuestra esperanza, Cristo que vino a dar la vida por nosotros.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director Editorial

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Lic. Zaira Margarita García Lugo.

Coordinadora del Departamento de Talento Humano

Primero que nada deseo expresar mi agradecimiento a S.E. Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y al Padre Francisco Gómez Hinojosa, Vicario General y Moderador de la Curia, por todo el apoyo brindado y por supuesto por la confianza depositada en mi, para esta nueva área dentro de la Arquidiócesis de Monterrey.

El departamento de Talento Humano busca, primero que nada, atender las necesidades de quienes colaboramos en esta Arquidiócesis, así como velar por nuestra capacitación, formación y desarrollo. Mejorar nuestras competencias, desempeño, así como la atención que se brinda a los fieles, es sin duda uno de los objetivos de este departamento.

Con la ayuda de consultores hemos estado trabajando y poco a poco se ha ido estructurando esta nueva área. Además, les comparto que hemos arrancado con actividades de mejora: aplicación de herramientas 3 “Ss” en nuestro entorno laboral, esto con la finalidad de generar un espacio laboral más agradable y maximizar nuestra eficacia.

Me siento muy contenta y agradecida con Dios de poder formar parte de este departamento. Es un gran reto, que con la ayuda del gran equipo con el que se cuenta, iremos cumpliendo los objetivos marcados.

Agradezco el espacio brindado a Pastoral Siglo XXI, Dios les pague la oportunidad de expresión, así como ser la voz en esta Iglesia de Monterrey.

Lic. Zaira Margarita García Lugo.

Coordinadora del Departamento de Talento Humano

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Por Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Parroquia del Sagrado Corazón

Centro de Monterrey

Tercera Parte. Segunda mitad del siglo XX y XXI

Continuamos presentando estas notas acerca de la historia de esta parroquia del centro de Monterrey; en los meses anteriores hicimos ya un recuento de sus orígenes hasta llegar a la mitad del siglo pasado.

1951. NECESIDADES

El 30 de abril de este año el párroco, Juan de Dios Garza escribe al Sr. Arzobispo Guillermo Tritschler, solicitándole disponer de unos fondos parroquiales ya que existe la “necesidad de hacer oficinas y dotarlas de mobiliario (…) y separar la casa de las oficinas”; acerca de la casa señala que “no está acondicionada”. Con respecto del templo señala que había que hacer bancas nuevas y adquirir ornamentos dado que los existentes son “escasos y nada ricos” (Los documentos mencionados en este artículo fueron consultados en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM)).

SALÓN SAN PÍO X

El mismo párroco dirige una carta al Sr. Arzobispo Espino en el cual expone que la Adoración Nocturna ha venido realizando en esta parroquia sus vigilias generales con mucha incomodidad por las instalaciones insuficientes que tienen a su disposición; además señala la necesidad de edificar un salón que sirva a los grupos laicales el cual sería conveniente que tuviera una capacidad para 300 personas; el mencionado salón se comenzará a edificar al poco tiempo con el nombre de san Pío X, esa aula ahora es la capilla auxiliar localizada al poniente de la sacristía.

PROYECTO DE NUEVA PARROQUIA

En el AHAM existen algunas cartas fechadas en 1967 y 1968 consultando, y casi ya dando por un hecho, la erección de una nueva parroquia en el templo del Perpetuo Socorro, inclusive se intercambian varias comunicaciones comentando cómo quedarían los límites de las parroquias del centro de la ciudad. No hemos encontrado documentación para saber por qué el plan finalmente no se realizó.

1975 INVENTARIO

El 18 de junio de ese año se realizó un minucioso inventario con ocasión de la llegada del P. Rubén Ríos como párroco. En este inventario se mencionan la existencia de 3 campanas en la torre, en el coro alto “el órgano tubular averiado” del cual luego hablaremos posteriormente, además “un armonio viejo”. En la nave del templo se describen las imágenes que vemos hasta el día de hoy, curiosamente no se menciona la imagen de la Virgen del Rosario en la capilla lateral. En la casa se mencionan las áreas disponibles para los sacerdotes incluyendo un, así llamado, “Salón de Música”.

1976 AÑADIDOS AL INVENTARIO

Apenas un año después el P. Ríos saldrá de la parroquia y el inventario de un año antes se actualiza. Ahí se mencionan algunas mejoras como por ejemplo que “Todas las imágenes de la Iglesia acaban de ser restauradas con pintura al óleo y papel de oro”. Además, se menciona que se arregló el armonio descompuesto. Al dejar la parroquia el P. Ríos deja una carta a su sucesor y en ella menciona la urgencia de “(…) un plan de restauración, tanto como para la casa parroquial como para la Iglesia”.

1979 VISITA PASTORAL

Del 4 al 7 de mayo de este año el Obispo Auxiliar Luis Reynoso realizó la visita pastoral a la parroquia. Se hicieron una serie de actas muy detalladas con ocasión de esta visita. Se describen el templo y la casa a lujo de detalles. Por ejemplo, del templo se señala que el órgano tubular “no (está) en condiciones de uso, sólo bien restaurado para decoración y sobre todo como reliquia histórica”. Como resultado de esta visita se conformó un Comité Pro Restauración del templo, en el acta del 6 de junio de ese mismo año se menciona “Tanto los sacerdotes como los seglares manifestaron estar de acuerdo (…) que ya urge (la restauración) desde hace tiempo por estar incómodos por el deterioro del templo”.

MACROPLAZA

Simultáneamente a esta inquietud se estaba gestando otra que traería la completa renovación de la parroquia: el proyecto de la Gran Plaza promovido por el Gobernador Martínez Domínguez. Este magno proyecto incluía la restauración de los edificios históricos sobrevivientes entre los cuales se contaba, por supuesto, esta parroquia que fue restaurada por completo y desde aquellas fechas se ha conservado en buenas condiciones como la conocemos el día de hoy. En el catálogo de Monumentos Históricos del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) realizado en el año de 1984 pueden verse algunas imágenes de su restauración a la cual estaba siendo sujeto precisamente en ese año.

ÚLTIMAS ADECUACIONES

Casi a fines del siglo XX el salón san Pío X fue renovado adecuando el espacio para ser ahora una capilla auxiliar a la parroquia, los que fueron los antiguos camerinos bajo el foro son ahora el columbario; con la mudanza del vecindario a otros barrios por las obras de la Gran Plaza, el salón perdió su utilidad.

Actualmente se trabaja en la parroquia aplicando hoja de oro a los elementos arquitectónicos.

El próximo mes concluiré con esta serie de artículos correspondiente a esta parroquia con el comentario de algunas de sus piezas patrimoniales.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM

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En nuestro Museo actualmente se exhibe la exposición temporal “Pontifex. San Pedro y los Papas en el patrimonio arquidiocesano”. En esta importante exposición temporal se exhiben pro primera ocasión una serie de lienzos que se enlistan a continuación, todos ellos han sido restaurados para esta muestra:

  1. San Pedro. Este retrato de san Pedro pertenece al patrimonio de La Purísima, hace juego con un retrato de cuerpo entero de san Pablo que no se exhibe en esta ocasión. 
  2. Crucifixión de san Pedro. Este óleo también pertenece a la misma Basílica. Ha sido restaurado recientemente y a pesar de ello es un lienzo obscuro que retrata el modo en el cual fue martirizado Pedro, pies a lo alto.
  3. Retrato de Pio VIII (1829-1830). Este retrato es el más antiguo que se conserva en la Catedral de un Sumo Pontífice, no sabemos nada del autor llamado Fernando Bosquez excepto que de su autoría se conserva otro lienzo, una Dolorosa, en el acervo de Catedral. Está fechado en el año 1831
  4. Retrato de Benedicto XV (1914-1922). Este retrato posee en la parte posterior el nombre de su autor M. I. Guzmán Q., está fechado en el año de 1939, forma parte también del patrimonio de la Catedral Metropolitana de Monterrey
  5. Retrato de Pio XI (1922-1939). Este óleo posee en la parte posterior la fecha de su realización, 30 de junio de 1939, forma también parte del patrimonio de la Catedral
  6. Retrato de Pio XII (1939-1958). Al igual que todos los anteriores, se conserva en la Sala Capitular de la Catedral. Es motivo de extrañeza que no se conserven en este lugar al menos todos los retratos de los Pontífices al menos desde la erección de la Diócesis de Linares, hoy Monterrey, esto en el último cuarto del siglo XVIII
  7. Retrato de León XIII (1878-1903). Este magnífico óleo se conserva habitualmente en el salón grande del Secretariado de Pastoral Social de Arquidiócesis de Monterrey localizado en la calle de Arista en el centro de la ciudad.

Para mayores informes de la exposición visite el Facebook: Museo Arquidiocesano de Arte Sacro. La entrada es gratuita.

Sacro.

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6min130

El pasado domingo 9 de febrero, se llevó a cabo la reunión del Consejo Diocesano de Pastoral Familiar, donde estuvo presente el Arzobispo de Monterrey, Mons. Don Rogelio Cabrera, Presidente del Consejo; el Pbro. Oscar Lomelín Blanco Responsable del Dpto. de Pastoral Familiar Diocesano;  el Matrimonio Santiago Treviño Martinez y Ma. Guadalupe Benavides de Treviño Coordinadores Diocesanos de Pastoral Familiar, Asesores del Consejo, Presidentes de los Grupos y Movimientos de la Pastoral Familiar.

Mons. Rogelio convocó a los presentes y a todos los grupos y movimientos que forman parte de la Pastoral Familiar a vivir una pastoral equilibrada, que no solo se enfoque en los problemas, sino también en ser propositivos.

“Es importante tener siempre esa visión de equilibrio, que da la capacidad de ver los contextos, de ver todo lo que hay en la sociedad, si no vamos a tener siempre una visión negativa siempre estar hablando de puros problemas”.

“Una Pastoral Familiar encapsulada en ver solamente los problemas no camina hacia adelante, no entusiasma, nosotros siendo conscientes de las grandes dificultades que hay estamos para ser propositivos”.

“Por eso nuestro plan de pastoral es siempre que haya una mirada misericordioso, una mirada entusiasmante. El Evangelio de la familia es descubrir la belleza de la obra y del Plan de Dios.

El Arzobispo invitó a tener cuidado con la rigidez pastoral. “La rigidez pastoral siempre es muy siempre muy peligrosa, no hay que perder los causes. Y esto pasa también en los movimientos, `es que así es y así ha sido siempre’, y no hay una variante, las variables son necesarias, si no perdemos riqueza”, añadió.

En la reunión se establecieron acuerdos para trabajar en comunión para las familias, Santiago Treviño y Lupita Benavides, mencionaron que la Pastoral Familiar cuenta con un equipo de 7 matrimonios estructurado en cada zona pastoral, para tener presencia en cada uno de los Decanatos de la Arquidiócesis de Monterrey y así llegar a cada una de las Parroquias con el apoyo de los Sacerdotes y Presidentes de cada Grupo y/o Movimiento de la Pastoral Familiar.

La Pastoral Familiar está trabajando con esta estructura y busca llegar así a cada una de las Familias, que viven momentos de crisis personales y de pareja.

El Pbro. Oscar Lomelín mencionó que todos somos Pastoral Familiar, y uno de los importantes acuerdos es apoyar el Itinerario Prematrimonial, con la Certificación de Padrinos en el Diplomado de Creciendo en el Amor (antes Platicas Prematrimoniales). También compartió sobre la transición de la Herramienta Foccus a “CHATS” (Caminamos Hacia el Altar con Total Sinceridad) una herramienta nueva que será parte del Itinerario Prematrimonial, diseñada por Agentes de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de Monterrey.

Finalmente, se invitó a participar a todos los integrantes de la Pastoral Familiar en el Encuentro Nacional de Pastoral Familiar 2020, el cual se llevará a cabo en la ciudad de Tijuana del 8 al 11 de octubre del presente año.

Pastoral Familiar está para servir a quien lo necesite en el tel: (81) 1158-2703 o por correo: pastoralfamiliar@iglesiademonterrey.com 

Señor Jesús, aquí están nuestras manos, mente y corazón para construir tu Reino.

Santiago Treviño Martinez y Ma. Guadalupe Genavides Gaona

Coordinadores diocesanos de Pastoral Familiar.

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Claudia Castañeda

Master en Solución de Conflictos

En los últimos años hemos visto que la inseguridad se ha apoderado de nuestras calles, es la nota diaria en los periódicos y los noticieros, por tal motivo se ha vuelto un deseo colectivo el poder salir de nuestros hogares y sentirnos seguros, queremos salir sin el temor de que alguien entre a nuestra casa y seamos víctimas de un robo y no es sólo por el valor material de las cosas, sino porque también se roban nuestra tranquilidad, ¿a quién culpamos? ¿A quién acudir?, si en esos momentos ya dudamos de todos, perdemos la confianza en los demás.

¿Cómo es posible que ni en tu propia casa te sientas seguro?, ¿Quién reparará el daño?, ¿Dónde están los que prometieron cuidarnos?, todas esas y más preguntas saltan a nuestra mente, pero ahora también realicemos esta pregunta ¿qué estamos haciendo para que esto no ocurra?,  acaso sólo nos concretamos a subir bardas, poner candados, reforzar ventanas e instalar los más avanzado en sistemas de alarmas y prácticamente estar viviendo en una fortaleza.

Meditemos ahora sobre mi relación con los vecinos y mi familia ¿Cómo es?,  parte de la percepción de la inseguridad se deriva de mi propio aislamiento social, hemos dejado de convivir con los vecinos y con nuestra propia familia, preferimos estar mirando series y chateando con los amigos, todo de forma virtual y hemos dejado de relacionarnos con otras personas, nuestro núcleo familiar se ha vuelto solo mi celular y yo.

Reflexionemos sobre que estamos haciendo para volver a vivir seguros, para poder ir sin temor al parque, a las compras y al trabajo, la cultura de la denuncia es muy importante, hay que reportar vehículos o personas sospechosas que observemos por nuestro vecindario, para esto recuerda siempre tener a la mano el número de emergencia y reportar cualquier actividad sospechosa, y también es importante que cuestionemos a nuestras autoridades sobre lo que están haciendo en materia de seguridad para evitar que se cometan los robos a casa habitación o de vehículos, exijámosle mayor vigilancia, es nuestro derecho como ciudadanos, es necesario volver a salir y transitar con seguridad por nuestras calles, que nuestros hijos vayan seguros a la escuela, que podamos ir al trabajo sin temor a ser asaltados, salir a jugar al parque sin el temor de que ahí estarán jóvenes drogándose.

Pero también recordemos que la comunicación entre vecinos es importante, muchos delitos se han evitado con la participación de vecinos vigilantes, conozcamos quienes son nuestros vecinos, reforcemos la comunicación social y familiar, hay que saber dónde y con quien andan nuestros hijos, que necesidades o inquietudes tienen, la seguridad comienza desde casa. Volvamos a una sociedad donde los niños del barrio se juntaban a jugar hasta caer la noche y nuestros padres aprovechaban para platicar entre vecinos.

Regeneremos el tejido social, Salgamos de ese auto aislamiento que nos ha provocado el avance de la tecnología,  Conozcamos a nuestros vecinos, platiquemos con ellos, convivamos con ellos, pero sobre todo, platiquemos y convivamos en familia. El tema de la seguridad no es solo trabajo de las autoridades, es imposible tener un policía vigilando en cada esquina, hay que involucrarnos y participar, la seguridad es de todos.

Claudia Castañeda

Master en Solución de Conflictos

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7min226

Jorge Alberto Heredia Murillo

Master en Educación

Cada una de las experiencias que suceden en la vida aportan información que se conecta en el interior de cada persona, generando de esta manera, una visión más amplia de aquello donde se pone mayor atención. Esta perspectiva interna, se manifiesta en pensamientos, palabras, acciones y actitudes. Es decir, algo ha atrapado nuestra mirada y se ha convertido en el factor de conexión con el mundo exterior de nuestro cuerpo: las personas, los animales, las plantas, las piedras, el agua, e incluso las redes sociales en sus distintos dispositivos o aparatos electrónicos. Puede sonar extraño, pero nos conectamos a partir de lo que pensamos, luego lo que sentimos y, por último, si en algún momento sucede por lo que decimos y hacemos.

La información que recibimos, la forma de procesarla, así como los focos de atención en cada uno de aquellos aspectos donde ponemos nuestras fuerzas y energías son el resultado de las experiencias que la educación va desarrollando en cada persona, claro está que resulta pertinente preguntarnos, ¿qué es la educación?, ¿qué elementos le proporcionan energía y fortaleza al ejercicio de enseñanza-aprendizaje que forma parte del acto educativo?, así como preguntas desde otro sitio, por ejemplo, ¿qué fines persigue la educación?, pero también, ¿dónde se recibe o se proporciona educación?, y tan críticos como, ¿todo merece ser llamada educación?

Pero no nos perdamos, lo que tenemos de frente cada día son personas con realidades construidas desde diferentes contextos y, por lo tanto, también distintas perspectivas, y al relacionarse nuestra vida con la de otros es posible ignorarlas. Es cada vez más evidente la presencia de los otros, el punto es qué hacemos con este conocimiento, ¿nos acercamos o nos alejamos de los demás? Por otra parte, también nos relacionamos con otras experiencias humanas como la vida del trabajo, las interacciones con las instituciones públicas o privadas, así como los sistemas interculturales, macro y microeconómicos, la política, y diferentes formas de pensamiento; cada una de estas realidades requiere de esquemas de pensamiento que nos ayuden a conectar lo mejor de cada una de ellas para generar sinergia, es decir apoyo para un proyecto aún más alto. Un proyecto que deje un legado a las siguientes generaciones. Pensemos, ¿la educación que hemos recibido nos ha generado condiciones para pensarnos construyendo algo juntos, aún y cuando somos muy distintos en pensamientos, e incluso con diferente nacionalidad y condición socioeconómica?

El egoísmo existe y se hace presente también en todo el proceso que se ha descrito anteriormente, y podríamos cometer el error de manipular los procesos educativos para fines contrarios al del desarrollo del ser humano, de la vida en comunidad, del cuidado del sistema de salud, así como de la naturaleza y el aire que respiramos, de la vida del trabajo o de las funciones del sector público o privado que nos corresponda ejercer a los laicos, así como al clero. Todos podemos cometer errores, y debemos estar al pendiente de no realizarlos. Y para esto también se requiere de educación, tanto para la prevención de daño, la atención de los posibles riesgos, así como la creación de experiencias que generen esperanza y mejores condiciones para todas las personas, desde el inicio de su vida hasta el final, atendiendo con sumo cuidado de amor, compasión y perdón a toda vida en toda etapa.

Como nos hemos dado cuenta, la educación no sólo es para trabajar, es para pensarnos y vivir integralmente en un mundo compartido, que no nos pertenece, y que tenemos la responsabilidad de dejarlo aún mejor de lo que lo encontramos, es momento de pensar en otro nivel y responder ¿cómo podemos crear, desarrollar y aplicar sistemas que beneficien a todos los seres vivos?

Jorge Alberto Heredia Murillo

Master en Educación

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6min103

«Donde hubo amor, cenizas quedan» dice un proverbio popular. La ceniza es el resto de un amor destrozado y aniquilado. Es el recuerdo de que hubo algo bello y que no existe más. Es la expresión de que una relación desapareció.

Al inicio de un camino en que ponemos nuestra mirada sobre la Pasión y Resurrección de nuestro Señor, tomamos como signo representativo la ceniza. La cuaresma debe ser un periodo de profunda reflexión e interioridad para poder hacer con júbilo una renovación de nuestra vida en Cristo.

Suena curioso habla de «cuaresma ecológica» pero considerando que oikos significa casa toma sentido hablar de la cuaresma desde la casa. Nuestra primera casa por reparar es nuestra propia alma en la que el Señor, desde nuestro bautismo, habita. Nuestra relación con Dios muchas veces se ve opacada por una incapacidad de silencio e interioridad que no permite su escucha en nuestra vida. El ajetreo del día a día va asfixiando su presencia como la semilla es abrumada por los abrojos. Un segundo orden, usando la expresión de santa Teresa, es «la loca de la casa»: la imaginación. Por un lado, es necesario, con el ejercicio de la ascesis o disciplina personal, redirigir nuestros pensamientos hacia lo alto, lo trascendente e importante. Que no nos tome el Señor en curva como cuando reprende a los apóstoles discutiendo sobre los panes en lugar de escuchar lo importante de la vida. Hoy que la información es sobreabundante, que nos asfixian en todo momento por cuantas APPs tengamos, y en que toda red social debemos responder, debatir y pelear, debemos aprender a discernir, reflexionar y desconectarnos.

Nuestra primera casa es también nuestra propia familia. El tiempo de cuaresma debe ser tiempo para frecuentarnos con mayor caridad y paciencia, sin querernos controlar o imponer lo que uno quiere sobre los demás. Es necesario apostarle a la convivencia dejándonos tener tiempo para disfrutarnos. La segunda casa es nuestra comunidad parroquial, en la que, siendo el cuerpo místico de Cristo, no dejamos de ser humanos con defectos y debilidades. La cordialidad, la prudencia y principalmente la celebración profunda de la fe debe ser contantemente renovada. Así como todo Nínive se impuso ceniza en signo de penitencia a la escucha de la Palabra, así la comunidad entera debe constantemente renacer de las cenizas. Por último, que no quiere decir que sea la última, la Creación entera es nuestra «casa común» en la cual, como tesoro que debemos cuidar y administrar, nos toca convivir. Que nuestra manera de vivir con austeridad y moderación, en esfuerzo y cuidado, podemos desarrollarnos plenamente no dañándola, sino contemplándola y promoviéndola. 

El camino de penitencia a la Pascua no es una cuestión de tristeza y sufrimiento, sino un proceso en el que el cristiano que ha renacido a la vida por el don de la vida de su Maestro, se renueva para volver a dar lo mejor de sí mismo. Es un camino para resurgir de las cenizas del amor que hubo, dando más fruto, para que nuestra luz despunte como aurora en la fiesta de la Pascua.

«Este es el ayuno que yo amo –oráculo del Señor–: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres en sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne. Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor». Is 58, 6-8.

Pbro. Alejandro Beltrán Garza

Coordinador de la Pastoral Universitaria

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Mons. Rogelio Cabrera López

La etapa histórica que vivimos despierta en el interior muchas inquietudes, tantas que a veces ya no alcanzamos a ser conscientes de nuestras necesidades y respondemos de manera compulsiva a propuestas diversas. En esta dinámica tecno-consumista, reinante en nuestro tiempo, se diseñan estrategias para estimular las áreas inconscientes de nuestro cerebro, el cual responde con una señal de deseo, llevándonos a reacciones semi-inconscientes, como en un estado hipnótico, digamos por ejemplo, para comprar un producto. El Papa Francisco nos invita a reflexionar lo que Romano Guardini pensaba a mitad del siglo XX: “… el ser humano ‘acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado’” (LS 203). Estamos ante la estrategia y dinámica consumista y sentimos que nuestra ansiedad es lo racional y correcto.

La ansiedad que vivimos solo se satisface consumiendo, de tal manera que al poco tiempo nos descubrimos rodeados de falsas necesidades, productos materiales, ideologías, maneras de hablar, de vestir, megaproyectos y proyectos con los que buscamos imitar estilos o apariencias que nos son propias. Mentes obtusas llenas de rencores, propuestas individualistas sin comunidad; espíritus ansiosos llenos de mundanidad y ebrios de materia y de sí mismos, sin trascendencia y alejados del Dios de la vida. El camino de la mundanidad es uno de los grandes riesgos en nuestro camino ministerial.

En la encíclica Laudato Si’, el Papa Francisco hace una invitación a un cambio de vida a todos los que habitamos esta casa común, actualizando el llamado a la santidad en nuestros tiempos, con una fuerte carga espiritual. Según el camino de la enseñanza evangélica, el vino nuevo, necesita odres nuevos (cfr. Mt 9, 14-17), así como una nueva manera de vivir, necesita una nueva educación y nuevos aprendizajes. Preguntémonos: ¿Cuáles son los nuevos aprendizajes necesarios para vivir una vida profético-contemplativa? Les propongo, como un camino a la santidad, reflexionar y meditar Laudato Si’, así como orar de su mano, por el mensaje de santidad tan actual que contiene. Especial atención merece el sexto capítulo llamado Educación y Espiritualidad Ecológica. Subrayaré enseguida algunos puntos que me parecen importantes sobre ella y así plantearnos un primer compromiso sacerdotal.

En primer lugar, la vida profético- contemplativa tiene cuatro características: libertad, austeridad, sobriedad y gozo. Estas nos liberan de la dinámica de consumo, de ansiedades, estrés y falsas necesidades, permitiéndonos distinguir el justo valor de las cosas, reconociendo el valor de las personas en el centro y la distinción entre lo necesario y lo superfluo para una vida digna en camino de santidad. Facilita además que tengamos el equilibrio personal necesario, la salud mental y espiritual y la libertad de los hijos de Dios, para desarrollar los dones recibidos en justicia, solidaridad, subsidiariedad, reconciliación y

misericordia, cultivando el gozo y la paz como frutos del Espíritu Santo.

En segundo lugar, el cambio de época que estamos viviendo, exige de nosotros, como respuesta, el reconocimiento de los desvíos, el arrepentimiento personal y comunitario y el compromiso firme y decidido por la santidad de vida que el Espíritu Santo ha inspirado en todas las ocasiones en que los cristianos han sufrido las consecuencias del alejamiento de los caminos divinos y en épocas de persecución.

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

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Hace algunos años en las clases de la Universidad, un maestro nos realizó una pregunta que nos puso a pensar a mis compañeros y a mí, y me ha seguido acompañando en diversas etapas de mi vida: ¿Qué comunicas tú?, el maestro de la materia de comunicación interpersonal nos explicaba que por el hecho de existir ya estamos comunicando algo. Esta claro que los seres humanos nos distinguimos por la capacidad de entablar comunicación con el lenguaje hablado y escrito, pero no exclusivamente.

Me pongo a pensar que tan conscientes somos de lo que comunicamos cada uno de nosotros, de lo que transmitimos, de lo que perciben los demás de nosotros y que tan acorde va a la realidad. Tal vez bondad, alegría, paz, amistad, o por el lado opuesto quizás molestia, tristeza, miedo y enemistad.

Siempre será oportuno que analicemos de vez en cuando, si lo que comunicamos es acorde no solo con lo que pensamos y sentimos, sino sobre todo con lo que somos. Para comunicar con fidelidad y autenticidad se necesita primero conocernos, valorarnos y tener el deseo de compartir.

Como Iglesia, también es bueno que analicemos que es lo que comunicamos: ¿bondad, misericordia, alegría?, tal vez nos hemos vuelto autoreferenciales y nos hemos olvidado del centro de nuestra comunicación: ¡Jesús!

En su Exhortación apostólica `La Alegría del Evangelio´, el Papa Francisco nos recuerda: “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”, y nos invita a comunicar “una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría”. Es necesario para ello renovarnos, principalmente en nuestro encuentro personal con Cristo.

También, Pastoral Siglo XXI, periódico de la Iglesia de Monterrey y parte de la estructura de comunicación de nuestra Arquidiócesis, nos renovamos, y queremos ser un instrumento que comunique todo aquello a lo que nos invita Jesucristo por medio de nuestros pastores, los planes pastorales y toda la riqueza que integra nuestra amada Iglesia en sus fieles y consagrados.

Hoy, agradecemos a todos los que han ayudado a este medio de comunicación católica a seguir creciendo y comunicando la fe y caridad.

También nosotros nos preguntamos, ¿qué comunicamos?, ¿qué necesitamos comunicar?, y la respuesta es: a Jesús, su Palabra, en esta realidad donde es indispensable el diálogo, la escucha, generar opinión de los problemas actuales y propuestas para una civilización del amor.

Siembre en comunión, en salida, con la riqueza y belleza de todos los que formamos parte de esta querida Iglesia de Monterrey, estamos para servirles, estamos para comunicar desde el corazón del Evangelio.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Director Editorial


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


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