CAPILLAS ANTIGUAS XXX

Excapilla de san José, Huinalá, Apodaca, N. L.

Artículo del Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Prácticamente irreconocible para el visitante, escondida para los lugareños, y todavía en pie es la capilla antigua del Señor san José en Huinalá.

#HUINALÁ
La historia de Huinalá (antiguamente escrito Guinalá) se remonta a la época anterior a la llegada de los españoles a Nuevo León. El mismo nombre, Huinalá, proviene de la presencia de los indígenas Güinalaes (o Guinalaes) “a cuyo nombre se debe a la tribu” (Treviño, Juvencio, “Apodaca eternamente”, p. 20) los cuales, junto con otras tribus, “habitaban en las inmediaciones de Monterrey” (Roel, Apuntes…, p. 13).

Ya en el siglo XVII, en los primeros años de la presencia de los españoles en Nuevo León “(…) tenemos a Don José de Treviño Quintanilla, recibiendo sus mercedes de tierra en el área de Huinalá el 25 de abril de 1604, pudiéndose considerar su primer vecino” (Treviño, p. 29); al respecto de él mismo se afirma “fue quizá el fundador de Huinalá” (Treviño, p. 20).

Ciertamente hace mucho tiempo hubo ya residentes permanentes en esta área pero Huinalá seguía siendo una población muy pequeña, así tenemos que en 1856, todo lo que hoy es el municipio de Apodaca contaba con apenas 3 mil 402 habitantes y este número abarcaba siete haciendas y la cabecera municipal (Treviño, p. 45). En 1910 Huinalá contaba apenas con mil 342 habitantes (Treviño, p. 49). Dada la escasez del vecindario es comprensible que no hubiera allí una capilla hasta el primer cuarto del siglo XX.

INICIOS DE LA CAPILLA.

El 25 de julio del año 1919 el Sr. Abraham Elizondo compró “un jacal en el que se contiene una parte sin finca que pertenece a la misma finca”, lo adquirió al Sr. Julio Elizondo quien antes lo había adquirido al Sr. Joaquín Garza. Lo pagó al costo de “250 pesos oro nacional”. Abraham Elizondo, ese mismo día donó la finca “al Sr. San José, el Santo que se venera en esta hacienda”. Todo lo anterior conforme al acta original de adquisición y donación que se conserva hasta el día de hoy en la Parroquia de san José de Huinalá.
Una grande duda surge de estas líneas ¿había una imagen de san José que se veneraba en Huinalá? ¿una imagen de bulto, un lienzo? Hoy en día no existe ninguna imagen antigua del santo; si existió, no se sabe su destino.

En Facebook existe un perfil de “Huinalá” y hace algunos años se publicó ahí una imagen de la capilla antigua, un comentario a esa foto publicado por el usuario “Martin Go Tre” indica lo siguiente: “Quiero compartir una anécdota que escuché de mi madre acerca de ésta, la primera capilla en Huinalá. Entiendo que fue construida (o patrocinada) por mi bisabuelo materno Abraham Elizondo Elizondo, como una manda por el milagro recibido de recuperar su vista. No sabemos si por accidente o enfermedad él perdió la vista por un tiempo y le prometió a Dios que si se curaba, le edificaría un templo, pues en ese entonces no había.” Este comentario coincide en el nombre del donante antes mencionado; se trata seguramente de una tradición oral familiar muy valiosa para la historia de la capilla.

Es de suponerse que de inmediato se comenzó la construcción. Al poco tiempo se realizó la bendición de la campana que, según consta en una invitación impresa, se hizo el 19 de abril de 1921 a las 7 de la mañana, la invitación es firmada “En representación de la comisión: Juan Francisco Elizondo y Gorgonio Elizondo”.

MODIFICACIONES PAULATINAS.

En algún momento se cambió el antiguo techo de terrado por el actual de losa, dado que el anterior estaba ya en muy mal estado. Junto con este cambio se eliminaron las vigas de madera que sostenían el techo original. En toda esta área es notable el grosor de las paredes de sillar.
La capilla antigua tenía su puerta principal hacia el sur y una puerta lateral hacia el poniente, es decir, hacia la plaza. Hacia el sur se agregaron cuartos, es decir, hacia la calle Félix U. Gómez. Al frente, es decir, hacia el poniente, de todos estos cuartos se le agregó un techo con columnas a modo de pórtico.

Lo único que evidencia hoy que esta área fue una capilla es en la parte norte un elemento arquitectónico muy pequeño coronado por una cruz arriba de la puerta lateral. El pórtico mencionado lo esconde un poco y solo puede ser percibido desde la plaza.

Se construyó la capilla nueva 50 años después, que hoy es el templo parroquial. Así, la capilla antigua cayó en desuso conservándose para otros fines: uno de ellos era el de ser capilla de velación, pero además se usó como bodega.

OFICINAS PARROQUIALES.

Hoy la capilla antigua es la oficina de la parroquia. En el interior lo único que evidencia que la oficina parroquial fue capilla es una aguabenditera que se esconde detrás de uno de los monitores de una de las computadoras.
Huinalá, con el paso del siglo XX, pasó de ser un pueblo aislado a ser un pueblo rodeado de colonias populares, incluida la enorme colonia de Pueblo Nuevo. En esta última colonia se erigió hace años la parroquia de santa Clara de la cual dependía eclesiásticamente Huinalá, y así hasta hace poco tiempo cuando se erige la parroquia de san José. Ahora, la “capilla nueva” es la parroquia.
En todo el complejo, al parecer, no se conservan piezas patrimoniales antiguas.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Facebook: Centro de Investigación Histórica


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