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AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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10min55

Hace algunas semanas, al inicio de la pandemia por covid-19 en México, tuve la oportunidad de realizar un pequeño ejercicio, como parte de una materia del doctorado que trata sobre métodos cuantitativos en la investigación social; aunque era un ejercicio, las respuestas fueron suficientes para su validez, por lo que lo más relevante de los resultados pueden compartirse para ofrecer una idea, sea de futuras investigaciones o incluso sobre nuestras prácticas pastorales en los medios de comunicación en este tiempo; el estudio fue titulado “Percepción de los laicos sobre la respuesta pastoral de la Iglesia de Monterrey en los medios de comunicación, durante la pandemia por covid-19”, aquí les comparto algunas conclusiones a quienes participan de este ámbito o están interesados en él.

Los primeros matices que hay que poner es que se trata de percepciones, es decir un conocimiento subjetivo y parcial que se da de un tema concreto: puedo tener la percepción de que eres enojón, sin que lo seas; es lo que percibo, no necesariamente lo que es; estos estudios de percepciones en los medios de comunicación estudian la diferencia entre lo que yo creo que llega al otro en cuanto emisor y lo que el otro recibe/percibe, nos ayudan en perspectiva de futuro, sea para llegar a más, para llegar mejor o para que llegue el mesaje que queremos y no otro. Aún así no se puede decir que no sean datos importantes, pues si bien no es la realidad en sí, es la realidad de la percepción, es lo que llega al otro, lo que mueve al otro, además que las percepciones forman opiniones y generan comportamientos; un ejemplo claro lo vivimos recientemente cuando un joven de la comunidad LGBTQ transmitió en LIVE su llegada a la curia arquidiocesana; a causa de dicha transmisión algunos “perciben” una no disponibilidad a escuchar, un rechazo e incluso un maltrato de parte de la institución; idea que pueden conservar (con razón quizá) a pesar de la postura institucional de la arquidiócesis de escucha, de pastoral misericordiosa, de comprensión, al mismo tiempo que de posteriores diálogos y acuerdos. Las percepciones son muy importantes.

La inquietud fundamental de esta investigación era corroborar la hipótesis de que, en la percepción de los laicos, la presencia de la iglesia durante la pandemia se limitó a la pastoral litúrgica en los medios de comunicación, descuidando las otras pastorales que son también esenciales en su misión evangelizadora. Los datos fueron compilados entre el 30 de Abril y el 05 de Mayo, digitalmente por medio de Survey Monkey; con un muestreo probabilistico aleatorio simple, método elegido por las circunstancias que me permitián la distancia y el contexto de la pandemia; en total se obtuvieron 2661 respuestas de católicos del territorio diocesano, con un margen de error de 2,5% y un nivel de confianza de 99%. Los datos se analizaron con SPSS.

Entre las conclusiones más significativas, podemos decir que en general la Iglesia de Monterrey tiene una gran y rica presencia en los medios digitales, aunque confirmamos que, según la percepción de los laicos, los contenidos están concentrados en la dimensión litúrgica (sobretodo misas y oraciones devocionales). Aunque se percibe que la presencia de la Iglesia no se limita exclusivamente a lo litúrgico, de hecho en lo social y testimonial la presencia de la Iglesia es evaluada como mínima.

Entre otras muchas pequeñas conclusiones generales importantes, resalto las siguientes: los protagonistas de las transmisiones digitales eclesiales son casi siempre los clérigos, dejando fuera o muy poco presentes a las religiosas y l@s laic@s mism@s, cosa que automáticamente deja fuera a las mujeres de las comunicaciones oficiales; Facebook es la red social donde encuentran más frecuentemente los contenidos de la Iglesia y Twitter aquella donde menos la ven presente; las parroquias se han hecho mucho más presentes en las redes sociales durante la pandemia que antes de ella; en general los laicos están muy satisfechos de la presencia de la Iglesia durante la pandemia en los medios de comunicación.

De este breve ejercicio se puede aconsejar a quienes trabajan en los medios de comunicación de la Arquidiócesis de Monterrey que se esfuercen en hacer más visible su propia presencia en los ámbitos de la formación/catequesis, el apostolado social y los testimonios personales, manteniendo un equilibrio con la gran presencia que ya tiene en contenidos litúrgicos y devocionales; enriquecer la calidad de las trasmisiones via Facebook focalizada en los adultos, pues es por medio de esta red social, donde ellos buscan más sus contenidos; en cambio focalizar los contenidos de Instagram en los jóvenes, donde ellos buscan estos contenidos; fortelecer en general su presencia en Twitter; enfatizar y promover la presencia de la mujeres, los laicos, los diáconos y las religiosas en sus transmisiones oficiales, según los muchos ámbitos donde ellos y ellas se mueven; promover la diversificación y dar oficialidad con el uso del logotipo arquidiocesano a las diversas plataformas, protagonistas y canales que ya existen en vez de centralizar en un solo canal o reducido a las plataformas conocidas como oficiales; fortalecer y promover el contenido y la formación de los muchos protagonistas que, individualmente o con una cierta organización comunitaria se esfuerzan por promover la fe y la evangelización; continuar haciédonse presente en los diversos medios de comunicación.

Indirectamente este mismo ejercicio académico obtuvo datos del rápido aumento de desempleo en las primeras semanas de la pandemia en nuestra ciudad. Otros datos los puedo compartir personalmente a quienes estén interesados. Agradezco a los maestros de la Universidad Gregoriana que supervisaron estas conclusiones y a mis compañeros de equipo que se interesaron en nuestra arquidiócesis: Concilie Nduwimana (Burundi), Charis H. Casas Olivos (Colombia), Bruno Hermes (Brasil).

En este estudio no se han analizado los contenidos en sí mismos sino sólo enmarcados en el área pastoral a la que pertencen, pero se valen dos preguntas: si los medios de comunicación y redes de la Iglesia buscan sólo visibilizar la institución, a veces lejanos a los temas importantes de la sociedad y si en torno a la pandemia estamos cambiando sólo los canales de comunicación sin transformación profunda, ofreciendo “lo mismo” (las mismas actividades, litúrgicas o no, pero ahora por medios digitales; la misma pastoral antigua pero, canales nuevos) o si de verdad estamos abiertos a la transformación pastoral, a la conversión, al discernimiento, a los nuevos lenguajes, a caminar con los tiempos y poco a poco transformar nuestra pastoral en una pastoral urbana contextual; es decir, si acaso una nueva normalidad pastoral, más encarnada y sinodal, no es una llamada urgente y necesaria también para nosotros que guiamos la pastoral de la Iglesia; en todo caso sí me parece una llamada urgente a poner más teología a la pastoral y más pastoral a la reflexión teológica. La pandemia es también una oportunidad para todos, incluídos la Iglesia y su evangelización.

Padre Rodolfo García
Capellán Basilica del Roble/Sociología urbana

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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5min45

Daniel Morales Rodríguez fue ordenado sacerdote para siempre el pasado 07 de julio por manos de Mons. Rogelio Cabrera López, desde la comunidad parroquial Nuestro Señor de los Trabajos, en San Nicolás de los Garza.

Se podría pensar que los sacerdotes desde que son pequeños saben que están llamados al servicio de Dios, el ahora Pbro. Daniel Morales en una entrevista previa a su ordenación sacerdotal, platicó sobre su proceso vocacional y cómo fue que el Señor lo llamó aun cuando él consideraba que su vocación ya estaba definida; Joven de 23 años, Contador Público, con un trabajo estable y un gusto apasionado por los deportes.

El Padre Dani comenzó un proyecto de labor social por su propia cuenta, llevando ayuda a comunidades con carencias, esto después de ya haber sido tocado por el Señor en un encuentro. Desde su servicio nacieron las ganas de llevar a Cristo a todo lugar y en un momento de oración se puso a disposición de Dios: “Señor yo voy a donde tú quieras, yo quiero hacer tu voluntad, en qué te puedo servir”.

Un buen amigo de Daniel le invita a platicar con un sacerdote, el cual lo lleva en un proceso de discernimiento por 3 años, e impulsa a vivir el proceso vocacional. Para los 27 años Daniel es admitido en el Seminario Arquidiocesano de Monterrey.

Su formación sacerdotal, acompañada por su familia, amigos y hermanos seminaristas y sacerdotes que hicieron de su caminar una aventura y un conocimiento en la fe continuo.

La celebración más esperada después de 10 años de preparación había llegado, en circunstancias que nadie esperaba. El Covid-19 sigue causando que la población deba mantenerse en casa y muchas otras crisis y restricciones, sin embargo en el recinto donde  el diácono Daniel sería ordenado sacerdote la presencia de Dios era evidente, y con la afluencia permitida y los cientos de espectadores que siguieron la transmisión en vivo, el momento fue tan especial.

Mons. Rogelio, durante la homilía,  brindó un mensaje de ánimo sobre la misión sacerdotal y dijo “A nosotros nos toca, caminar, acercarnos, mirar, comprender, sentir y actuar” siendo semejantes a Jesús; señalando especialmente que los sacerdotes están llamados a consolar y a estar cerca de la comunidad. También compartió sobre los tres sacramentos que Daniel, en su sacerdocio, deberá llevar adelante y que la Iglesia le encomienda: la reconciliación, la unción de los enfermos y la Eucaristía.

Durante la celebración los papás del Pbro. Daniel, el Sr. Aurelio Morales y la Sra. Virginia Rodríguez fueron reconocidos, imponiéndoles la cruz como tradicionalmente se hace con quienes cuidan la vocación de su hijo, en agradecimiento por el bien que hacen en ellos.

El Arzobispo de Monterrey destinó al neosacerdote a la Comunidad Nuestro Señor de los Trabajos, como sacerdote adscrito, misma a la que pertenece y que es especial en su crecimiento de Fe.

“Me he sentido acogido por el amor de Dios, de ir, salir al encuentro del enfermo, poder darme y entregarme a los demás. Eso es lo que este tiempo de pandemia y esta ordenación sacerdotal, me inspiran a ser en el ministerio” dio como testimonio el Pbro. Daniel Morales, quien agradeció a su familia por el amor que le brindan; a sus amigos y seres queridos por el cariño y estar presentes. “Solo quiero hacer la voluntad de Dios y agradarle a Dios” así concluyó su primer mensaje como sacerdote el Padre Dani.

Por Debany Marcela Valdés

Pastoral Siglo XXI

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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6min39

Dar testimonio de la verdad es transmitir la fe en palabras y obras. Así que, sin importar cuál sea nuestra realidad, tenemos que manifestar con nuestra vida a Cristo con la fuerza del Espíritu Santo que hemos recibido por el Bautismo.

 

Nuevas formas de llevar la palabra

La pandemia por el COVID-19 nos ha orillado a la evangelización digital, puesto que las redes sociales se han convertido, casi exclusivamente, en nuestro medio para socializar. Por lo tanto, aun siendo la misma Iglesia, hemos mudado nuestras comunidades a un templo virtual y cada uno ha abierto las puertas de su casa para que Dios entre en cada una de ellas. Como Iglesia hemos encontrado nuevas formas de abrazarnos aún en la distancia. Dios nos invita modernizarnos y vivir la fe sin avergonzarnos de ella.

 

 Dios nos llama a profesar su palabra sin avergonzarnos

Dios debe manifestarse en toda la vida del cristiano, no solamente en su práctica religiosa en el templo. Por eso habríamos de verlo en el diario actuar, en sus palabras y hasta en las redes sociales. Aunque no todos tenemos un ministerio de evangelización digital, todos los cristianos, como testigos del Evangelio, estamos llamados a dar testimonio de fe sin ambigüedad en todo momento y lugar (físico o virtual).

 

Saliendo de nuestra zona de confort

Sacerdotes, diáconos, monjas, ministros de la eucaristía, catequistas, ministerios de música (como es mi caso) hemos tenido que adaptarnos a una nueva manera de cumplir la misión que Dios nos confió. Esto me ha traído personalmente sentimientos encontrados, puesto que desde hace tiempo me dedico a la evangelización digital y me había encontrado con rechazo por parte de personas que pensaban que las redes sociales eran para buscar reconocimiento y ahora todos hemos tenido que mudarnos a esta modalidad, mostrándonos que es solo otro medio para llegar a más corazones. Por otro lado, he tenido mis propias luchas con los aspectos técnicos de las transmisiones, con la falta de recursos económicos, pero la más grande lucha es la falta de los sacramentos y el abrazo de las comunidades donde ministraba. Sé que muchos servidores de Dios la han pasado igual que yo en cuanto a extrañar el calor de familia que se siente al estar con la Iglesia de Dios. Ha sido una experiencia agridulce, pero confío en que Dios todo lo aprovecha para santificarnos.

 

La oración: fuente de gracia para misionar

“Asimismo el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos orar como es debido, y es el mismo Espíritu el que intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar.” (Romanos 8, 26) Aunque Dios conoce bien las necesidades que tenemos antes de que nosotros nos dirijamos a él, es bueno y conveniente para nosotros, servidores de Dios, estar en constante oración para recibir la gracia que necesitamos del Espíritu Santo, quien es el auxilio para vivir en libertad y comunión con Dios, para poder vivir conforme a su voluntad y llevar su palabra a todos los que la necesiten.

 

Misericordia, Dios nos amó primero

Si bien nosotros somos el medio, Jesús es el motivo y el fin de nuestra evangelización. Gracias a que Dios nos amó, nos llamó y nos dio su Espíritu es que nosotros podemos ser ministros de la buena nueva. Dios mismo es quien ha querido hacernos parte de su maravilloso plan para construir su Reino en la tierra. La iniciativa ha sido de él y él mismo es quien alimenta nuestras fuerzas para misionar. Si tomamos en cuenta que todo viene de Él y va hacia él para glorificarlo, podemos vivir la alegría y misericordia en medio de una tarea tan desafiante. Aunque él nos pide mucho, nos lo da todo.

 

Por Cindy Esparza.
@cindyesparzag

 

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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8min40

El contexto desde el Pueblo de Israel

Con este artículo, arrancamos en la Arquidiócesis de Monterrey el camino hacia la celebración de los 500 años de las apariciones de Santa María de Guadalupe en el cerro del Tepeyac y el milagro de la estampación de su Imagen amada en la tilma de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin. En este artículo les ofrezco el inicio de varios capítulos donde mes tras mes desglosaremos la expresión del Salmo 147, 20: “No ha hecho con otra Nación cosa igual”, frase bíblica que fue atribuida a Santa María de Guadalupe desde el siglo XVII. En cada artículo ofreceré datos relevantes para comprender el mensaje de Santa María de Guadalupe. Hoy nos remontamos a la expresión escrita por el Salmista atribuyéndola al Pueblo de Israel.

Jesús, nos dice en el Evangelio que Dios hace salir su sol sobre buenos y malos y manda su lluvia sobre justos e injustos. Esta acción de Dios tiene diferentes connotaciones: puede significar su gracia, sus bendiciones, su amor para con todos, así como su Palabra.

El concepto correcto Palabra, en la Sagrada Escritura, tiene muchas formas de representarse, pero la más accesible y cercana para nosotros es la de semilla. Este concepto fue tomado por los Santos Padres y más recientemente por el Concilio Vaticano II para explicarnos la manera en cómo Dios se dio a conocer a todos los pueblos.

Dios es Palabra, Él siempre nos habla. Es absurdo pensar en el silencio de Dios. El salmo 15 dice: “hasta de noche, Señor, me instruyes internamente”. También, Jesús le dice a sus discípulos: “a ustedes ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. A ustedes les llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído al Padre”. Jesús confirma su amistad para con los discípulos al mantener su Palabra en ellos.

Esta relación de Dios con la humanidad no es igual ni en todos los tiempos ni con todos los pueblos. Por un misterioso designio suyo, Él eligió en la antigüedad a Israel para hacerlo el Pueblo de las Alianzas. Mientras a unos pueblos les mandaba ciertas semillas, como a la cultura egipcia, griega, romana, etc., a otras culturas les daba otras semillas. No hubo un pueblo en todo el mundo que se quedara sin la semilla-palabra divina. Esto que Dios ofreció a todos los pueblos le llamamos: Semillas del Verbo.

Israel no solo recibió semillas, el Señor Dios, en Israel, cavó un lagar, construyó una torre, la rodeó y puso vigilantes. Su manera de manifestarse a Israel fue única: lo formó con sus mismas manos librando a Sara, Rebeca y Raquel de la esterilidad y forjando en Abraham, Isaac y Jacob, el gran Pueblo por el que realizaría su salvación.

Dios, por medio de Moisés, liberó a Israel de la esclavitud de Egipto; en el desierto le entregó las tablas de la ley e hizo este compromiso: “Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo”. Israel experimentó la misericordia de Dios y fue el único Pueblo que llegó a profesar no solo la existencia de Un solo Dios, sino que ese Dios es el verdadero y que es Uno. El acceso a esa verdad fue revelado por el mismo Dios en el monte Sinaí.

El Señor fue preparando a Israel por medio de los profetas y sabios para la llegada del Mesías. Ante estas y otras muchísimas maravillas, el Salmista no puede decir más que: “No ha hecho con otra Nación cosa igual”.

Dios tomó a Israel de la mano y le fue guiando día a día con un amor fiel e incondicional, concediéndole lo que a ningún otro Pueblo sobre la faz de la Tierra. Lo increíble es que, la Nación que más se acerca a lo hecho con Israel se llama: MÉXICO.

Israel tuvo su preparación en la historia de la salvación. De alguna manera, podemos afirmar lo mismo con la nación mexicana, pues el Señor fue sembrando su semilla en los diferentes pueblos mesoamericanos para preparar así un momento especial: 1531.

Para el Pueblo de Israel el punto de llegada de esta preparación fue la Encarnación del Hijo de Dios, su Pasión-Muerte y Resurrección. Para México, el punto de llegada de toda esta preparación fue el Acontecimiento Guadalupano, con las apariciones de Santa María de Guadalupe del 9 al 12 de diciembre de 1531.

A la luz de la presencia del Hijo de Dios en estas tierras mexicanas, ya que en el vientre Inmaculado de Santa María de Guadalupe se encuentra su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, se pueden re-entender tantas narraciones, tradiciones, conceptos, manera de vivir, todo aquello que se fue gestando en los diferentes pueblos prehispánicos.

Como lo comenté al principio, cada mes iremos presentando un artículo que nos ayude a entender por qué el Papa Benedicto XIV, en 1754, aplicó este versículo 20 del salmo 147 al evento Guadalupano, en el mismo momento que se desenrolló ante sus ojos, una copia de la Imagen de la Reina de los mexicanos.

Pbro. Roberto Figueroa Méndez
Parroquia San Pablo Apóstol

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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6min44

Mi nombre es Alejandro Guadalupe Jiménez Arias, tengo 42 años y 15 años de haber sido ordenado presbítero. Durante 7 años he ejercido mi ministerio en la Parroquia Juan Pablo II en García N.L.

Agradezco la oportunidad de compartir mi experiencia vocacional en el contexto del año jubilar sacerdotal al que nos ha convocado Don Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey.

En el año de 1992 participé, junto a otros jóvenes del proceso vocacional, en las misiones de Semana Santa en el pueblo de Los Garzas, Agualeguas, N.L. El miércoles de esa semana, lo recuerdo bien, nos invitó una señora a comer unas albóndigas de papa con atún, sopa de arroz y una limonada bien helada. Mientras degustábamos esos alimentos, ella se dirigió a nosotros con las siguientes palabras: “Muchachos: que bueno que ustedes vinieron a visitarnos y a compartirnos la Palabra de Dios ya que nuestro sacerdote difícilmente puede venir con frecuencia a celebrarnos la Misa y aquí hay mucha gente hambrienta y sedienta de Dios”.

A mí me llamaron mucho la atención sus palabras, tanto que, cuando por la noche uno de los seminaristas que nos acompañaba, hoy monseñor Alfonso Miranda, nos preguntó en la evaluación, qué fue lo más significativo que habíamos vivido en el día, yo respondí: – Las palabras de la señora que nos invitó a comer: “Aquí hay mucha gente hambrienta y sedienta de Dios”. – Y por qué te llamaron la atención sus palabras, me dijo el seminarista. – Porque no entiendo cómo es eso de que la gente tiene hambre y sed de Dios. A lo cual me respondió: – La gente necesita la gracia de Dios, su Palabra y la Eucaristía que dan fuerza para la vida. – ¿Y cómo puedo ayudar a saciar su hambre y sed de Dios? le pregunté. – Siendo sacerdote, me respondió. -cuando escuché esas palabras sentí un calor en mi corazón y cómo si Dios mismo me lo estuviera diciendo. Eran como las 10:00 de la noche.

A lo largo del tiempo que Dios me ha permitido servirle en las distintas comunidades me he encontrado mucha gente con hambre y sed de Dios manifestada al menos de tres formas:
1. Hambre de espiritualidad: de conectar con algo o Alguien que les dé la fuerza interior para afrontar la vida, encontrar paz y libertad; necesidad de sentir a Dios cercano, nutrir el alma, entrar en contacto con lo sagrado como una experiencia sensible, espiritual y con implicación con su vida.
2. Hambre de ser sanados: muchos se sienten heridos, maltratados y rotos, necesitados de sanación no solo física, sino también emocional y espiritual, de tal manera que buscan espacios y experiencias donde se sienten amados, perdonados, donde sea escuchada su voz y legitimado su ser, pensar y sentir.
3. Hambre de pertenencia: de ser uno con Dios, consigo mismos, con los demás y con su entorno. De pertenecer a un grupo humano, a una comunidad eclesial donde se comparta la vida con la confianza de ser acogidos e incluidos con respeto para vivir fraternalmente como Jesús nos propone.

Una cosa que ha enriquecido mi ministerio es interactuar con personas que me han compartido una visión más amplia de la vida, de Dios, de la religión, incluso de cómo ven el sacerdocio. He tenido la oportunidad de expandir mi ministerio a través de disciplinas y aprendizajes a través de las cuales puedo servir de una manera más efectiva a las personas dándole un valor agregado a mi ministerio como facilitador de desarrollo humano, coach ontológico, acompañante espiritual, aclarador de panoramas y pregonero del perdón, siento que todo ello ha sumado para bien del pueblo de Dios que se me ha confiado y me han dado la oportunidad de crecer y aprender a ser humano.

Confío que Él me siga acompañando e inspirando para seguir sirviendo con alegría y entrega generosa. Convoco a los jóvenes a que conozcan a Jesús de Nazaret y descubran cómo su estilo de vida y su proyecto del Reino inspiran nuestro ser y orientan nuestras acciones para realizarnos plenamente en el diario vivir.

Pbro. Alejandro G. Jiménez Arias
Párroco de Juan Pablo II, en García.

AvatarDebany Valdes4 agosto, 2020
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8min50

¿Qué significa vivir en una dinámica de solidaridad en un centro de derechos humanos como CADHAC?

 

Significa reconocernos como hermanos y hermanas que somos, con una dignidad que nadie debe vulnerar bajo ninguna circunstancia, por lo que el eje de todas nuestras actividades es proteger, promover y garantizar que la dignidad de todos y todas sea respetada, sin importar cualquier diferencia que pueda haber entre nosotros y nosotras, ya sea por nacionalidad, religión, ideología, nivel socioeconómico, sexo, edad o cualquier otra. La dignidad que tenemos como personas es el valor más grande, en el que, con toda claridad, podemos ver todos los dichos y hechos en los Evangelios que nos hablan de Jesús.

– ¿Fue solidario el maestro que pasó del lado del forastero que había sido agredido en su camino, por llegar a tiempo a sus rituales?

– ¿Fueron solidarios los cuidadores de la Ley, al cuestionar al Señor Jesús que curaba en sábado?

– ¿Fueron solidarios quienes buscaban apedrear a la mujer porque había roto la ley?

Si nos centramos en los hechos y dichos del Señor Jesús, siempre estuvo atento y a favor de la gente que sufría, sobre todo cuando estaban cargados por una Ley, que llevaba a rituales muy lejos del verdadero amor. Jesús dejó bien claro que lo importante somos las personas, que el amor al hermano o hermana, está antes de cualquier perjuicio que podamos tener. Jesús nos señala el camino de la solidaridad, que es el camino de reconocernos necesitados unos de otros, el sabernos amados de Dios y sabernos parte de su Plan.

 

Repetidas veces Jesús nos mostró que quiere un mundo donde vivamos en la alegría y abundancia. Quiere un mundo donde todos y todas con nuestras diferencias asumamos un lugar importante. No quiere el sufrimiento. Somos parte de la construcción del Reinado de Dios en medio de la violencia que en los últimos 10 años ha venido aniquilando, despareciendo, torturando, secuestrando y encarcelando a la gente injustamente. Nos hemos dejado llevar por la lógica del miedo, del dinero, del poder, que es muy lejana a la lógica de Jesús que se basa en el AMOR. No ese amor dulzón, sino aquel que nos hace ponernos al lado que quienes más sufren, rompiendo nuestros miedos e indiferencias y lejos de juzgar si es bueno o malo, reconocerle como hermano y hermana que atraviesan una necesidad y buscar la manera de hacer menos pesada su carga.

 

Desde hace 10 años hemos acompañado a familiares que buscan a sus seres amados desaparecidos, que les fueron arrebatados por la violencia y mantienen la esperanza de saber qué les pasó. Así, en 2009 abrimos nuestras puertas a las primeras familias que necesitaban ser escuchadas y buscaban ayuda para denunciar y buscar e investigar. Sin saber bien lo que esto significaba, abrimos las puertas de nuestro corazón y de Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (CADHAC)

 

Mamás, papás, hijos, hijas, hermanas, abuelas, niños y niñas que tienen algún familiar desaparecido han conformado AMORES, que significa Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desparecidos de N.L. El amor por sus familias, les ha llevado a romper el miedo, corruptelas y venganzas y se han ido poniendo en la lógica de Dios. En su vida diaria siguen con ese dolor intenso, pero buscan verdad y justicia, siempre están disponibles ante el sufrimiento de sus mismas compañeras. Un ejemplo de esto, es que ayer murió la Sra. Nora Erika Villalobos García de 30 años de edad, que buscaba a su esposo desaparecido desde 2017, Nora dejó a 2 niños en la orfandad, AMORES al enterarse de esto, está buscando la manera de protegerles y no dejarles solos. Ayer también murió Jorge Alberto García Nuncio de 35 años de edad, hijo de la Sra. Graciela Nuncio, también integrante de AMORES; ante esto, dejamos nuestras comodidades y nos movimos para apoyarles de acuerdo a nuestras posibilidades para aligerar su carga, sobre todo en momentos tan complejos como estos.

 

Nosotras, desde CADHAC, estamos a su lado, fortaleciéndoles y abriendo caminitos ante autoridades, donde hoy por hoy, las municipales se han comprometido con estas familias a través de Ventanillas de Atención a Víctimas, esta es una muestra clara de solidaridad, porque todos podemos aportar algo para solucionar el problema.

 

Mirar cómo vivió el Señor Jesús y tener presentes sus palabras, nos conducen irremediablemente a la vida en solidaridad y apertura, como hermanos y hermanas que somos. Si nos creernos los buenos de la película y con autoridad para juzgar a quién ayudar y quién no merece nuestra ayuda, no estamos respondiendo al ejemplo de Jesús.

Debemos tener presente que no somos jueces, somos hermanos y hermanas de esta gran familia humana. Sigamos las enseñanzas de compasión y solidaridad del Señor Jesús, dejémonos guiar por él. Dejemos el miedo y prejuicios a un lado. Dejémonos inmiscuir en su dinámica de amor, cada uno y una de nosotros, desde lo pequeño, mediano o grande que seamos.

Por: Hna. Consuelo Morales.
Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C.

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Segunda parte. Documentos de un siglo (1777- 1874).

 

El mes pasado reseñamos los lejanos orígenes de esta comunidad hasta la erección parroquial en 1761. Recorreremos ahora casi un siglo de su historia apoyados de tres documentos.

1777 VISITA DEL DR. JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ.

El Dr. Martínez recibió la encomienda del obispo de Guadalajara de realizar en su nombre la visita pastoral a toda la región de lo que hoy es el noreste mexicano, esta visita se da en el contexto de encontrar el mejor lugar para la elección de la sede de un nuevo obispado que pronto será erigido y que como bien sabemos la sede elegida fue finalmente Linares.

Así el Dr. Martínez llega a Cerralvo en el mes de mayo (Visita…, CIESAS, 2013). Cumpliendo el objetivo de su visita hará un informe detallado del cual destacamos lo siguiente:

“(…) pasó a la iglesia parroquial (…) y en la puerta fue recibido (…) se comenzó la misa (…) y acabado el evangelio se leyó en el púlpito el título de visitador general (…). Acerca del púlpito más adelante el documento afirmará: “Que se mande hacer un púlpito nuevo porque el que sirve está muy maltratado”.

“Y acabada la misa (…) y por no haber sagrario ni depósito del santísimo sacramento visitó la pila bautismal, concha y crismeras de plata que se hallaron proveídas en conveniente forma a un lado de la iglesia, cerca de la puerta mayor por no haber bautisterio” así el bautisterio actual aún no existía.

“Visitó el altar mayor, que es el único que hay en esta iglesia parroquial, y lo halló con la decencia correspondiente (…) Visitó asimismo la sacristía con todos sus ornamentos, vasos sagrados, ropa blanca y demás alhajas que hay en ella para el servicio del culto divino (…)”.

“Y habiendo reconocido su señoría la iglesia toda por dentro y por fuera, advirtiendo los reparos de que necesita para su conservación y aliño [poner en orden], mandó que se eche un contracimiento de piedra y cal fuerte, revocando [pintando] las paredes (…), y en los ochavos del presbiterio se hagan unos pilares de buenas basas que sostengan su fábrica, que se abra una puerta al costado y se pongan encerados a las ventanas para que se eviten así la introducción de los animales volátiles e inmundos, como los vientos que empolvan las imágenes”.

Así en este documento se nos habla de una parroquia montada ya en forma adecuada pero que al mismo tiempo necesita una buena reparación.

  1. INVENTARIO.

A mediados del siglo XIX se realizó un detallado inventario de la parroquia (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey), este aporta un retrato escrito de cómo era en ese tiempo la parroquia con su sacristía y su bautisterio.

La parroquia poseía una dimensión aproximada de 27 mt por 6 mt de ancho por 6 mt de alto. El techo es de vigas (62) y sobre ellas tabletas sobre las cuales está el techo “bastante arruinado”. Posee comulgatorio y un púlpito de madera con su escalera además de dos confesionarios y dos pilas de agua bendita. El coro alto “lo sustentan dos pilares que forman un arco”. El bautisterio actual ya existía con pila de piedra.

Describe los altares comenzando por el altar mayor que posee una imagen grande de la guadalupana y “el santo patrón Sr. San Gregorio Papa”. Además, se mencionan los altares de Nuestra Señora del Refugio, el altar del Sr. San Rafael y el altar de las benditas ánimas. Así existían 4 altares mientras en 1777 solo había uno.

La sacristía posee una colección de imágenes de bulto, entre ellas destacan Nuestro Padre Jesús Nazareno la cual poseía una corona con tres potencias de plata y una “de la resurrección de N. S. J. C.” entre otras muchas más imágenes. No recuerdo en alguna otra parroquia alguna mención antigua a una imagen al Resucitado.

La torre “de una altura y hechura razonable con sus almenas todo de piedra” en ella “tres campanas y una esquila de muy razonable y fino tañido”.

INVENTARIO: CASA ADJUNTA A LA PARROQUIA

En este mismo inventario se habla de los curatos o casas parroquiales. Una está a un lado de la parroquia y que está compuesta “por una sala y un cuarto con otras piececitas bastante arruinadas con todas las demás que apenas se advierte donde estaban por los cimientos o restos que han quedado en sus ruinas” probablemente esta descripción de ruinas se trate del antiguo convento franciscano que quedó en desuso desde la secularización de la parroquia en 1761.

INVENTARIO: CASA GRANDE

Pero aún más interesante es que la parroquia poseía otra enorme propiedad donada “a esta Iglesia y a Nuestra Sra. De Agualeguas” el inventario enlista las partes de la enorme propiedad: el cuarto de los arcos, recamara, sala, zaguán con portón, sala, recámara, cuarto en la esquina, otro cuarto, segundo zaguán, cuarto y la cocina. Cierra todo el conjunto una pared con una buena noria y un gran patio.

Muy probablemente la descripción que se hace de esta enorme casa es una antigua descripción de la edificación que hoy se conoce con los nombres de “Casas Reales” o “Presidio” o “Las Cureñas” o “Casa de Moneda”, esta casa aún hoy está localizada en la esquina de Guerrero y Mina frente a la Plaza 5 de mayo. Esta edificación se dice que tiene sus orígenes en el período de Martín de Zavala coincide con la descripción que se hace en el inventario yendo del extremo nororiente avanzando en el sentido de las manecillas del reloj hasta acabar en el extremo norponiente. Esta casa seguramente fue utilizada por los sacerdotes de aquí pudiera provenir el nombre de Las Cureñas que algunos explican porque fue de “curas hombres” pero esto carece de sentido dado que la cureña es un artefacto militar los cuales más bien pudieron dar pie a este nombre, además de que sería una redundancia decir curas-hombres dado que los curas siempre son del sexo masculino.

Todo el inventario de 1844 retrata una realidad floreciente de la parroquia.

1874 VISITA DEL SR. VEREA.

El Obispo Francisco de Paula Verea visitó la parroquia el 24 de enero de este año. En el detallado documento de la visita describe el templo “Es muy antiguo, sus paredes son de adobe, una de ellas cuarteada, vencido el techo al que debe ¿? pronto para evitar su ruina”, menciona el altar mayor con un retablo de la Virgen de Guadalupe y “altar y tabernáculo que están bien construidos”.

El bautisterio se encuentra “en regular estado” y menciona además que en mucho sirve de bodega, visitó la sacristía y en ella destacó los estantes “que encontró en regular estado”, el atrio se haya “bien cercado”.

Ya no se habla de la casa grande antes mencionada, seguramente retirada a la Iglesia en las leyes de Juárez, sino solo de la adjunta a la parroquia y de esta se dice “No hay casa en esta parroquia, el cura habita en una pieza contigua a la sacristía, junto a dicha pieza hay otra que sirve (…) para bodega o despensa”.

Acerca del archivo se anota “lo encontró en desorden, amontonado”.

El balance que deja este documento es de una parroquia descuidada y seguramente al encargado no le fue tan bien en la visita del obispo Verea. Pero peores reportes habrá de esta parroquia y los comentaremos el mes siguiente.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM

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Peregrinación diocesana 1941, el Sr. Tritschler con miembros del clero y del Seminario de Monterrey. Fotografía capturada en la sacristía de la antigua Colegiata, hoy Museo

 

Casi a mediados del siglo XIX se propuso que todas las diócesis mexicanas, las que existían en ese entonces, fueran una vez al año en peregrinación a la Colegiata, hoy Basílica, del Tepeyac. No tenemos el dato exacto de cuándo data esta propuesta, pudo haber sido en 1836 o en el año de 1837. Así la entonces diócesis de Linares (hoy Arquidiócesis de Monterrey) es invitada a ir cada año.

En el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM) no se conservan las primeras invitaciones para ir al Tepeyac, la más antigua invitación es del año 1841, es decir, carecemos de las primeras invitaciones. Pero cada año seguramente llegaba al obispo de Monterrey la invitación a acudir: algunas seguramente se han extraviado o nunca llegaron. Las cartas eran enviadas por el Cabildo de Guadalupe al Obispo o, más tarde, Arzobispo de Monterrey.

No quiere decir que no haya habido antes de estas fechas peregrinos regiomontanos en el Tepeyac, seguramente los hubo pero centramos nuestra atención al tema de la peregrinación anual diocesana que se sigue desarrollando hasta el día de hoy cada doce de agosto.

También es conveniente subrayar que un asunto es que tengamos las invitaciones anuales y otra muy distinta es que alguien haya ido. Lo que sí queda claro por los documentos es que, haya ido alguien de Monterrey o no, la Misa por nuestra diócesis se celebraba en el Tepeyac. Era celebrada por alguno de los miembros del cabildo guadalupano quienes reportaban puntualmente el hecho al obispo de Monterrey.

La primera noticia cierta que tenemos de la presencia de dos representantes de nuestra diócesis es hasta el año de 1877 ya que el obispo nombró como a sus representantes a los licenciados Jesús Ma. Aguilar y Jesús Ma. con apellido Cerda o Serna.

Al inicio no fue fija la fecha del 12 de agosto. En las invitaciones de los años 1841 y 1845 la fecha es el 12 de septiembre. No es sino hasta el año 1866 en que se fija para esta iglesia diocesana la fecha del 12 de agosto “según lo convenido en nuestro último concordato” escribe el cabildo de Guadalupe. Así tenemos más de siglo y medio, como diócesis, siendo representados o yendo cada 12 de agosto a la casa de la Guadalupana. El que las diócesis fueran cada día 12 es que la Virgen estuviera acompañada siempre por peregrinos ese día y no solo el 12 de diciembre.

SIGLO XX Y XXI

En el nuevo siglo las invitaciones seguirán llegando para la función anual. La última invitación que se conserva en el AHAM es del año 1940. El P. Tapia señala que un fuerte impulsor de estas peregrinaciones anuales fue el Sr. Arzobispo Guillermo Tritschler, Siervo de Dios, quien animó a la asistencia a la misma desde su misma llegada a Monterrey en 1941.

En 1961 el Abad del Tepeyac preguntó al Sr. Espino si deseaba conservar esta fecha del 12 de agosto o si deseaba algún cambio y la respuesta del prelado fue que la fecha de agosto “ya es tradicional” entre la feligresía regiomontana.

Este año seguramente la presencia regiomontana será limitada por la pandemia pero como cada año desde hace más de siglo y medio el nombre de nuestra Arquidiócesis se escuchará en el Tepeyac este próximo 12 de agosto delante del manto sagrado.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM

 

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Alma Elizabeth Gasque Montemayor, se integró al Tribunal Eclesiástico de Monterrey en el año 2008 y desde entonces se ha desempeñado como Notario en los Procesos de Nulidad Matrimonial, ahora bajo el cargo del Pbro. Pedro Pablo González Sias, Vicario Judicial.

 

Desde hace 12 años ha participado en dar fe en las actuaciones procesales de quienes van en busca de hacer nulo su matrimonio después de un extenso proceso que compruebe que desde un principio no existió ningún vínculo matrimonial; actualmente los casos que Gasque mantiene activos son supervisados por el Pbro. Justo Javier Treviño, juez en turno.

 

Conoce más sobre Alma Gasque, esposa, madre, compañera y amiga, a quien distinguen por ser servicial, comprometida, siempre alegre y muy empática.

1.- ¿Cómo llegaste a laborar en el Tribunal Eclesiástico?

Para mí ha sido una “Diosidencia”, era parte del plan de Dios. En 2008 quedé desempleada; para esas fechas una amiga estaba de paso en Monterrey y la fui a visitar, al contarle mi situación me comentó que debía llamar a la bolsa de trabajo de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, a la que pertenecimos tiempo atrás, pero la Señorita me comentó que sabía de una oportunidad en el Tribunal Eclesiástico, me pidió mi información y justo un día después ya estaba en entrevista con el Pbro. Ernesto David González Muñoz, quien me solicitó quedarme de una vez para capacitación. Al día siguiente mi amiga volvió a su casa, pareciera que solo esperaba inspirarme a entrar a este lugar para que ambas pudiéramos continuar nuestros rumbos en tan buenos lugares.

 

 

2.- De los procesos que realizas día con día, ¿cuál servicio disfrutas más?

A mí me gusta mucho ayudar a las personas, aquí viene gente con mucho dolor y el escucharlas, darles cierto consuelo, para mí es algo muy importante. Al final del proceso para mí es mucha la satisfacción cuando la persona puede volver al sacramento de la comunión y tener un encuentro personal con Dios y después consolidar su sueño de contraer nuevas nupcias y estar en gracia de Dios con la familia actual, dando testimonio a sus hijos.

 

3.- ¿Consideras que hay posibilidad de encontrarte con Dios en el ámbito laboral?

Sí, yo pienso que Dios está en cada persona que viene a pedir ayuda para que se lleve a cabo su proceso, y así mismo tenemos que tratar a esa gente con caridad y paciencia, para que puedan alcanzar la felicidad, al poder volver al Sacramento del Matrimonio y así mismo el Sacramento de la Comunión.

 

4.- ¿Qué experiencia personal te deja la colaboración o servicio que brindas?

Tengo muchas y muy buenas experiencias, pero creo que resaltaré los buenos lazos e incluso amistades que he podido obtener, ya que en muchas ocasiones por lo profundo que es el proceso se llegan a tener muy buenas relaciones. También cuando después de cierto tiempo, algunas personas llaman para comentarme que ya se pudieron casar y que han recuperado la gracia de Dios. Me reconforta tanto saber que un factor importante es que gracias a la colaboración y cumplimiento de mi trabajo, ellos obtienen un bienestar espiritual.

 

5.- Qué recomendación das a quienes visitan el Tribunal Eclesiástico para llevar a cabo algún trámite.

Con el paso de los años he notado que el tema de la nulidad del matrimonio, en muchas ocasiones, no se toma con la seriedad que esto implica, por ello muchos desisten, incluso antes que el proceso terminé, los invito a ser pacientes, a confiar y practicar la paciencia.

Por Pastoral Siglo XXI

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Los acontecimientos que estamos viviendo, y que nos hacen recordar lo frágiles que somos, no deben ser motivo para que perdamos la esperanza en que todo podrá ser superado, aún y cuando se tengan que tomar medidas más estrictas en las que, tal vez, no todos estarán de acuerdo, pero que son necesarias para que pronto podamos retomar nuestras actividades cotidianas.

 

Es por eso que, quiero invitarlos a fortalecer en nuestra vida la virtud sobrenatural de la esperanza, misma que Dios ha infundido en cada uno de nosotros al momento de nuestro bautismo, y que nos da la firme confianza en que Dios, por los méritos de Cristo, nos bendice con las gracias necesarias para salir adelante.

 

Dice el apóstol San Pablo, en su carta a los Romanos (Cf. Rom 5,5) que la esperanza nunca defrauda. ¿Por qué? porque la esperanza es Jesús. Al respecto, dice el Papa Francisco: “Jesús, la esperanza, lo hace todo nuevo, es un milagro constante. No solo ha hecho milagros de curación, como dice la Escritura, sino que todo lo hace nuevo cada día. Cristo es el que hace nuevas todas las cosas en la creación, es el motivo de nuestra esperanza. Y esta esperanza no defrauda, porque Él es fiel” (Papa Francisco, Homilía 09/09/2013).

 

Queridos hermanos y hermanas, al poner nuestra esperanza en Jesús, sabemos todo será superado, por lo que no debemos dar un paso atrás, debemos seguir adelante. Si ahora nos piden cumplir con normas más estrictas, seamos obedientes. Es necesario que vivamos una auténtica solidaridad como miembros de una sociedad que atraviesa por una crisis en la salud de sus ciudadanos.

 

El número de contagios sigue siendo preocupante, pero no debemos quedarnos en la sola lamentación por lo que acontece, sino que debemos comprometernos a buscar juntos la solución, la cual se inicia quedándonos en casa.

 

La vivencia de nuestra fe, siempre será una acción esencial, por lo que no puede limitarse a un solo momento, debemos vivirla en todas nuestras acciones de la vida. Hoy, debemos permanecer en casa, en la Iglesia doméstica que nos fortalece, para que mañana podamos vivir lo nuevo con tranquilidad y esperanza.

 

Les pido que sigamos unidos en la oración, especialmente por todos los sacerdotes que, en torno a la Solemnidad de la Virgen María, celebran su aniversario sacerdotal. Que ella interceda en su vocación, para que sigan teniendo un corazón misericordioso y acompañen con fidelidad al pueblo de Dios, especialmente en estos tiempos de dificultad.

Dios les bendiga.

 

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey


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